La estética ambiental y la estética ecológica, en tanto subdisciplinas emergentes dentro del marco de la estética filosófica, se erigen hoy como campos de estudio amplios y prósperos que permiten integrar tanto las experiencias estéticas naturales como aquellas originadas en contextos híbridos y mixtos provenientes de entornos urbanos, espacios diseñados o paisajes alterados por la acción humana. El artículo examina cómo estas subdisciplinas, concebidas como formas de relación situada con los entornos, permiten repensar la experiencia estética desde la interdependencia, el entrelazamiento y el cuidado y generan espacios sensibles de encuentro, cohabitación y responsabilidad compartida.