Una Cartografía reflexiva para la construcción de un nuevo paradigma. Lo Posthumano / Reflexive cartography for the construction of a new paradigm. The Posthuman / Cartografia reflexiva para a construção de um novo paradigma. O pós-humano

Reseña del libro / Book’s Review / Resenah do livro: The Posthuman. Rosi Braidotti. Cambridge: Polity Press. ISBN: 978-0-7456-4157-7. 2013. 229 páginas

 

Cavallo, Julio

Arquitecto Doctorando por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina julio.cavallo.315@gmail.com https://orcid.org/0009-0003-5322-346X

 

DOI: https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2025.i40.15

 

Realizar la reseña de un libro siempre comprende una característica especial. En el mayor de los casos, sugiere presentar un trabajo desde la novedad que su aparición produce. Aquí, la particularidad, está dada por el tiempo transcurrido desde el momento de la publicación del libro y la redacción de la presente reseña, y es que doce años de vida de The Posthuman, posibilita otras aproximaciones en función de la interacción que este texto y su contexto, en dinámica evolución, han experimentado en todo ese período.

Extinta la novedad y difundido globalmente el concepto de lo Posthumano, estos doce años han validado y templado la teoría desarrollada por la filósofa Rosi Braidotti en un libro, que ya debe tomarse cómo esencial, para la comprensión, desde el pensamiento, de un escenario contemporáneo que atraviesa crisis estructurales y una fuerte transformación de muchos de sus paradigmas, otrora indiscutibles. Braidotti, con una sólida trayectoria, es una ineludible referencia, si de teorías feministas, y debates sobre la escena contemporánea se desea reflexionar. Su innovador enfoque ha destacado siempre a su trabajo, y este libro: The Posthuman, condensa muchas de las particularidades y ejes de su pensamiento. Un trabajo, que en sus inicios esbozaba un camino mediante hipótesis cuasi proféticas, al rodar e interactuar con los escenarios sobre los que se viene reflexionando, muchas de esas hipótesis se fueron contrastando, dando plena vigencia y pertinencia a los conceptos filosóficos de Braidotti.

El libro, presenta la construcción de un enfoque que intenta superar posturas críticas tradicionales conocidas como antihumanismo, no humano, inhumano, o transhumanismo, que proliferan superponiéndose sin explicar cuestiones que son centrales para la autora al momento de comprender y definir, qué es ser humano hoy, y, qué significa comprender un estado de las cosas que aquellos enfoques no logran definir. Y esta insuficiencia es atribuida esencialmente a que la crítica al humanismo convive con el humanismo mismo produciendo sus propios modos de crítica y que estas críticas se efectúan aisladas o superponiéndose determinando un bajo grado de impacto o de modificación cierta de la realidad. Es decir, la crítica es funcional al objeto criticado, pues —dice Braidotti— sigue siendo parte del modelo hegemónico, antropocénctrico, europeizante y patriarcal que el poder dominante ha instaurado y de cuyas dinámicas, no han podido escapar, siquiera las definiciones y conceptos sobre el humanismo, que, desde la ilustración, viene acompañando la construcción de este modelo civilizatorio que supo transformarse a lo largo de siglos para pervivir triunfante. Pues el humanismo, solo consiguió una definición estereotipada, de pretensión universalista que, en su afán de representar a todos, solo discriminó y sesgó a todas las diferencias con sus correspondientes voces, ya que, no somos todos iguales, no se puede hablar de un nosotros pues no somos uno, y ese constituye el gran error al universalizar, hegemonizar y querer hacer reductible o igualar algo que existe y es en base a sus diferencias. Por lo tanto, la autora, propone el concepto de convergencia de lo posthumano, que apunta a ligar las teorías críticas hacia el humanismo y el antropocentrismo presentes en los debates contemporáneos, con la finalidad de converger y posibilitar un nuevo enfoque porthumanista. Este enfoque rechaza el dualismo tradicional, que generalmente pendula entre una postura inocente de expectativa y optimismo del potencial de la acción humana y otra que sin cesar intenta descentralizar al “hombre” como medida de todas las cosas. Braidotti insiste en reconsiderar a la identidad humana y sus derechos, tal y cual son percibidos hoy, reformulando los relacionamientos con otras especies y el planeta mismo, con la finalidad de construir una estructura identitaria compartida, sobre todo, en un contexto globalizado y tecnológicamente mediado. A partir de esto lograr un continuo naturaleza-cultura que habilite la fuerza auto organizativa de la materia viva y desarrollar una teoría de la subjetividad posthumana con fuertes capacidades relacionales, éticas y capacidades para adaptaciones a las tensiones del contexto contemporáneo.

