Proyecto, Progreso, Arquitectura. N32 (2025)

Arquitectura flexible

Mayo 2025

ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616

© 2025. E. Universidad de Sevilla.

Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0)

LA FLEXIBILIDAD COMO HERRAMIENTA PARA LA PARTICIPACIÓN EN ARQUITECTURA

FLEXIBILITY AS A TOOL FOR PARTICIPATION IN ARCHITECTURE

Germán López Mena 0000-0002-5635-4698

Persona de contacto / Corresponding autor: germanlm@us.es. Universidad de Sevilla. España.

Recepción: 02-04-2025. Aceptación: 03-05-2025

Cómo citar:

LÓPEZ MENA, Germán. La flexibilidad como herramienta para la participación en arquitectura. En: Proyecto, Progreso, Arquitectura. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, mayo 2025, nº 32, Arquitectura flexible, pp. 14-31. https://dx.doi.org/10.12795/ppa.2025.i32.01

RESUMEN La arquitectura surge de la interacción dinámica entre la actividad humana y el soporte físico, un entorno construido en constante evolución. Para fomentar una relación más sostenible, este encuentro requiere la integración de los conceptos de flexibilidad y la participación tanto en el proceso de proyecto como en el de ejecución. La flexibilidad, en sus dimensiones de uso, proyecto y ejecución, posibilita la incorporación de diversos niveles de participación de usuarios y otros agentes. Esta inclusión activa en la definición y materialización del espacio arquitectónico asegura una mayor adecuación a las necesidades y aspiraciones de quienes lo habitan y utilizan. En consecuencia, una arquitectura flexible y participativa deviene en una solución más sostenible, ya que está más adaptada al contexto en el que se emplaza y a sus transformaciones a lo largo del tiempo. El articulo explora diferentes formas de incorporar la flexibilidad en la arquitectura en diferentes etapas del proceso de creación y los diferentes grados que estas permiten.

PALABRAS CLAVE flexibilidad arquitectónica, participación, sostenibilidad, espacio adaptable, diseño participativo, arquitectura evolutiva.

SUMMARY Architecture emerges from the dynamic interaction between human activity and its physical framework—a built environment in constant evolution. To foster a more sustainable relationship, this interaction requires the integration of the concepts of flexibility and participation throughout both the design and construction processes. Flexibility, in its dimensions of use, design, and execution, enables the incorporation of varying levels of participation from users and other stakeholders. This active involvement in the definition and materialization of architectural space ensures a closer alignment with the needs and aspirations of those who inhabit and use it. Consequently, a flexible and participatory architecture offers a more sustainable solution, as it is better adapted to the context in which it is situated and to its ongoing transformations over time. This article explores different approaches to integrating flexibility in architecture at various stages of the creative process, as well as the different degrees of participation that these approaches allow.

KEYWORDS architectural flexibility, participation, sustainability, adaptable space, participatory design, evolutionary architecture.

INTRODUCCIÓN

El hábitat se concibe como la interacción dinámica ezntre el soporte físico de la arquitectura y una actividad humana en constante evolución social, cultural y económica.

El encuentro entre la acción humana y un contexto natural es lo que da origen a la arquitectura. Un encuentro basado en la acción, la suma de acciones dentro de un determinado contexto. Habitar, por tanto, es transformar un lugar para adaptarlo a unas necesidades, un uso. Por eso el concepto de habitar es indisoluble del de construir. Construir con la finalidad de crear un ambiente protector. Habitar es construir[1].

Este encuentro entre la acción humana y el contexto construido requiere, para su sostenibilidad a largo plazo, una reconsideración de los procesos de diseño y construcción. El presente artículo tiene como objetivo principal analizar la flexibilidad en la arquitectura como un concepto clave para fomentar una mayor sostenibilidad del entorno construido.

Se argumenta que la flexibilidad, en sus diversas manifestaciones (uso, diseño y ejecución), facilita la participación de los usuarios y otros agentes, lo que conduce a una arquitectura más adaptable y sostenible. A través del análisis conceptual, la revisión de ejemplos y la reflexión teórica, se examina cómo la flexibilidad permite que los espacios se adapten a las cambiantes dinámicas sociales, económicas y ambientales, contribuyendo a un hábitat más resiliente.

DIFERENTES MANERAS DE APLICAR EL COCEPTO DE FLEXIBILIDAD EN LA ARQUITECTURA.

