Los estudios académicos reglados y formales nacieron en los incipientes Estados de la naciente Europa con los objetivos de unificar y estructurar para su enseñanza los conocimientos de las diferentes disciplinas y legitimar las competencias profesionales de aquellos que los cursaban. El paso de los siglos y el acceso masivo al servicio público de la educación ha hecho que la gestión del gasto haya debido racionalizarle atendiendo a criterios de utilidad pública a corto y medio plazo. Con ello se han transformado sustancialmente los objetivos básicos que los hizo necesarios en su inicio.