El libro se estructura en seis partes, una introducción, cuatro capítulos de desarrollo y otro final dedicado a conclusiones. En la introducción, Braidotti construye sus fundamentaciones explorando críticamente, al Humanismo, deconstruyéndolo, en relación con los modelos globales hegemónicos dominantes, no desde una postura filosófica postestructuralista, pues sostiene que uno de los fracasos de los discursos críticos viene de insistir en dar batalla desde teorías anti, qué, de igual manera, responden con constructos de intención universalistas, que intensifican los sesgos y acaban relativizando al objeto. Son insuficientes para reconocer las distintas escalas, dimensiones que la problemática presenta, pero, sobre todo, que posibilite una mirada simultánea de estos procesos. Por eso propone la convergencia de los posthumano, que permita posiciones perspectivistas que se opongan al universalismo predominante. A partir de esto, la dinámica de un modelo capitalista, antropocéntrico y machista, históricamente, se las ha arreglado para subsumir y volver estériles las construcciones y discursos que intentan oponerse.

En la introducción, la autora dispara cuatro preguntas como una propuesta de hoja de ruta, que luego desarrollará en los cuatro capítulos que le siguen. A continuación, las interrogantes ¿cuáles son los itinerarios históricos que nos han conducido a lo posthumano?, ¿qué nuevas formas de subjetividad genera esta condición?, ¿cómo podemos interrumpir el proceso que hace deshumano lo posthumano?,¿cuál es la función de las ciencias humanas en la era posthumana?

La autora desarrolla y argumenta a través de los capítulos: 1. Post-Humanism: Life beyond the Self (Posthumanismo: la vida más allá del individuo); 2. Postanthropocentrism: Life beyond the Species (Postantropocentrismo: La vida más allá de las especies); 3. The inhuman: Life beyond Death (Lo inhumano: la vida más allá de la muerte); y 4. Posthuman Humanities: Life beyond Theory (Las humanidades posthumanas: la vida más allá de la teoría).

