El Bang coreano entre lo público y lo privado: una vivienda atomizada como emancipación de la vivienda normativa / Korean Bang between public and private: atomised housing as emancipation from normative housing / O Bang coreano entre o público e o privado: habitação atomizada como emancipação da habitação normativa
Capdevila Castellanos, Iván1; López Ujaque, José Manuel2; Marcos Torró; María José3
1. Universidad de Alicante, Departamento de Expresión Gráfica, Composición y Proyectos, Escuela Politécnica Superior, Alicante, España, capdevila@ua.es https://orcid.org/0000-0002-3215-347X
2. Universidad de Alicante, Departamento de Expresión Gráfica, Composición y Proyectos, Escuela Politécnica Superior, Alicante, España, jose.lujaque@ua.es https://orcid.org/0000-0002-6433-0725
3. Universidad de Alicante, Departamento de Expresión Gráfica, Composición y Proyectos, Escuela Politécnica Superior, Alicante, España, mj.marcos@ua.es https://orcid.org/0000-0002-3753-2508
Recibido: 31/10/2024
Aceptado: 15/03/2025
DOI: https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2025.i38.06
Resumen
Este artículo presenta el resultado de una investigación de corte etnográfico, desarrollada en base a una experiencia en primera persona[1] de los Bang surcoreanos —espacios interiores de escala doméstica pero externos a la vivienda— en la ciudad de Seúl. La principal hipótesis es que dichos Bang actúan como formas de emancipación contra la doctrina neoconfucionista, la cual ha condicionado enormemente tanto el diseño de la vivienda normativa como el planeamiento de la ciudad. Lejos de la reduccionista y antagónica dicotomía occidental de privado vs público, estos Bang definen una tercera categoría, un tercer lugar entre ambos conceptos en el que celebrar acciones aparentemente cotidianas —ver la televisión, cantar, dormir, bañarse, estudiar, jugar, etc.— tanto individual como colectivamente, pero en todo caso, sin las ataduras impuestas por los restrictivos códigos morales que regulan las relaciones sociales en Corea del Sur. Así, los Bang son presentados como formas atomizadas de una vivienda para, precisamente, emanciparse de ella. Por último, este artículo reflexiona sobre la validez, el interés y la pertinencia de esta estrategia desde un punto de vista occidental.
Palabras clave: Bang, domesticidad, emancipación, neoconfucianismo, etnografía arquitectónica.
Abstract
This article
presents the results of an ethnographic study based on a first-person
experience of the Bangs in South Korea—interior spaces of a domestic scale but
external to the home—in the city of Seoul. The main hypothesis is that these
Bangs function as forms of emancipation against the Neo-Confucian doctrine,
which has significantly influenced both the design of normative housing and
urban planning. Far from the reductionist and antagonistic Western dichotomy of
private vs. public, these Bangs define a third category, a third space between
both concepts, in which seemingly everyday activities—watching television,
singing, sleeping, bathing, studying, playing, etc.—are carried out both
individually and collectively, but in any case, without the constraints imposed
by the restrictive moral codes that govern social relations in South Korea.
Thus, the Bangs are presented as atomized forms of housing that, precisely, aim
to emancipate individuals from it. Finally, this article reflects on the
validity, interest, and relevance of this strategy from a Western perspective.
Keywords: Bang, domesticity, emancipation, Neo-Confucianism, architectural ethnography
Resumo
Este artigo
apresenta os resultados de uma pesquisa de caráter etnográfico, desenvolvida a
partir de uma experiência em primeira pessoa dos Bangs sul-coreanos —
espaços interiores de escala doméstica, mas externos à residência — na cidade
de Seul. A principal hipótese é que esses Bangs atuam como formas de
emancipação contra a doutrina neoconfucionista, que tem condicionado de maneira
significativa tanto o design da habitação normativa quanto o planejamento
urbano. Longe da dicotomia ocidental reducionista e antagônica de privado vs.
público, esses Bangs definem uma terceira categoria, um terceiro espaço
entre ambos os conceitos, no qual se celebram ações aparentemente cotidianas —
assistir televisão, cantar, dormir, tomar banho, estudar, brincar, etc. — de
forma individual e coletiva, mas, em todo caso, sem as amarras impostas pelos
códigos morais restritivos que regulam as relações sociais na Coreia do Sul.