La flexibilidad de un espacio permite que este pueda adaptarse o transformarse en respuesta a necesidades o circunstancias cambiantes. Este concepto es fundamental tanto en el ámbito público como en el doméstico, por diversas razones. En primer lugar, la realidad social, económica y cultural se encuentra en constante evolución, y la arquitectura responde a esta dinámica. Además, las formas de vida de las poblaciones varían según el contexto y las circunstancias, las cuales también están en continua transformación. Asimismo, las técnicas de mejora y producción del hábitat evolucionan ininterrumpidamente. Y, lo que es más importante, cuando se incorpora el concepto de participación, especialmente la participación ciudadana, el resultado arquitectónico refleja los criterios de los diversos agentes involucrados y, por lo tanto, su capacidad de adaptación y la flexibilidad de las ideas. Como señala Herman Hertzberger: “El tiempo cambia las cosas. Hay muchos edificios que no se utilizan igual que antes. Deberíamos hacer edificios que no sean demasiado específicos y que puedan ser influenciados por otros usos. Es la misma idea que tengo en el estudio, que la gente pueda influenciar mi trabajo[2].

Pero la arquitectura flexible no es una innovación contemporánea, sino que ha formado parte de las habilidades creativas que han ido desarrollando las poblaciones a la hora de construir su hábitat a lo largo de la historia. El espacio público, por ejemplo, es un lugar de tránsito y así mismo de encuentro, pero también puede ser un espacio de juego, ocasionalmente puede ser un mercado, o usarse para la realización de eventos culturales, manifestación política, etc.

Una escena callejera: un día cualquiera en una calle cualquiera. Los peatones caminan por las aceras, los niños juegan delante de los portales, la gente está sentada en bancos y escalones, el cartero hace su recorrido con el correo, dos transeúntes se saludan en la acera, dos mecánicos arreglan un coche, algunos grupos conversan[3].

En la arquitectura doméstica, son bien conocidos los muchos ejemplos de espacios flexibles existentes en la arquitectura popular, la vivienda de las poblaciones nómadas o la vivienda tradicional japonesa, que tanto influirían en la creación del espacio doméstico contemporáneo a partir de Frank Lloyd Wright, son ejemplos de esto[4] (figura 1). Así como también lo es la tipología de casa patio que ha construido nuestros centros históricos, en España, en especial en Andalucía, hay una secuencia de espacios de similares proporciones que pueden tener usos intercambiables[5].

1. Interior de la vivienda tradicional japones con elementos móviles que permiten la adaptabilidad de los espacios.

Para entender cómo la flexibilidad permite incorporar la participación, podríamos distinguir entre flexibilidad de uso, flexibilidad de proyecto y flexibilidad de ejecución.

Flexibilidad de uso

La flexibilidad de uso se refiere a la capacidad de un espacio para adaptarse a diferentes formas de vida y actividades. Esta adaptabilidad puede lograrse mediante el diseño inherente de un espacio genérico o por la incorporación de elementos o mecanismos específicos.

Hemos visto que un espacio público, es un espacio genérico que puede albergar diversos usos, pero su grado de flexibilidad depende de su diseño, incluyendo la forma del espacio, el mobiliario urbano, los pavimentos, la vegetación y la iluminación. La priorización del tráfico privado y las preocupaciones de seguridad en la ciudad contemporánea han limitado la flexibilidad de uso del espacio público, aunque iniciativas recientes, derivadas de los compromisos por reducir la huella de carbono de las ciudades, buscan revertir esta tendencia. Programas como el de las Supermanzanas y los Ejes Verdes en Barcelona (figura 2), así como intervenciones de remodelación de espacios en nuestro entorno cercano financiadas por las Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible (EDUSI), como la reciente intervención en el borde litoral de Conil de la Frontera, en Cádiz (figura 3), son ejemplos de esta transformación.

2. Imagen y plano de la intervención en el espacio púbico del ensanche de Barcelona de las Supermanzanas y los ejes verdes, donde podemos apreciar que, gracias a la limitación del tráfico, se han podido introducir elementos de mobiliario que permiten utilizar este de diferentes maneras.

3. Imagen previa a la intervención y una vez intervenido del espacio público en el Paseo Marítimo de Conil de la Frontera. La limitación del tráfico y la eliminación de espacios de aparcamientos de vehículos permiten introducir una plaza de intercambio y estancia de las personas, conectando el cetro histórico urbano con el resto del borde litoral.

En el caso de un espacio construido, su grado de flexibilidad podrá depender de su forma, una planta ortogonal, por ejemplo, frente a otras formas irregulares o caprichosas permiten mejores mecanismos para su transformación o maneras de usarlo, como afirmará Steward Brand[6], pero también del diseño de los elementos que lo sustentan y posibilitan: la estructura y los componentes de servicio, como instalaciones, núcleos húmedos y accesos.

La idea de un espacio genérico capaz de albergar distintas configuraciones tiene precedentes en la vivienda tradicional en diferentes culturas, pero estaban limitadas por los sistemas constructivos utilizados para su construcción. La introducción de nuevos materiales como el hormigón y el acero tras la revolución industrial amplió las posibilidades de crear espacios más grandes y flexibles.

