Anacharsis Cloots: La República universal seguido de Bases constitucionales de la República del género humano. Edición, traducción, notas y epílogo de Francisco Javier Espinosa. Pamplona: Laetoli, 2018.

Pilar Benito Olalla

Resumen



La paradójica Revolución francesa sigue siendo objeto de estudio y
fascinación en nuestra época, y mucho más ahora, en estos tiempos de aguas
revueltas en la política, de populismos a diestra y siniestra, de confusiones
ideológicas e ignorancias y olvidos de la más elemental cultura democrática,
así como de los entramados históricos que nos han costado nuestras libertades.
Por eso, se agradece que el profesor Francisco Javier Espinosa Antón (gran
especialista en Spinoza y en la Ilustración) haya traducido y editado con mimo
una excelente antología de textos de uno de los personajes más emblemáticos
-aunque menos conocido- de aquel proceso revolucionario, Anacharsis Cloots,
defensor de una República universal y comprometido con la Revolución, pero
que acabaría siendo guillotinado en 1794, engullido por el terror de Robespierre.
¿Cuáles fueron los avatares en su vida que lo llevaron al ardor revolucionario?
En realidad, se llamaba Joannes Baptista Cloots, barón de Gnadenthal, nacido
en 1755 en el castillo del mismo nombre (en Cléveris) y propiedad de su
familia, de estirpe holandesa y católica, dedicada a las fianzas e instalada en
Prusia. Eligió el nombre de Anacharsis, por ser el de un filósofo escita que
conoció la república ateniense y defendió el ideal de la unificación de Grecia,
Escitia y Oriente, allá por el siglo VI a.c. Ese mismo impulso republicano y
universalista será el motor de todos los discursos de Cloots. Culto, cosmopolita,
estuvo presente en París inmediatamente después de la toma de la Bastilla, y
en la capital francesa vivió intensamente aquellos turbulentos años. El hecho
concreto que marcó su entrada en la escena política fue el siguiente: el 19 de
junio de 1790 accedió a la Asamblea nacional encabezando un grupo de 36
extranjeros, y sus palabras fueron: "Venimos de Europa, venimos de Asia,
venimos de América. Somos la Humanidad". El discurso de Cloots causó una
viva impresión y fue bautizado como "el orador del género humano". En 1792
obtuvo la nacionalidad francesa, al igual que Paine, Bentham o Washington.
A continuación fue elegido diputado de la Convención y se publicó su obra
más destacada, La República universal. Sus discursos enardecidos, de lenguaje
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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 22, nº 43.
Primer semestre de 2020. Pp. 567-570. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2020.i43.28
directo y pegados a la más viva actualidad, tenían un amplio eco en sus
conciudadanos. Pero las disensiones e intrigas dentro del grupo jacobino al
cual pertenecía se convirtieron en una trampa mortal. Y la sombra alargada del
paranoico Robespierre tendió sus redes para acusarlo de "ser barón, alemán y
rico, traidor y conspirador contra la República", como muy bien nos cuenta el
profesor Espinosa Antón. Un juicio injusto condujo derecho al patíbulo a este
jacobino prusiano, galófilo y ateo.

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