Este artículo pone en diálogo el confucianismo clásico y la estética medioambiental de Arnold Berleant como alternativas para repensar la relación entre humanidad y naturaleza. Frente a las limitaciones del paradigma de la sostenibilidad y su sesgo antropocéntrico, el humanismo confuciano concibe a los seres humanos como parte de un cosmos en constante creación y propone una interacción armónica con el entorno sustentada en la emoción estética. A modo de conclusión, se plantea que esta perspectiva ofrece nuevas vías para cultivar una conciencia ecológica sensible y participativa, así como para generar discursos orientados hacia la armonía.