Casas ideales. Una experiencia didáctica
en Cooper Union, 2011. Lebbeus Woods Reseña del post de Lebbeus
Woods Cuatro Casas
Ideales: Estudio del primer año 2012.
Ideal houses. A didactic experience in Cooper Union, 2011.
Lebbeus Woods Review of Lebbeus Woods'
post Four Ideal Homes:
A First-Year Study 2012.
Casas ideais. Uma experiência
didática em Cooper Union,
2011. Lebbeus Woods Resenha do post de Lebbeus Woods Quatro
Casas Ideais: Estudo do primeiro ano 2012.
Roberto Fernández. Universidad Abierta
Interamericana. rfernandster@gmail.com https://orcid.org/0000-0002-9507-5149
DOI: https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2025.i39.12

Este semestre nos centraremos en el diseño de cuatro
casas, que llamamos ideales
porque cada una ocupa un volumen elemental diferente (cubo, cilindro, cono o
pirámide) y cada una encarna un programa de habitación basado en un tiempo
cardinal diferente (amanecer, mediodía, anochecer y medianoche). Además, se
supone que los habitantes de cada casa son ideales, en el sentido de que
encarnan, para nuestros propósitos, solo ciertas características humanas
universales, como el tamaño físico, las capacidades de movimiento, la
percepción de su entorno y la interacción con él.
El sitio de cada una de las cuatro casas también
será ideal, es decir, inclinado o plano, horizontal o vertical y no tendrá en
cuenta ninguna característica inherentemente idiosincrásica. En el diseño de
cada casa, se pondrá el mismo énfasis en el interior y el exterior de su
volumen. Al adoptar este enfoque, nos damos cuenta de que estos tipos ideales
existen principalmente como ideas, pero encontramos estas ideas útiles en el
laboratorio del estudio de diseño como un medio para comprender los elementos
fundamentales de la arquitectura.
Nuestro
proyecto cuenta con un amplio precedente histórico. Encontramos arquitectura
ideal —justamente la que abordamos— en ejemplos que
van desde Vitruvio, pasando por Alberti y Da Vinci, Ledoux, Semper, Taut y Le Corbusier, Archigram,
hasta la actualidad en los proyectos ideales de Abraham y Holl.
Estos y otros arquitectos han considerado importante definir sus principios
personales de diseño, así como establecer un estándar con el que medir su
trabajo, más basado en la realidad. La arquitectura ideal ha sido esencial para
definir tipologías de edificios, que sirven para ordenar la diversidad de
paisajes urbanos. Animamos a cada estudiante a consultar ejemplos históricos
para comprender mejor el contexto general de nuestro trabajo este semestre.
Método
Llegaremos
a los diseños de las Cuatro Casas Ideales
mediante una serie de pasos o etapas, trabajando tanto individualmente como en
cuatro equipos, uno para cada casa. A medida que avanza el diseño de cada casa,
evolucionará desde las formas ideales de sus inicios hasta las formas
particulares de su desarrollo y conclusión. Si asumimos, por ejemplo, que la Casa
del Amanecer tiene la forma de un cilindro, podemos esperar que su
ambigüedad similar a la del amanecer (ni completamente noche ni día) hará que
cualquier cambio realizado en el volumen sea incierto en sus propósitos; sin
embargo, la habitabilidad humana requiere que los cambios permitan usos
específicos, como entrar y salir del cilindro y dejar entrar la luz y el aire.
En consecuencia, cada abertura en el volumen podría determinarse, por ejemplo,
permitiendo varios usos simultáneamente. En cualquier caso, tal transformación,
en sí misma, se considerará un nivel superior del ideal, ya que encarna un
aspecto fundamental —una evolución continua en el tiempo— tanto del mundo
humano como del natural.