Un ejemplo paradigmático de esto se encuentra en la búsqueda de Mies. En la Neue Nationalgalerie la definición de la estructura y la ubicación de espacios de servicios en un basamento, liberan la planta superior para una configuración flexible. Esta estrategia, de un espacio genérico que, por su forma y situación de la estructura y núcleos de servicio, permite distintas configuraciones, Mies también lo aplicaría en proyectos domésticos, como la Casa Tugendhat y la Casa Farnsworth, y en propuestas de vivienda colectiva y oficinas (figura 4). En la década de los sesenta, la corriente High Tech exploró aún más la flexibilidad arquitectónica mediante la exposición de la estructura y las instalaciones, la prefabricación y el uso de materiales industriales ligeros. El Centro Pompidou de Piano y Rogers es un ejemplo destacado de este enfoque, con su radical externalización de los servicios para crear plantas diáfanas y flexibles. Una estrategia de proyecto cuyo testigo cogería la arquitectura japonesa de vanguardia; la Mediateca de Sendai de Toyo Ito es un ejemplo reciente de esto, que también explora la idea de la planta libre y adaptable, integrando la estructura y los servicios de manera innovadora (figura 5).

4. Propuestas de rascacielos de Mies presentadas a concursos en los años veinte no construidos, pero que anticiparon la creación de las oficinas paisaje, un concepto que tendría un amplio desarrollo posterior en América, abriendo la posibilidad de espacios de trabajo indeterminados y adaptables.

5. Una de las plantas y la sección del Edificio de la Mediateca de Sendai donde Toyo Ito propone unos espacios diáfanos que admiten una amplia gama de configuraciones gracias a la introducción de unos singulares entramados espaciales verticales, formados por estructuras de acero ligeras y orgánicas.

En el ámbito de la vivienda colectiva, también en los años sesenta, surgieron propuestas metodológicas innovadoras que pretendían empoderar a los propios usuarios, permitiéndoles participar directamente en la construcción y configuración de su entorno. En la teoría de soportes creada por Habraken y luego desarrollada por el movimiento Open Building, una disposición concreta de la estructura y la disposición de núcleos húmedos permitía la generación de viviendas flexibles, configurables de distintas maneras según las necesidades de cada familia, dentro de un edificio de viviendas colectivas[7].

Otra estrategia fundamental para lograr un espacio flexible reside en la incorporación de mecanismos que permitan una adaptabilidad instantánea mediante su manipulación. Ejemplos pioneros de esta aproximación se encuentran en las propuestas de Le Corbusier para la construcción del espacio doméstico moderno. En la vivienda que proyectó para su madre en el lago Lemán, introdujo muebles fijos integrados con paneles correderos, posibilitando diversas configuraciones espaciales para adaptarse a diferentes usos y momentos del día. Esta misma idea la exploró también en las viviendas de la Weissenhof, buscando optimizar la funcionalidad a través de la reconfiguración interior (figura 6). Otros ejemplos pioneros que ilustran esta temprana preocupación por la flexibilidad en la construcción del espacio doméstico moderno son notables. La vivienda E-1027, diseñada por Eileen Gray para ella y Jean Badovici en Roquebrune-Cap-Martin, incorporaba elementos móviles y multifuncionales dentro del diseño que permitían diferentes maneras de disfrutar de los espacios. La Casa Rietveld Schröder en Utrecht, de Gerrit Rietveld, es un caso paradigmático gracias a sus paredes correderas en la planta superior, que ofrecían la posibilidad de unir o dividir los espacios según las necesidades de sus habitantes. Finalmente, la Maison de Verre en París, de Pierre Chareau, destacaba por sus elementos de partición móviles, puertas correderas de gran escala y sistemas de iluminación versátiles, que contribuían a una notable flexibilidad espacial. Estos ejemplos tempranos del siglo XX demuestran una búsqueda activa por integrar la capacidad de transformación dentro del propio diseño del espacio doméstico moderno.

