Este artículo examina la dimensión estética en dos controversias ambientales en Uruguay: un proyecto inmobiliario en Punta Ballena (península costera) y la gestión de residuos en Empalme Olmos (zona rural). Argumenta que las experiencias estéticas influyen en la movilización social y la toma de decisiones públicas. Punta Ballena moviliza a una amplia comunidad y obtiene protección, mientras que Empalme Olmos se limita a un problema local. El artículo explica esta asimetría en la resolución de conflictos apelando a la diferencia entre las experiencias estéticas de lo excepcional y lo cotidiano.