Objetivos
Colaboración
y trabajo en equipo. Cada uno de nosotros abordará este proyecto con sus
propias aspiraciones, sus propios ideales de arquitectura. Es crucial que,
incluso trabajando en un equipo muy unido, tengamos presentes nuestros ideales
y objetivos personales. El trabajo en equipo alcanza su máximo potencial cuando
colaboran personas que tienen claro lo que quieren lograr. La clave para una
cooperación exitosa reside en que enfaticen lo que tienen en común, no sus
diferencias [por supuesto, si no comparten ideas importantes, no deberían estar
en el mismo equipo]. De esta manera, la colaboración nunca supone comprometer
las creencias de cada uno, sino reforzar los aspectos más importantes mediante
las ideas similares de los demás miembros del equipo.
Al
trabajar en nuestros proyectos, debemos tener en cuenta que la creación de
arquitectura siempre es un esfuerzo de equipo. Al mismo tiempo, debemos
recordar que el trabajo en equipo exitoso que reúne el trabajo de individuos
fuertes requiere liderazgo. Nunca es un esfuerzo de comité, con decisiones
tomadas por votación. En cambio, en cada etapa del trabajo de diseño y
posteriormente, en el trabajo de construcción, un líder debe guiar el esfuerzo
colaborativo; bien puede ser que cada etapa del trabajo de un equipo tenga un
líder diferente. Este líder suele surgir de forma bastante natural, ya que es
quien tiene la mejor idea sobre cómo lograr una etapa particular del trabajo.
Es raro que todos los miembros del equipo no reconozcan la mejor idea y
acuerden un líder para la etapa del trabajo que aborda. Esto suena complicado,
pero no lo será si todos los miembros de un equipo se comunican entre sí de una
manera abierta, relajada y honesta. Lograr colaboraciones de diseño exitosas es
uno de nuestros objetivos este semestre.
Escala humana
En
nuestro trabajo de este semestre, haremos hincapié en la consecución de la
escala humana en nuestros proyectos. Escala humana es un término que los
arquitectos utilizan con frecuencia, pero a menudo con muy poca comprensión de
su significado o cómo lograrlo en sus diseños. Con demasiada frecuencia,
indican la escala humana en sus dibujos dibujando figuras humanas dentro o
junto a sus edificios, o, en maquetas, pequeñas figuras y modelos de coches.
Estas son, en realidad, técnicas muy deficientes, ya que no alcanzan la escala
humana en la arquitectura, sino que simplemente la representan gráficamente. La
escala humana, incluso en la arquitectura deshabitada, se logra de dos maneras
básicas:
1
La presencia de elementos tectónicos requeridos por el
uso humano: escaleras, ventanas, puertas y otros elementos que facilitan el uso
de los espacios. Su tamaño, en proporción a la forma general del edificio, y su
relación entre sí no solo indican el tamaño relativo de las personas, sino que
son necesarios para que las personas habiten el edificio y, por lo tanto,
forman parte integral de él. La mayoría de estos elementos no tienen un tamaño
arbitrario, sino que se ajustan a los límites dimensionales del cuerpo humano y
sus capacidades.
2
La presencia de elementos tectónicos utilizados para
construir un edificio: sus paredes, techos, pisos y otros elementos que definen
y articulan espacios. Los edificios no están hechos de un solo material sólido,
sino que se construyen con muchas partes y piezas ensambladas por seres humanos
y las piezas tienen el tamaño correspondiente. Ya sea que se ensamblen
directamente a mano (ladrillos o paneles de madera) o mediante la operación
manual de equipo de construcción (vigas de acero, losas de concreto prefabricadas),
cuando estas partes son visibles en el edificio terminado, establecen
inmediatamente el tamaño relativo de una persona (el constructor) y, por lo
tanto, la escala humana. [Nótese que incluso el material más aparentemente
monolítico (el concreto reforzado) se vierte en partes y, por lo tanto, lleva
las marcas de los paneles de encofrado y las juntas de construcción]. Lograr la
escala humana en nuestros proyectos es uno de nuestros principales objetivos
este semestre.
Casas ideales
La
concepción y el diseño de casas ideales materializan las mayores esperanzas de
sus diseñadores, dando forma y estructura a sus aspiraciones para sí mismos,
para la arquitectura y, a través de su lugar en el panorama general, para las
numerosas personas que la conforman. Lo cierto es que la arquitectura ideal, en
el sentido en que la describimos aquí, puede construirse en el mundo real y con
materiales reales; de hecho, debe construirse. Los dibujos y maquetas finales
de las cuatro casas, si se realizan con inteligencia, pasión y valentía,
alcanzarán la realidad de los ideales. Este es nuestro objetivo más importante.