Assim, os Bangs são apresentados como formas atomizadas de uma habitação
para, precisamente, emancipar-se dela. Por fim, este artigo reflete sobre a
validade, o interesse e a pertinência dessa estratégia sob uma perspectiva
ocidental.
Palavras-chave: Bang, domesticidade, emancipação, neo-confucionismo,
etnografia arquitetônica
1. El origen del sufijo —Bang (방) y sus usos actuales
El origen de la palabra Bang “방” se remonta a la pronunciación coreana de la logografía china “房”, que representa una forma cuadrada simple con una puerta (Kim, K. S. 2005). No es verbo ni sustantivo; este carácter, cuando se le atribuye un sufijo de ubicación o posición, se convierte en un simple referente para una relación espacial o situación dentro de una residencia privada. Así, durante la dinastía Joseon (1392-1897), el significado de Bang corresponde a una habitación individual con un uso específico y siempre siguiendo las reglas sociales del neoconfucianismo[2]. Es el caso del Sarangbang, el cuarto de los hombres, un espacio privado en el que no se permite acceder a ninguna mujer, pensado para la reflexión académica y, a veces, para entretener a los invitados; o el Anbang, que es la habitación para la mujer de la casa en la que sólo los miembros de la familia pueden entrar; o el Gonnonbang, conocido como sala de paso y el Munganbang, que es la habitación cercana a la puerta de entrada. Así pues, tradicionalmente cada Bang es una habitación asignada con un propósito diferente (Zlatarits 2018).
El uso del término, en el sentido originario, se mantiene hasta los años 80 y sólo en los años 90 cambia su concepto (Grünbauer 2023). Ya no es sólo una habitación individual dentro de una casa privada, sino que el cambio significativo emerge cuando un Bang se convierte en un lugar fuera del ámbito doméstico, una habitación segura fuera de la vivienda. Entre alguno de los casos que mencionamos en este texto, está el Noraebang —lugar para cantar en grupos pequeños—, el Jimjilbang —lugar para bañarse colectivamente—, el PC Bang —lugar para jugar a videojuegos— o el DVD Bang —lugar para ver en pareja una película. De esta manera, Bang se refiere a un "espacio para la interacción cercana con los demás", que tiene implicaciones diferentes a las de la palabra en los lenguajes occidentales (Kim, K. S. 2005).
Desde los años 90, los Bang tienden a ubicarse en una tipología edificatoria denominada GeunSaeng (Fig. 1.), un edificio en altura donde cualquier uso comercial puede suceder en cualquiera de sus plantas[3]. Estos usos se comunican al exterior mediante llamativos carteles anunciadores —rótulos luminosos, vinílicos, metálicos o, muchas veces, sólo tipografías cromáticas en coreano— sobre una fachada neutra. El académico Jungin Kim describe esta tipología como “una arquitectura vernácula surcoreana que elimina la posibilidad estética de arte objetivado y predice la desaparición de la categoría del arquitecto, afirmando en cambio la noción de arquitectura como vehículo para la identidad colectiva, como trasfondo o soporte para una actuación animada de la vida cotidiana.” (Kim, J. 2021)
Sin embargo, el interés por estos GeunSaeng reside en el hecho de que, aun siendo un edificio de destino comercial, acaban acomodando en parte usos típicamente residenciales en sus distintos Bang en donde el alquiler ya no es por meses o años sino por horas. Descubrir qué promueve esta externalización de usos domésticos —que en occidente suelen suceder puertas adentro— es uno de los objetivos de la investigación detrás de este artículo. Un segundo objetivo, en consecuencia, es el de definir qué rol juegan estas habitaciones (Bang) en relación con la vivienda normativa. Y un último objetivo es cuestionar la típica visión antagónica occidental de espacio público vs. privado a través del entendimiento oriental del espacio de la ciudad.

Fig. 1. Imagen de fachada anegada por rótulos anunciando Bang en sus dos plantas y sótanos. Fuente: fotografía realizada por María José Marcos Torró.