En el primero, Braidotti define conceptualmente el posthumanismo, vinculándolo al recorrido de las ideas de posguerra, especialmente a la crisis del pensamiento humanista, que colocó en el centro de la escena al humano vitruviano del Renacimiento, y al surgimiento del pensamiento antihumanista, que luego se transformará en la corriente filosófica postestructuralista encabezada por Foucault, Deleuze y Guattari. Explora el declive del humanismo clásico y sus implicaciones en la subjetividad, la ética y la identidad. Critica el ideal humanista tradicional del "Hombre" como medida de todas las cosas, arraigado en el eurocentrismo, la masculinidad y la razón trascendental. El capítulo aboga por un cambio hacia el posthumanismo, que abarca la subjetividad relacional, la filosofía monista y la interconexión de humanas, como los animales, la tecnología y el medio ambiente. Sostiene que el humanismo ha excluido históricamente a los "otros" sexualizados, racializados y naturalizados, creando sistemas jerárquicos de poder y exclusión. El capítulo destaca los movimientos intelectuales que desafiaron al humanismo, entre ellos el feminismo, el poscolonialismo y el marxismo, que expusieron sus limitaciones y tendencias opresivas. Presenta el posthumanismo como un marco que va más allá del pensamiento centrado en el ser humano, haciendo hincapié en la relacionalidad, la corporeidad y el continuo naturaleza-cultura, aun destacando autores y trabajos como los de Layour, donde reflexiona acerca de la insuficiencia y necesidad de superar la postura latouriana (Braidotti 2013, 102). El posthumanismo y la subjetividad son abordados, afirmando que el primero aboga por una subjetividad no unitaria y relacional que se inserta en contextos materiales y sociales, rechazando el individualismo y abrazando la responsabilidad colectiva. De la misma forma, pero en relación a la ética y política, el capítulo aboga por una ética posthumana que valore la interconexión y la sostenibilidad, alejándose de las prácticas antropocéntricas y explotadoras. El capítulo Post-Humanism: Life beyond the Self (Posthumanismo: la vida más allá del individuo) defiende un enfoque transformador para entender la identidad y la ética en un mundo cada vez más moldeado por las complejidades tecnológicas, ecológicas y sociales. El segundo capítulo, Examina el alejamiento del pensamiento centrado en el ser humano (antropocentrismo) y explora las implicaciones de esta transición para la subjetividad, la ética y la relación entre los seres humanos, las entidades no humanas y el medio ambiente. aborda la relación que ha tenido la sociedad humana con los no humanos, la mercantilización de los organismos y la comercialización de la vida. Para explicar este fenómeno, la autora señala la importancia conceptual del “universo monista” de Baruch Spinoza (1632-1677) para la configuración de la filosofía posthumanista. Según Spinoza, Dios, el universo y la naturaleza son una sola sustancia en un continuum que no concibe la fragmentación ni la contraposición dialéctica. Este concepto monista se opone a la división mente-cuerpo de Descartes (1596-1650). Braidotti, retoma la línea de filósofos franceses modernos como Gilles Deleuze y Félix Guattari (1987), que retomaron y estudiaron las teorías Spinozianas (2013, 56) y su universo, para conjugarlos con otras áreas disciplinares con el objetivo de producir una manera otra de comprender el cuerpo y la mente. Braidotti tira de este hilo para argumentar que este enfoque monista neo-spinoziano situado en un contexto globalizado y tecnológicamente mediado es esencial para superar el antropocentrismo. Sin embargo, advierte que no se trata de antropoformizar a los demás seres vivos y atribuirles valores humanos y destaca la interconexión de todas las formas de vida y la necesidad de replantearse el papel de la humanidad en un mundo tecnológicamente mediado y ecológicamente frágil. Critica al antropocentrismo, pues sitúa a los seres humanos en el centro de la existencia, creando distinciones jerárquicas entre los seres humanos y las entidades no humanas. El capítulo critica esta perspectiva, argumentando que ha conducido a la degradación medioambiental, a la explotación de los animales y a prácticas insostenibles, por otro lado, los avances de la ciencia, la tecnología y la conciencia medioambiental cuestionan los límites entre los seres humanos y otras especies, lo que exige realizar un giro post-antropocéntrico, pensar un continuum naturaleza-cultura para sustituir la distinción binaria entre lo natural y lo cultural, haciendo hincapié en la relacionalidad y la interconexión. Profundiza esta línea, proponiendo convertirse en animal, este concepto, explora los lazos éticos y relacionales entre los seres humanos y los animales, procurando por un igualitarismo centrado en la zoología que valore por igual todas las formas de vida. Critica prácticas explotadoras como la ganadería industrial y la experimentación con animales, y aboga por una relación más equitativa con las especies no humanas. Análoga propuesta para con la tierra, convertirse en ella, destacando la dimensión planetaria del post-antropocentrismo, centrándose en la sostenibilidad medioambiental y el impacto de las acciones humanas sobre la Tierra, para esto reclama un cambio de perspectiva que reconozca la Tierra como un sistema dinámico e interconectado, en lugar de un recurso que hay que explotar. Convertirse en máquina, redefinir la relación entre los seres humanos y la tecnología, yendo más allá de las representaciones metafóricas para abarcar las conexiones íntimas y transformadoras entre entidades orgánicas e inorgánicas. La mediación tecnológica se considera fundamental para la subjetividad posthumana y permite nuevas formas de relación y compromiso ético. Yendo a la ética y subjetividad, el posantropocentrismo busca una subjetividad relacional que trascienda el individualismo y adopte la responsabilidad colectiva, reclama una ética de la sostenibilidad, basada en la interconexión de los seres humanos, los no humanos y el medio ambiente. Todas estas intenciones de superar modelos dicotómicos, modelos surgidos consecuencia de las dinámicas del capitalismo, que todo lo ha mercantilizado, la vida, los animales, la tierra, los alimento y la muerte.