Comentario
Un componente central de la vida intelectual de Lebbeus Woods (1940-2012) fue impartir clases de proyecto
de arquitectura en la célebre escuela Cooper
Union de Nueva York donde dictó los seminarios de
ARCH 141 (Diseño IV y Conceptos Avanzados) y ARCH 151 (Taller de Diseño de
Tesis). De sus múltiples registros de sus actividades teóricas y didácticas,
este fragmento que aquí presentamos describe su última tarea como docente,
desempeñada en el primer semestre de 2012, ya que fallecería el 30 de octubre
de ese año a sus 72 años. El arranque —y, a la sazón, prácticamente su única
tarea profesional convencional— del trabajo proyectual del ingeniero-arquitecto[1]
Woods fue participar del proyecto y supervisión de obra del edificio
neoyorquino de la Ford Foundation construido en 1968, por Kevin Roche y John Dinkeloo, socios principales de la firma Eero Saarinen, que ellos heredaron a la muerte de su
referente central en 1962.
Después, Woods desarrolló una larguísima vida de experimentación
proyectual (con pasajes tipo corresponsal de guerra en Croacia en plena guerra
balcánica o en La Habana de urbanidad decadente), muchos episodios ligados a la
arquitectura frente a lo catastrófico —que podría emparentarse, con menos
rigor, al ulterior desarrollo de la forensic architecture de Eyal Weitzman—, y una persistente vocación didáctica, del cual
el trabajo que aquí comentamos fue el último de su fecunda carrera.
Su trabajo orilló siempre el peligro de su no-realización, aunque
algo diferente a la voluntad estricta de su amigo y también profesor de Cooper,
Raimund Abraham quién declaraba que no necesitaba
construir para verificar sus conceptos, aunque a la postre terminó construyendo
mucho más que LB. Por su parte, al final de la crónica de este último ejercicio
docente dice que la arquitectura ideal,
en el sentido en que la describimos aquí, puede construirse en el mundo real y
con materiales reales; de hecho, debe construirse. Los dibujos y maquetas
finales de las cuatro casas, si se realizan con inteligencia, pasión y
valentía, alcanzarán la realidad de los ideales. Un mensaje positivo
(constructivo) para sus alumnos acerca de una proyectación
ideal que sin embargo pudiese alcanzar el mundo y los materiales reales, o que
al menos alcanzaran el estatus de la realidad de los ideales.
En línea con otros experimentos pedagógicos formativos como los de
las chilenas performances de Talca y Amereida o la peruana del Taller Baracco,
Woods piensa que se puede desencadenar un proceso creativo mediante una
reducción de los datos de partida, en este caso, 4 casas sin programa ni
cliente ni lugar y solo con referencias abstractas (una forma pura, un momento
del día) para desplegar un proceso ideativo que
necesariamente deberá centrarse en la producción de metáforas. Poiesis que, sin
embargo, no obligatoriamente debe entenderse como cognitivamente débil o
imperfecta ya que otra célebre outsider estadounidense —Donna Haraway—
ya desde su propia tesis doctoral planteaba que las metáforas eran plenos
motores de estimulación del desarrollo del pensamiento más complejo, en su
caso, el biológico[2].
En tal sentido, Woods observa que estos tipos ideales existen
principalmente como ideas, pero encontramos estas ideas útiles en el
laboratorio del estudio de diseño como un medio para comprender los elementos
fundamentales de la arquitectura o sea que hay utilidad en esa limitación de espacio (formas básicas) y
tiempo (momento del día) más sitio (plano o inclinado) para decantar en una
posibilidad de trabajo de laboratorio (del estudio del diseño) que sea fértil
para conocer los elementos fundamentales de la arquitectura.