2. El Bang como tercer lugar
Muchas de las megaciudades asiáticas proyectan cierta imagen de edén promovido por políticas neoliberales, no sólo porque eliminan el espacio público sino también porque reducen el privado a mínimos muchas veces intolerables. El caso de Seúl, en este sentido, puede producirnos en un primer momento esa imagen. La capital de Corea pasó de menos de un millón de habitantes a más de 23 en sólo 60 años, siendo acompañado este crecimiento por un desarrollo económico exponencial. El llamado milagro del río Han fue promovido por el gobierno autoritario del general Park Chun Hee, quien llegó al poder mediante un golpe militar en 1961. En relación con transformaciones urbanas similares en otros países, Seúl pasa por la transición de una economía basada en el sector primario a una economía industrial de servicios e información (Yun 2017). El rápido cambio de la ciudad no permite mucha adaptación, ni por la sociedad ni por el espacio construido. Para alojar a toda esta población en la capital y en otros núcleos urbanos, Corea del Sur emplea principalmente el Danji[4] —edificio residencial en altura de hormigón armado. Este modelo edificatorio tomado del movimiento moderno, mientras en occidente se utiliza para alojar a las clases obreras y bajas en la periferia de las ciudades, aquí aloja a las clases medias-altas que ven en su supuesta modernidad el vehículo para culminar sus aspiraciones sociales (Pedrabissi 2017). Sin embargo, parece que la historia de éxito de la urbanización que se funda en esta nueva arquitectura en Seúl no encarna el triunfo de los ideales racionalistas modernos, sino más bien su antítesis.
Hemos de ser conscientes de que el concepto de privado vs. público es el principio subyacente de la clasificación de los espacios en las ciudades occidentales (Weintraub 1997)[5], en ocasiones encarnado en la yuxtaposición del hogar y la ciudad. Sin embargo, esta distinción binaria no logra capturar la diversidad y complejidad del paisaje urbano de Seúl y otras ciudades de Asia Oriental (Jang 2018) y, mucho menos, de los Bang. El concepto de público se utiliza en Corea, pero con connotaciones reveladoras. La palabra coreana para público es Gong-Gong (공공), derivado de la combinación de dos letras fonéticas tomadas del japonés y convertidas en Hangul. Los caracteres japoneses, a su vez, fueron tomados del chino antiguo, pero se utilizan con una pronunciación diferente. La modificación del término para cada uno de estos idiomas de alguna manera muestra un terreno común, pero también indica que la percepción de lo que significa público es fundamentalmente diferente en estos países. En chino, la palabra es una combinación de apertura y unidad (Kim, S. H. 2012). En el idioma japonés, el ideograma combina significados de oficial y gubernamental en el primer carácter y el segundo indica la unión (Boling 1990). Como la palabra fue tomada del idioma japonés durante su gobierno colonial, tiene una connotación negativa para los coreanos, algo que prefieren evitar (Kim, S. H. 2012), ya que encarna el lugar de la represión y humillación nacional[6].
En las últimas décadas están emergiendo nuevas aproximaciones, más agónicas, sobre la dicotomía público vs. privado. Oldenburg (1999), por ejemplo, se centra no sólo en la distinción y los límites entre lo público y lo privado, sino que también introduce otro término para los espacios que no pertenecen a ninguno de los dos. Él llama terceros lugares a los espacios que no son ni hogar ni trabajo. Esos lugares dan espacio, proporcionan comodidad y apoyo psicológico a personas de intereses similares. Este es el caso de los Bang. Por su parte, el filósofo alemán coreano Han (2019) señala que las ciudades asiáticas tienen menos fronteras; a menudo no es fácil entender dónde comienza una casa y dónde termina otra. En comparación con esto, Sennett (2019) destaca que las ciudades occidentales tienen fronteras claras y los límites están omnipresentes: “La frontera cerrada domina la ciudad moderna”. Esto crea una sensación de confinamiento; mientras, en las ciudades asiáticas, las cosas pueden fluir. En ellas una demarcación clara entre lo público y lo privado es difícil porque las fronteras están menos definidas. En las ciudades asiáticas no dominan las fronteras sino los lindes: “Los lindes son bordes porosos; las fronteras, no. La frontera es un borde en que las cosas terminan (…) mientras que un linde es un borde en el que interactúan diferentes grupos” (Sennett 2019). Para estos y otros muchos autores[7], los Bang contemporáneos revelan la limitación de este principio basado en la dicotomía de lo público y lo privado y cuestionan su aplicación universal.

Fig. 2. Seoul Plaza durante el mundial de fútbol de 2002. Fuente: ijs, FreeQration 2002. (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Seoul_Plaza_2002_FIFA_World_Cup.jpg) Creative Commons CC0 1.0 Universal Public Domain Dedication.