6. Esquema e imagen interior de uno de los apartamentos de la urbanización Weissenhof en Stutgartt.

Sin embargo, la adaptabilidad a través de mecanismos internos no es la única vía para lograr un espacio flexible. La elasticidad, entendida como la capacidad de un edificio para crecer y transformarse gradualmente a lo largo del tiempo, representa otra estrategia fundamental. Esta característica ha sido una constante en la arquitectura popular y en los procesos de creación de hábitat autogestionados o autoconstruidos, la llamada vivienda progresiva, donde el habitar es un proceso evolutivo que se extiende a lo largo de los años. Numerosos ejemplos de viviendas vernáculas demuestran esta capacidad de ser ampliadas y modificadas en el tiempo para adaptarse a las necesidades cambiantes de sus habitantes. De hecho, para una mayoría de familias que viven en determinadas ciudades y no pueden acceder a una vivienda en el mercado regular, habitar en ella es iniciar un proceso, basado en la autoconstrucción, que durara años[8]. Un ejemplo ilustrativo, es la evolución de la vivienda saharaui, cuando la población nómada se convierte en sedentaria al tenerse que instalar en campos de refugiados sobre terrenos cedidos por Argelia. De la estructura, originada en la versátil Haima, evoluciona y se expande con la adición de nuevos módulos, respondiendo al crecimiento familiar y a las nuevas demandas espaciales (figura 7). El concepto de vivienda progresiva, como estrategia para materializar la elasticidad del espacio residencial ha sido explorado y experimentado en una infinidad de alternativas y adaptaciones en diversas culturas y contextos socioeconómicos alrededor del mundo[9].

7. Vivienda Saharaui, evolución a partir de la Haima inicial.

Bajo la influencia de las tesis de John Turner en los años setenta, que abogaban por el empoderamiento de los usuarios en el acceso a la vivienda en contextos de escasez de recursos[10], nació en Lima en 1970 el proyecto piloto PREVI (Proyecto Experimental de Viviendas). Esta iniciativa gubernamental peruana, cofinanciada por el PNUD y asesorada por Peter Land, se planteó como un laboratorio de ideas para abordar la vivienda social a través de tres propuestas complementarias, dirigidas a familias de bajos recursos con cierta capacidad adquisitiva. El proyecto piloto PP1, el más conocido, consistió en la construcción de un barrio de nueva planta a partir de las propuestas de un concurso internacional. La mayoría de las propuestas presentadas, incluyendo las de destacados arquitectos de la tercera generación del Movimiento Moderno, se construyeron, ofreciendo un rico catálogo de soluciones para un modelo de ciudad de baja altura y alta densidad, con espacios peatonales y públicos a escala humana, gestionados por los propios vecinos[11]. Un aspecto clave de este proyecto fue el desarrollo de tipologías de viviendas progresivas, tal como se solicitaba en el concurso, diseñadas con la capacidad de crecer y adaptarse en el tiempo mediante la autoconstrucción. La propuesta presentada al concurso del PREVI por el arquitecto James Stirling ilustra bien estas estrategias de crecimiento modular (figura 8). Esta experiencia pionera en la industrialización de bajo coste tuvo una gran influencia en proyectos posteriores, como el innovador conjunto de viviendas en Quinta de Monroy en Iquique, Chile, del estudio ELEMENTAL (figura 9).

8. Propuesta presentada al concurso del PREVI por el arquitecto James Stirling.

9. Viviendas en Quinta de Monroy de ELEMENTAL. Imagen de las viviendas tal y como se entregaron a los usuarios y talleres de participación.

Sin embargo, esta estrategia de la elasticidad en la búsqueda de la flexibilidad no se limita al ámbito residencial. Un ejemplo notable en otro tipo de uso es el proyecto ya mencionado para la Central Beheer en Apeldoorn, Países Bajos. Este edificio de oficinas, diseñado por Herman Hertzberger dentro de las corrientes estructuralistas de los años setenta, se concibió a partir de una malla estructural tridimensional que no solo permitía la configuración flexible de los espacios de trabajo, sino que también posibilitaba su crecimiento o ampliación gradual en el tiempo, permitiendo que la forma del edificio evolucionara como resultado de este proceso de adición y transformación, colaborando en la generación de lo que una década después se denominaría estructuralismo[12] (figura 10).

10. Centraal Beheer, imagen exterior del edificio y esquemas de posibles organizaciones de los módulos de oficinas.

Flexibilidad de proyecto

La flexibilidad de proyecto es una estrategia fundamental para concebir una arquitectura que responda de manera óptima a la realidad a la que sirve. Podríamos definirla como la capacidad intrínseca de las ideas proyectuales para adaptarse dinámicamente a las diversas contribuciones de los agentes involucrados, asegurando su participación activa en la evolución y el perfeccionamiento de la propuesta. Los mecanismos esenciales para implementar esta flexibilidad incluyen el establecimiento de decisiones iniciales que permitan la libertad de desarrollo posterior, la concepción del proyecto final como la culminación de un proceso participativo genuino y el reconocimiento de la opinión de los diversos actores como un elemento crucial para alcanzar la excelencia del diseño.