Después se apela a recurrir a las evidencias históricas de
arquitecturas ideales (desde Vitruvio y Alberti hasta Corbusier y Archigram y más cerca todavía, a las de sus amigos Holl y Abraham) puesto que la arquitectura ideal ha sido esencial para definir tipologías de
edificios, que sirven para ordenar la diversidad de paisajes urbanos. Es
decir, que el devaneo por experimentaciones idealistas es necesario y funcional
para desentrañar una suerte de lenguaje —el de los tipos- que sería el único
capaz de describir y ordenar (o entender y hacer legible) la diversidad de los
paisajes urbanos. Así pues, el proceder ideal, visto en secuencia histórica (remember Tendenza), es
la vía regia para poder operar con algo tan complejo, real y material como el
paisaje urbano, aquello que nos rodea y requiere de nuestra capacidad
proyectual de adaptación.
Luego, indica algunas instrucciones de método o camino de
proyecto, que permita partir de una condición cero (una forma pura asociada a
un momento del día) para desarrollar una meditación que aproxime tal tabula
rasa a una situación progresivamente pasante de lo ideal a lo real: Si asumimos, por ejemplo, que la Casa del
Amanecer tiene la forma de un cilindro, podemos esperar que su ambigüedad
similar a la del amanecer (ni completamente noche ni día) hará que cualquier
cambio realizado en el volumen sea incierto en sus propósitos; sin embargo, la
habitabilidad humana requiere que los cambios permitan usos específicos, como
entrar y salir del cilindro y dejar entrar la luz y el aire. Aquí se
asocia, por una parte, forma (cilindro) y tiempo (amanecer) con la ambigüedad y
desde tal ambigüedad debe procederse con decisiones proyectuales —entrar y
salir del cilindro— que alcancen destinos de habitabilidad —dejar entrar luz y
aire—. Hay pasajes de la memoir woodense que
enaltecen el trabajo proyectual en equipo, pero no como división de tareas ni
como (imposible) democratismo ideativo
sino oportunidad de diálogo o debate proyectual basado en la conversación que
despliegue situaciones que fluyan desde lo ideal-metafórico hacia lo
real-material (en este caso, final de camino evidenciado por la producción de
las maquettes,
estación suficiente de realidad-materialidad para la autoexigencia operativa de
Lebbeus y sus alumnos).
Finalmente, el experimento decanta en una reflexión sobre la
escala humana que empieza por refutar el simplismo de colocar personas o
figuras para establecer proporcionalidades puesto que tal escala debería
buscarse y encontrarse incluso en arquitecturas deshabitadas. La escala, en tal
forma, no es relación directa con personas, sino indirecta con dos planos
expresivos de la condición tectónica de las cosas: el de las piezas
compositivas (una ventana, un muro, una columna, etc.) y el de los componentes
constructivos (vigas, paneles, ladrillos, incluso módulos y moldes de hormigón,
etc.). Aquí se da otra clave didáctica-dialéctica del trabajo de LW que es ir
de la forma ideal a la realidad de su materialidad, pero también a la inversa,
del mero material a su cualidad ideal de pieza o componente, incluso parte y
regla de juego. Dialéctica de enseñanza que también se trasluce a su idea
manifiestamente hileformista y aristotélica, de una
arquitectura que siempre esté oscilando entre el concepto (traducido a forma)
en su tránsito a la materialidad.
1
y 2. L. Woods Casa Cono Amanecer 2011
3,
4 y 5. L. Woods Casa Pirámide Mediodía 2011
6,
7 y 8 L. Woods Casa Cubo Atardecer 2011
9
y 10. L. Woods Casa Cilindro Medianoche 2011
[1] Woods estudió y se tituló en ingeniería en Purdue y architectural
studio sin alcanzar la titulación en Illinois; consecuentemente nunca
alcanzó a poseer la matrícula profesional de arquitecto, aunque se autopercibía
como tal.
[2] Veáse la espléndida reedición hecha por la editora Rara Avis en
Buenos Aires, 2022, de dicha tesis publicada bajo el título Cristales, tejidos y campos. Metáforas que
conforman embriones. En el titulo inglés se pone shape (forman), no conforman. O sea, relaciones directas entre
metáforas y formas.