Los espacios públicos, desde un punto de vista occidental, comienzan a aparecer en Seúl en 2002. Ese año Corea del Sur y Japón acogen el Mundial de Fútbol. En previsión de recibir a grandes multitudes de personas que se juntarán en las calles para celebrar a su equipo, Seúl lleva a cabo su Plan de Renacimiento Urbano. En paralelo, las políticas urbanas de la alcaldía liderada por Lee Myung-bak entre 2002 y 2006, también contribuyen firmemente en la creación de espacios públicos abiertos, donde prima la recuperación medioambiental, cultural e histórica de Seúl, hacia una desescalada de la infraestructura del coche y una recuperación de espacios saludables. Es el caso de Seoul Plaza (Fig. 2.), un espacio libre y peatonal frente al ayuntamiento; o Gwanghwamun Plaza, un bulevar simbólico de la historia de la ciudad que actúa a modo de plaza lineal. Otros proyectos que ilustran este giro son la restauración de los 12 Km del arroyo Cheonggyecheon —proyecto que le da a Myung-bak la confianza de los coreanos para ser elegido presidente— o varios parques a lo largo del río Han (Gelézeau 2014). Es importante insistir, en este punto, que este tipo de espacios urbanos no existían antes en Seúl. De hecho, si vemos planos o imágenes de la ciudad antes de los años 60, los únicos espacios abiertos de gran o media escala son aquellos que pertenecen a palacios o templos: todos ellos puertas adentro. En el caso de los de escala menor, podemos ver cómo en las ciudades preindustriales de Asia oriental, las caras de los edificios, las fachadas, no dan a la calle. Las casas muestran sus partes traseras, los espacios para reunirse o encontrarse con los otros están ocultos detrás de los muros perimetrales. La cultura comunitaria del espacio no se caracteriza por una plaza abierta, sino por el patio protegido (Kim, S. H. 2012) (Jang 2018). Siguiendo con esta tradición espacial, el Bang de la cultura coreana perpetúa la idea de espacios ocultos que proporcionan una sensación de protección e intimidad. En vez de espacios abiertos, la cultura comunitaria tiene lugar en el interior, separado en todo momento de lo que está sucediendo afuera.

Fig. 3. Planta de un Hanok tradicional pequeño. Fuente: Elaboración propia. 1- Anbang (habitación de la madre) // 2- Geonnungbang (habitación de la hija) // 3- Sarangbang (habitación del padre) // 4- Sarangbang (habitación del hijo) // 5- Haengnangchae (habitación del servicio) // 6- Daemoon (acceso) // 7- Changgo (Almacén para alimentos o bienes inmuebles) // 8- Aretbang (habitación en nivel inferior) // 9- Gonnonbang (habitación de paso) // 10- Gwang (almacén de productos agrícolas).
3. El Hanok como domus confucionista
Si observamos en detalle cómo se organizan los distintos Bang en la casa tradicional coreana, o Hanok, durante la dinastía Joseon, pronto entenderemos que su diseño se emparenta con el de la Domus romana, en el sentido que la vivienda se convierte en una herramienta de dominación del hombre de más edad, normalmente el padre, sobre el resto de los habitantes de ésta[8].
En el Hanok, miembros de la familia de varias generaciones viven juntos. Siguiendo los preceptos del neoconfucianismo, el hombre y la mujer, así como los espacios para los sirvientes, están estrictamente separados. Su diseño estándar consiste en un patio (Madang) entre los distintos pabellones, el espacio para mujeres (Anchae) situado en el área interior de la parcela y el espacio para hombres (Sarangchae) hacia el frente pero detrás de las instalaciones de los sirvientes (Haengnangchae) (Fig. 3). A partir del siglo XIX, la estricta partición entre la zona masculina y femenina se vuelve más suave (Yi 2016).
Sin embargo, cabe destacar que hasta el siglo XX, el proceso urbanizador de la capital no tiene un gran impacto en esta tipología. Mapas muestran que alrededor del área de Seúl, en torno a 1900, predominaba un tipo diferente de Hanok. En forma de U, los propios pabellones, situados alrededor del patio central, formaban las paredes circundantes de la parcela. Evolucionando a partir de este diseño, una vivienda más tarde conocida como Hanok urbano aparece en la década de 1930, manteniéndose hasta la década de 1960, cuando la ciudad inicia su proceso de crecimiento desmesurado. Como vemos, la cultura doméstica y confucionista del Hanok es muy reciente en Seúl. Cabe destacar aquí que el patio central o Madang no sólo es donde se celebra colectivamente la vida sino, sobre todo, el lugar de control máximo del hombre sobre el resto de la casa.