El capítulo tres, profundiza en el concepto de lo inhumano, indagando sus implicaciones para la subjetividad, la ética y la relación entre la vida y la muerte en la era posthumana. Examina cómo los avances tecnológicos, los conflictos mundiales y las crisis ecológicas han reconfigurado nuestra comprensión de la mortalidad, la vulnerabilidad y los límites de la existencia humana. Braidotti propone pasar de una concepción humanista de la muerte, devenida tabú, a transparentar profundamente los procesos sociales y subjetivos que llevan a la muerte contemporánea, con el fin de desarrollar una ética positiva del compromiso en oposición a una ética del sufrimiento, incluyendo nuevas condiciones y relaciones sociales. Propone un acercamiento “necropolítico” (2013, 13) para el estudio de las “guerras justas”, las “vidas desechables” y otros horrores del capitalismo postindustrial. El estudio de la guerra posthumana articulada en base a drones, vehículos no tripulados y soldados robots, conlleva problemas éticos muy diferentes a los del capitalismo industrial. La necropolítica se centra en el gobierno de la muerte, destacando las prácticas de morir, matar y extinguir en el mundo contemporáneo. Los ejemplos incluyen guerras, pandemias, desastres medioambientales y la explotación de poblaciones vulnerables, que revelan las dimensiones inhumanas de las estructuras de poder globales. La guerra posthumana se lleva a cabo en un campo de batalla intangible, en el del derecho soberano de matar, violar y destruir la vida de los otros a partir de una política de la muerte que incluye la frase estandarizada: “daños colaterales”, un eufemismo consensuado para avalar las atrocidades y destrucción de un sistema social a partir de la destrucción de sus servicios, control. Lo inhumano hace referencia a los efectos alienantes del capitalismo avanzado y la tecnología sobre la subjetividad humana, así como a la extrañeza inherente a la propia humanidad, critica los aspectos deshumanizadores de la modernidad, como la mercantilización, la cosificación y la instrumentalización de la vida. Braidotti aboga por una ética de la sostenibilidad y la relacionalidad, instándonos a afrontar los horrores de nuestro tiempo al tiempo que fomentamos la esperanza y la responsabilidad colectiva, un cambio del individualismo a la interconexión, haciendo hincapié en la importancia de la compasión y el cuidado de los demás, tanto humanos como no humanos.