Los métodos empleados para fomentar la flexibilidad de proyecto convergen con las metodologías del diseño participativo. De hecho, un diseño participativo efectivo exige inherentemente una flexibilidad proyectual. Siguiendo con el ejemplo del proyecto de oficinas de la Centraal Beheer de Herman Hertzberger. Si bien las oficinas individuales poseían dimensiones y funciones específicas, el diseño promovía la libre disposición del espacio interior por parte de los trabajadores y alentaba la personalización de sus entornos laborales, buscando que la identidad de cada individuo se reflejara en la estructura del edificio[13]. La Centraal Beheer ejemplifica cómo un proyecto puede integrar una flexibilidad elástica en su concepción estructural, permitiendo el crecimiento y la adaptación formal a lo largo del tiempo, al mismo tiempo que fomenta la participación activa de los usuarios en la configuración de sus espacios de trabajo.

La estrategia de la flexibilidad de proyecto aboga por la inclusión de los diversos agentes involucrados en una propuesta de hábitat en todas las escalas de intervención: desde la ciudad y el barrio hasta la vivienda y el equipamiento. La participación de los usuarios finales reviste una importancia particular, ya que a menudo enfrentan las mayores dificultades para influir en las decisiones que impactarán directamente en su forma de utilizar los espacios que habitarán, en los que trabajarán o donde recibirán servicios. Esta premisa es válida tanto para proyectos urbanos como para aquellos que definen los espacios arquitectónicos cotidianos.

La participación del usuario en un proyecto arquitectónico concreto puede manifestarse en diversos grados. Puede limitarse a la recepción de un producto finalizado, como una vivienda o una oficina, o a la obtención de un servicio o información. Sin embargo, puede escalar hacia formas más activas, como la consulta directa o a través de sus técnicos, la cogestión del proyecto o incluso la autogestión de su propia propuesta.

Existen numerosos métodos de planeamiento participativo aplicables a distintas escalas geográficas y temáticas. En la escala urbana, los Planes Populares de Urbanismo, como el de Santa Coloma de Gramanet[14], y la metodología del Plan Barrio[15], implementada en diversos contextos, son referentes importantes. Estas herramientas participativas también se pueden utilizar para la realización de programas de mejora de barrios, planes de movilidad o la elaboración de mapas de riesgos (figura 11).

11. Imagen del taller con la metodología participativa Plan Barrio para la realización del Plan de Movilidad Casco Norte de Sevilla.

Para la elaboración de proyectos arquitectónicos participativos, especialmente en el ámbito de la construcción o mejora de hábitat para comunidades de bajos recursos, se han desarrollado métodos específicos. Estos parten de la premisa de que el acceso a la vivienda es un proceso gradual para muchos habitantes urbanos, particularmente en barrios autogestionados. Métodos como la Generación de opciones, las propuestas participativas para núcleos residenciales, el Método Livingston[16] ampliamente utilizado en Cuba para la rehabilitación de viviendas patrimoniales, y la experimentación con Prototipos participativos como el Programa 10x10 de HABYTED, CYTED[17] buscan involucrar a los usuarios desde las etapas iniciales de la toma de decisiones proyectuales.

Estos enfoques participativos también están siendo aplicados actualmente, en nuestro entorno más cercano, en el desarrollo de programas de cooperativas de vivienda y en el diseño de modelos de cohousing y coliving, donde se exploran nuevas formas de convivencia y se comparten espacios colectivos. En estos casos, la participación no se limita al diseño de las viviendas individuales, sino que se extiende también a la configuración y construcción de las zonas comunes, los espacios colectivos. El edificio de viviendas de la cooperativa La Borda en Barcelona, diseñado por LACOL arquitectes, galardonado con el premio Mies van der Rohe 2022, ejemplifica este enfoque, integrando la participación de los usuarios incluso en la construcción mediante el uso de elementos de madera prefabricada (figura 12).

12. Edificio de viviendas de la cooperativa de viviendas de Barcelona la Borda, LACOL. arquitectos. Imagen del interior con los espacios colectivos y del proceso participativo para su diseño.

Flexibilidad de ejecución

Es la capacidad que tiene el proyecto para permitir la evolución en el tiempo, incorporando la capacidad de participación del propio usuario en su evolución. Hemos citado proyectos como el del PREVI o las viviendas en Quinta Monrroy de Elemental, como ejemplo de esto. Pero, además, la flexibilidad de ejecución sería la capacidad de adaptación del proyecto a las diferentes condiciones de contexto eco-sociales. Para ello el proyecto debería poderse construir con materiales diferentes. Con tecnologías que se llaman apropiadas y apropiables. Apropiadas para un determinado contexto, porque aprovecha los recursos existentes en él, generando una construcción más sostenible medioambientalmente, pero apropiables por las personas que lo habitan, ya que permite aprovechar los recursos humanos y los conocimientos del lugar para su materialización. Permiten, por tanto, la intervención en la producción de los propios usuarios con sus propios conocimientos, o en la evolución y el perfeccionamiento de estos mediante la formación y la capacitación. Es decir, teniendo en cuenta también la sostenibilidad social.