Volviendo a la importancia que el neoconfucianismo tiene para Seúl y la sociedad coreana en general, no podemos obviar, por otra parte, que la antigua muralla de esta ciudad se erige con cinco puertas, llevando cada una el nombre de las cinco virtudes de la filosofía confucionista: la humanidad (仁), la justicia (義), la propiedad o la etiqueta (禮), el conocimiento (智) y la integridad (信).
Desde que el neoconfucianismo es elegido como la ideología nacional durante el imperio Joseon, permanece como base para la sociedad coreana. El papel sustancial que desempeña éste en la formación de los fundamentos de la sociedad actual son aspectos importantes a tener en cuenta. A pesar de que el neoconfucianismo ya no es una norma social oficialmente reconocida, estudios académicos refuerzan que el legado sigue siendo una influencia fundamental en la configuración de la sociedad coreana moderna (Choi 2010) (Mitu 2015). En muchas partes de la vida diaria todavía es evidente: "(...) sistema moral, la forma de vida, las relaciones sociales entre jóvenes y mayores, las relaciones en el sistema jerárquico y como base para algunas partes del sistema legal". (Sleziak 2013)
El árbol de valores de Shim, Kim y Martin (2008) muestra los valores y conceptos de la sociedad surcoreana contemporánea que reflejan las ideas del neoconfucianismo (Fig. 4.) Los principales valores que están en el origen de la filosofía neoconfucionista son:

Fig. 4. Árbol de valores de lo sociedad surcoreana contemporánea. Fuente: Elaboración propia.
3.1. Dentro/Fuera del Grupo | Colectivismo
La nación coreana es una sociedad basada en grupos, donde las personas no son vistas como individuales, sino siempre como miembros de algún colectivo. Cada persona debe adaptarse a la cultura de grupo para lograr el objetivo de una sociedad armoniosa. Como en otras sociedades colectivistas, la distinción de quién forma parte del grupo y quién no, es bastante estricta. Esto se refleja en los conceptos tradicionales de Uri (Nosotros) y Nam (Otros). Uri puede representar a un grupo, que tiene las mismas preocupaciones o ideas; puede significar familia, amigos o parientes.[9]
Siguiendo esta idea, la fuerte creencia de Corea en el poder del grupo resulta en una discriminación extrema hacia los forasteros a él. Por lo tanto, es esencial distinguir si alguien es un miembro del grupo o pertenece al grupo externo (Shim, Kim y Martin 2008).
3.2. Autosuficiencia | Orden social definido
Dado que el objetivo es mantener una sociedad armoniosa, es necesario seguir un orden social definido jerárquicamente, cada persona tiene un papel determinado y debe comportarse de acuerdo con este papel. Por lo tanto, las relaciones sociales y cómo interactuar entre sí están claramente definidas. Confucio nombró cinco relaciones clave que forman la base de un sistema funcional: padre e hijo, esposo y esposa, hermano y hermano, amigo y amigo y entre gobernante y sujeto. Todas las relaciones, excepto la de amigos, son entre un superior y un subordinado. El orden vertical se basa en quién tiene un rango más alto o según la edad. El respeto por los ancianos juega un papel relevante, pero no importa cuánto mayor sea otra persona (Tudor 2012). Estos patrones verticales todavía son visibles en matrimonios, familias, relaciones profesor-alumno y entornos corporativos[10]. Por ejemplo, reafirmándose a diario en cada comunicación oral o escrita que realizan, ya que la lengua coreana posee cinco grados de usted. Estos grados de respeto, además de gramática propia, poseen terminología especial para medir estos comportamientos; por ejemplo, el grado de bokjong (sumisión), o el grado de sunjong (obediencia) es algo que se valora curricularmente.
3.3. Conciencia de prestigio | Cara
La mentalidad muy competitiva de los coreanos, combinada con el impulso constante de obtener un estatus social más alto a través de logros, es otra característica vinculada a la doctrina neoconfucionista. Este aspecto puede entrar en contradicción con el sentido de pertenencia colectivo, ya que la conciencia permanente del estatus del coreano productivo está profundamente entrelazada con el nivel predominante de competitividad —basada en la exclusión de competidores pequeños. Así mismo, un sistema educativo competitivo y basado en el rendimiento fomenta una fuerte mentalidad de rivalidad excluyente a una edad temprana, algo que se intensifica en la vida laboral posterior. Ya durante la escuela, los niños están expuestos a altas expectativas para ser aceptados en universidades prestigiosas o, más adelante, conseguir trabajos de alto rango, en los que a su vez se vuelven a someter a un poco ético Gapjil (posición dominante que favorece el abuso de poder). Este elevado grado de exigencia provoca que un día escolar típico no termina con clases, sino con tutorías privadas hasta altas horas de la noche. Tener tiempo libre por la tarde para hacer deporte o reunirse con amigos es una perspectiva impensable para muchos jóvenes coreanos (Shim, Kim y Martin 2008).