El último capítulo, "Humanidades posthumanas: La vida más allá de la teoría" explora los retos y oportunidades a los que se enfrentan las humanidades en la era posthumana. Examina cómo los avances tecnológicos, las crisis ecológicas y el declive del antropocentrismo han reconfigurado el campo, exigiendo un enfoque transformador de la producción de conocimiento, la subjetividad y las prácticas institucionales. Las Humanidades se enfrentan a una crisis de identidad debido al declive del humanismo y el antropocentrismo, que tradicionalmente definían su ámbito y finalidad. Ahora bien, con el auge de campos interdisciplinares como los estudios de género, los estudios poscoloniales y las Humanidades medioambientales, aparecen nuevas herramientas para desafíar los límites tradicionales del campo, definido por cómplices consensos (2013, 163). El colapso de la división naturaleza-cultura y el auge del conocimiento mediado tecnológicamente exigen nuevos marcos para entender la subjetividad y la relacionalidad, las humanidades deben adaptarse a la interconexión de los seres humanos, los no humanos y el medio ambiente, adoptando una perspectiva zoocéntrica. Y aquí surge una innovación interdisciplinar, donde campos emergentes como las Humanidades digitales, las Humanidades medioambientales y los estudios biogenéticos ejemplifican la vitalidad de las Humanidades posthumanas. Estas áreas integran conocimientos de la ciencia, la tecnología y los estudios culturales, fomentando nuevas formas de pensar sobre la vida, la subjetividad y la ética. La subjetividad posthumana, comprende entonces, un sujeto posthumano relacional, integrado e interconectado, y va más allá del individualismo y el antropocentrismo (2013, 169). Así, las Humanidades deben adoptar este cambio, centrándose en la responsabilidad colectiva, la sostenibilidad y las implicaciones éticas de las transformaciones tecnológicas y ecológicas. La dimensión institucional, con relación al mundo académico, es esencial de atender, asumiendo que el capitalismo ha mercantilizado el conocimiento y trazado una línea de quién queda excluído o no del sistema universitario, es necesario observar como el modelo universitario tradicional, arraigado en el nacionalismo y el humanismo, está siendo sustituido por la "multiversidad", una institución global y tecnológicamente mediada. Las universidades deben redefinir su responsabilidad cívica, integrando la investigación, la docencia y el compromiso público de forma que reflejen las complejidades de la era posthumana. Las humanidades posthumanas requieren nuevas metodologías, incluida la precisión cartográfica, la transdisciplinariedad, la no linealidad y la práctica de la desfamiliarización. Estos enfoques hacen hincapié en la creatividad, la relacionalidad y la importancia de imaginar futuros sostenibles. En este apartado, la autora reclama una transformación radical de las Humanidades, instándolas a asumir los retos de la condición posthumana, mediante el fomento de la innovación interdisciplinar, la redefinición de la subjetividad y la transformación de las prácticas institucionales, las Humanidades pueden desempeñar un papel vital a la hora de abordar los retos globales y de imaginar futuros sostenibles. En las conclusiones, Braidotti condensa y reescribe reflexiones finales sobre el impacto del posthumanismo en nuestra comprensión de la humanidad, la subjetividad y la ética en el contexto contemporáneo. Rosi Braidotti destaca la necesidad de repensar los valores y las estructuras de pensamiento para adaptarse a los cambios profundos que caracterizan nuestra era y destaca que la condición posthumana no implica la desaparición de la humanidad, sino una oportunidad para reinventarla de manera afirmativa, la humanidad se redefine como una categoría negativa, unida por la vulnerabilidad compartida y el espectro de la extinción, pero también por la creatividad y la capacidad de transformación. La subjetividad posthumana es materialista, vitalista, relacional y situada. Se basa en la imbricación con otros humanos y no humanos, así como con el entorno planetario, este enfoque rechaza el individualismo y promueve una ética de interconexión y sostenibilidad. La ética posthumana se centra en la afirmación de la vida y la transformación de las pasiones negativas en positivas. La política afirmativa busca construir esperanza y proyectos colectivos que transformen las condiciones actuales en alternativas positivas, donde la imaginación y la creatividad son esenciales para visualizar y materializar futuros posibles. Las Humanidades deben adaptarse al contexto posthumano, adoptando metodologías transdisciplinarias y redefiniendo su misión en un mundo globalizado y tecnológicamente mediado. La "multiversidad" global se presenta como un modelo para integrar la investigación, la enseñanza y el compromiso cívico. Braidotti concluye que el posthumanismo ofrece una oportunidad única para que la humanidad se reinvente de manera afirmativa, enfrentando los desafíos de nuestra era con creatividad y responsabilidad colectiva. Al adoptar una perspectiva posthumana, podemos imaginar y construir un mundo más sostenible, inclusivo y ético. Este libro, ha crecido a lo largo de todo este tiempo, ganando pertinencia a cada día que pasa. Las teorizaciones aquí abordadas siguen a la vez, describiendo los procesos que vive nuestro contexto, pero también dando herramientas para construir respuestas que nos ayude a mejorar este escenario. Y es la aceptación desde la convergencia, tal y como lo declara Braidotti, la posibilidad de comprender lo malo y lo bueno en forma simultánea, de los sucesos que se dinamizan en un mundo con sus paradigmas en total transformación. Tener claro desde donde se habla, aplicar ese perspectivismo para combatir al universalismo alienante, y construir conocimiento posthumano desde miradas no duales, cartografías desde el fragmento, no quedarse en la queja, pues sabiendo que no queda demasiado tiempo, siempre hay posibilidades. Braidotti alienta a continuar con optimismo trabajando desde esta perspectiva, como una práctica política como proyecto, una que genere la semilla de lo que vendrá, con conciencia del proceso de lo que estamos en convertirlos, la oposición al binarismo debe ser práctica y radical.