“Toda tecnología es un medio, una herramienta. Debe estar en función de…; no debe ser un fin en sí misma. No debe considerarse aisladamente. Debe ir asociada al diseño y a las formas de producción en un marco socioeconómico cultural.

La tecnología no es inocua; tiene una intencionalidad. Puede servir para el desarrollo o para generar dependencia.

Toda tecnología es la materialización del conocimiento con una determinada intención”[18].

El sistema UNNE-UNO ideado por Víctor Pelli en Argentina es un ejemplo destacado de flexibilidad de ejecución[19]. Este prototipo de vivienda progresiva se concibe para ser construido con diversas tecnologías, proporcionando a cada familia un núcleo inicial con techo y estructura soporte dentro de un módulo predefinido. A partir de esta base, los habitantes pueden completar sus viviendas utilizando diferentes materiales y componentes, siguiendo pautas de modulación que facilitan la ampliación futura (figura 13).

13. Variaciones posibles del prototipo de Víctor Pelli UNNE-UNA y esquema del alzado donde se nuestra cómo este podría admitir su ejecución con diferentes materiales y tecnologías.

La flexibilidad de ejecución opera en varios niveles. En la implementación de proyectos de mejora del hábitat es común enfrentar cambios en las condiciones técnicas y económicas, requiriendo adaptaciones en las tecnologías o los materiales. Un proyecto flexible y coordinado permite responder eficazmente a estas nuevas circunstancias. En los proyectos de vivienda y ciudad progresiva, la evolución en el tiempo puede implicar la sustitución de tecnologías iniciales debido a cambios en su disponibilidad o coste, o el perfeccionamiento de las soluciones constructivas para alcanzar una mayor calidad o flexibilidad cualitativa. El análisis de cómo evolucionó el PREVI, revela que, si bien las propuestas iniciales planteaban tecnologías específicas, la evolución real de las viviendas dependió de los recursos accesibles para los usuarios. En contraste, propuestas como la de Elemental en Quinta de Monroy y el sistema UNNE-UNO integraron desde el inicio la posibilidad de utilizar diversas tecnologías en la ampliación, considerando la capacidad económica y el acceso a materiales de cada familia a lo largo del tiempo.

14. PREVI, propuesta de Stirling, antes y después de la intervención de los usuarios.

15. Viviendas de Quinta de Monrroy tras la intervención de los usuarios.

CONCLUSIONES

La arquitectura emerge como el resultado tangible de las acciones colectivas de una sociedad, un proceso complejo que entrelaza consideraciones racionales relativas a la construcción, la economía y la organización, con impulsos de naturaleza biológica arraigados en las relaciones fundamentales de la existencia humana. Este proceso involucra a diversos agentes, y sin una comprensión profunda de su interacción, el abordaje del proyecto arquitectónico se verá limitado en su capacidad para resolver problemas esenciales. ¿Comprendemos el funcionamiento de la ciudad desde perspectivas antropológicas, biológicas, en clave de organización de relaciones humanas, y considerando las aspiraciones y necesidades de sus habitantes? La vía más efectiva para integrar estas dimensiones en el proyecto arquitectónico reside en la participación activa de los usuarios y otros actores clave.

El objetivo de la flexibilidad en la arquitectura es permitir la participación de los propios usuarios en la configuración de los espacios que habita, usa o disfruta. Esto, como hemos visto, ha formado parte de las habilidades creativas que han ido desarrollando las poblaciones a la hora de construir su hábitat a lo largo de la historia. Pero es también una preocupación de la construcción del espacio arquitectónico contemporáneo. Desde este punto de vista aparecen diversas maneras de aplicar la flexibilidad que posibilitan distintos grados de participación. La flexibilidad de uso, la más conocida y aplicada, es la capacidad de adaptación del espacio y se logra a través de las dimensiones, forma y diseño de un espacio genérico o espacio soporte, ejemplificado por Mies, mediante mecanismos de adaptabilidad inmediata, como en las propuestas de Le Corbusier o a través de un diseño con capacidad de evolución temporal y espacial, la elasticidad como en la vivienda progresiva. La flexibilidad de proyecto se alcanza integrando las aportaciones de diversos agentes en la definición del diseño mediante métodos participativos. Finalmente, la flexibilidad de ejecución permite adaptar la construcción a las condiciones eco-sociales del lugar e incorporar las capacidades de los propios usuarios en la materialización de sus espacios.

La flexibilidad en la arquitectura contribuye significativamente a una mayor sostenibilidad en su sentido más amplio. Posibilita la intervención del propio usuario en la construcción, modificación, ampliación o mejora del espacio que habita o utiliza, e incorpora sus aportaciones junto a las de otros agentes que participan en la definición y ejecución del proyecto. Al hacerlo, garantiza que la arquitectura esté más intrínsecamente adaptada a las exigencias y necesidades que le dan origen, así como a la evolución tanto de estas como del contexto económico y social en el que se inscribe, promoviendo también una mayor sostenibilidad social al empoderar a los usuarios en la configuración de sus entornos vitales. En un futuro donde la incertidumbre y el cambio son constantes, la flexibilidad se erige como un principio fundamental para una arquitectura resiliente y centrada en las personas.

Biografía de los autores

Germán López Mena. (Cádiz 1965). Arquitecto por la universidad de Sevilla en 1992. Doctor en 2017 con la tesis: La arquitectura ante el desafío de los asentamientos irregulares. Pautas para la realización de proyectos de mejora del hábitat en República Dominicana. Profesor del Departamento de Proyectos Arquitectónicos desde 2004, actualmente Contratado Doctor. Coautor de Procesos de gestión social para la mejora barrial. La experiencia de la metodología PLAN BARRIO, QRU nº10, 2020. Autor de obras incluidas en el catálogo de Patrimonios Inmueble de Andalucía, y publicadas en revistas especializadas de arquitectura como: AV Monografías nº92, 2003; Neutra nº 12 y 13, 2005; Arquitectura ibérica nº6, 2005, Arquitectura escolar nº9, 2006.

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[1] HABRAKEN, John. Strutture per una residenza alternativa. Milan: Editorial Saggiatore, 1973.

[2] HERTZBERGER, Herman. El origen de la Arquitectura está en lo público. Entrevista realizada en su estudio de arquitectura en Ámsterdam en agosto de 2013 En: Metalocus. Revista Internacional de Arquitectura, Arte y Ciencia [en línea]. Madrid: Metalocus Arquitectura, febrero 2016 [consulta: 15-03-2025]. ISSN 1139-6415. Disponible en: https://www.metalocus.es/es/noticias/hrman-hertzberger-el-origen-de-la-arquitectura-esta-en-lo-publico.

[3] GEHL, Jan. La humanización del espacio urbano: la vida social entre los edificios. Barcelona: Editorial Reverté 2006, p. 11. ISBN 978-84-291-2109-4.

[4] “A nada se le permite permanecer por mucho tiempo de forma fija sobre los sagrados suelos de cualquier casa japonesa. Todo lo que la familia utiliza es diseñado para ser recolocado cuando no está en uso y para ser puesto cuidadosamente en su lugar apropiado. Cada lugar es diseñado y construido para ser hermoso y usado solo en el momento adecuado. Incluso las particiones que dividen los espacios del suelo son móviles, para la limpieza”. LLOYD WRIGHT, Frank. Autobiografía 1876-1944. Madrid: Editorial El Croquis, 1988, pp. 237-238. ISBN 9788488386113.

[5]Una visita a cualquiera de estas viejas casas abandonadas, sin muebles, nos revela cabalmente el sentimiento de ese vacío radical: vagamos libremente, perdidos, por una sucesión de recintos donde nada en la arquitectura nos indica qué papel jugaba cada uno de esos cuartos en la conformación antigua de la vivienda, qué parte de la vida común o privada contenía cada recinto. Ni siquiera los aseos eran definidos desde la arquitectura, antes de que las redes fijas de entrada y salida de aguas los fijasen a un lugar, poco a poco cualificado; antes, dispersos y móviles por doquier, se encontraban donde paraban por momento sus muebles: palanganas, escupideras, aguamaniles, etc.” SIERRA DELGADO, José Ramón. Las formas de la casa-fénix: Sevilla (divagando por mi). En: AA.VV. Acerca de la casa. Sevilla: Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía, 1990, pp. 105-113.

[6] El escritor norteamericano Stewart Brand es uno de los autores que más ha explorado en sus escritos la necesidad de valorar el factor temporal en la arquitectura y su importancia en el entendimiento del carácter progresivo de los espacios. A través de la observación determinadas edificaciones, es capaz de extraer unas pautas, a modo de recetas. Una de ellas es la ortogonalidad frente a formas caprichosas. BEZOS ALONSO, José Luis. El concepto de Low Road de Stewart Brand como fundamento de estrategias para la adaptabilidad de los espacios en la vivienda contemporánea. En: Proyecto, Progreso, Arquitectura. Arquitectura y espacio soporte [en línea]. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, noviembre 2018, n.º 19, pp. 77-69 [consulta: 15-03-2025]. ISSN-e 2173-1616. DOI: https://doi.org/10.12795/ppa.2018.i19.03.

[7] HABRAKEN, John. El diseño de soportes. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 1979. ISBN 84-252-1824-1.

[8] En ciudades como Santo Domingo hay al menos, según datos del BID, un 60% de familias que no tienen acceso a una vivienda en el mercado regular y tienen que conseguirla mediante procesos de autogestión y/o autoconstrucción, un proceso progresivo que puede durar años. LÓPEZ MENA, Germán. La arquitectura ante el desafío de los asentamientos irregulares. Pautas para la realización de proyectos de mejora del hábitat en República Dominicana. Directores: AÑÓN ABAJAS, Rosa María; LORENZO GÁLLIGO, Pedro. Tesis Doctoral. Universidad de Sevilla. departamento de Proyectos Arquitectónicos. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, 2017. Disponible en: https://idus.us.es/items/5ea2703f-b9b6-41d9-b68b-819159cb349d.

[9] GONZÁLEZ LOBO, Carlos. Vivienda y ciudad posibles. Santa Fe de Bogotá: Editorial Escala, 1999.

[10] Turner, es en la autogestión y autoproducción de vivienda donde verá la solución del problema mundial de la vivienda. TURNER, John F. Vivienda, todo el poder para los usuarios: hacia la economía en la construcción del entorno. Madrid: Editorial Blume, 1977.

[11] Para saber más sobre el Previ y su evolución a lo largo del tiempo: GARCÍA HUIDOBRO, Fernando; TORRES TORRITI, Diego; TUGAS, Nicolás. ¡El tiempo construye! Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 2008. ISBN-e 9788425226588.

[12] RODRÍGUEZ PRADA, Víctor. La generación del estructuralismo holandés a través de sus maquetas. el caso de Herman Hhertzberger, 1958-1968. En: Proyecto, Progreso, Arquitectura. Maquetas [en línea]. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, noviembre 2016, n.º 15. pp. 100-110 [consulta: 15-03-2025]. ISSN-e 2173-1616. DOI: https://doi.org/10.12795/ppa.2016.i15.07.

[13] MERINO DEL RÍO, Rebeca; GRIJABA BENGOETXEA, Julio. Centraal Beheer: los límites del estructuralismo en la configuración de un espacio-soporte. En: Proyecto, Progreso, Arquitectura. Arquitectura y espacio soporte [en línea]. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, noviembre 2018, n.º 19, pp. 36-55 [consulta: 15-03-2025]. ISSN-e 2173-1616. DOI: https://doi.org/10.12795/ppa.2018.i19.02.

[14] ANTXUSTEGI-ETXEARTE, Odei (2014). De suburbi a ciutat. El Pla Popular de Santa Coloma de Gramenet. Barcelona: Editorial Finding North, 2014. ISBN 978-84-617-3285-2.

[15] Sobre la metodología Plan Barrio, consultar: LORENZO GÁLLIGO, Pedro; LÓPEZ MENA, Germán. Procesos de gestión social para la mejora barrial: la experiencia de la metodología Plan Barrio. En: Quaderns de Recerca en Urbanisme [en línea]. Barcelona: Universitat Politècnica de Catalunya, 2020, n.º 10, pp. 156-187 [consulta: 15-03-2025]. ISSN 2385-6777. DOI: https://doi.org/10.5821/qru.10395.

[16] Rodolfo Livingston propone un interesante método para de varias fases para incorporar la participación de los usuarios en la fase de diseño del proyecto. Una aplicación interesante de esto es su uso para la rehabilitación de las cuarterías en Cuba. LIVINGSTON, Rodolfo. Arquitectos de Família. Buenos Aires: Editorial Nobuko, 2021. ISBN 9789875840546.

[17] LORENZO GÁLLIGO, Pedro, coor. Un techo para vivir tecnologías para viviendas de producción social en América Latina: programa iberoamericano de ciencia y tecnología para el desarrollo, CYTED subprograma XIV, Proyecto XIV.3 techos y XIV.5 con techo, programa 10x10. Barcelona: Universidad Politécnica de Cataluña, 2005. ISBN 84-8301-801-2.

[18] MASSUH, Héctor. Acerca de las tecnologías apropiadas y apropiables. En: Un techo para vivir Proyecto XIV.5 con techo. Programa 10x10. CEVE Argentina: Centro Experimental de la Vivienda Económica, 2005.

[19] PELLI, Víctor. UNNE-UNO: Desarrollo de un sistema de vivienda nuclear para la población urbana marginal en el Nordeste Argentina. Corrientes: Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Ingeniería, Vivienda y Planeamiento. Departamento de Diseño Arquitectónico, 1969.