3.4. Conformidad
Como en otras culturas influenciadas por el neoconfucianismo, para los coreanos la conformidad grupal es algo asumido. La característica actitud competitiva de noches de trabajo y estudio sin dormir, alcanza hasta donde llegan los límites del grupo al que perteneces. Por ejemplo, si perteneces a una universidad de ranking de tercer orden, nunca intentarás optar por seguir formándote o ascendiendo de posición en una universidad de segundo o primer orden; es decir, una universidad de mayor prestigio, puesto que en ese rango superior jamás se tolerará a alguien inferior.
3.5. Familia
Una sociedad influenciada por el neoconfucianismo enfatiza ayudar a los demás y actuar de forma desinteresada mientras se mejora a sí misma; eso sí, dentro de unos protocolos donde el control jerárquico construye los métodos comportamentales de dicha sociedad. En tal entorno, las expectativas sociales, especialmente de la familia, ejercen una alta presión social sobre cada individuo.
4. Confucio hoy
Por lo que sabemos, desde 1945, la sociedad coreana ha tratado de mantener la ideología neoconfucionista como materialización de un fuerte sentimiento nacionalista anticolonial. Una de las consecuencias más significativas es la institucionalización de un sistema social heteropatriarcal, el cual ha aventajado los privilegios del hombre coreano promoviendo un discurso que homogeneiza la nación y normaliza a las mujeres y su castidad (Kim y Choi 1997). El rol de la mujer se ha reducido al del cuidado familiar, consumado a través de arreglos matrimoniales los cuales aún hoy siguen sucediendo. En consecuencia, la fertilidad femenina es el soporte del éxito de un sistema social que sostiene la continuidad y subsistencia armoniosa de la familia coreana. Esta desigualdad de género intenta contrarrestarse, entre otras cosas, en 1886 con el acceso de mujeres a la educación y la creación de Ewha Womans University (Choi and Mbuh, 2005). Por otro lado, centrándonos en el papel primordial que juega la educación en este sistema de valores, cabe destacar que Corea del Sur ha desarrollado uno de los mejores sistemas educativos del mundo[11]. A cambio, ha de pagar un alto precio: convertirse en el país que tiene las tasas de suicidio más altas. Este dramático dato entre estudiantes se debe, por un lado, al estrés escolar que genera una competitividad excluyente y, por otro lado, a los problemas relacionados con el control parental que vela por asegurar la castidad de la descendencia femenina para poder negociar bien su matrimonio. El suicidio[12] es, así pues, la primera causa de muerte entre los 15 y los 24 años[13].
El control parental y la normalización de la castidad de la mujer están también detrás de, por ejemplo:
cómo se distribuyen por sexo las residencias y apartamentos de estudiantes, siempre restringiendo la entrada al sexo opuesto. (…) Los dormitorios generalmente son elegidos por los padres de los estudiantes de primer año, ya que mantienen un horario de entrada y salida controlado y restringido de 5:30 a.m. a 00:00. Si su entrada tiene lugar después de esas horas, causa mala conducta que resulta en una expulsión. (…) Por su parte, las habitaciones son compartidas, de modo que los estudiantes viven bajo la supervisión y protección de un compañero de cuarto. (Martínez 2019, 25)
Así, antes del matrimonio la responsabilidad de los padres dicta, bajo las costumbres del neoconfucianismo, proteger y supervisar la vida sexual de sus hijas. “En caso de vivir sola y no recibir protección, su reputación corre el riesgo de ser denigrada” (Song 2010). Así, la mujer coreana, por convención social, vive en la casa de sus padres hasta el matrimonio. La cultura dicta proteger y supervisar a las hijas solteras, para no arriesgarse a empañar su reputación. Esto ha mermado las oportunidades de la mujer coreana de acceder a ciertas libertades laborales y a su propio desarrollo intelectual (Jones, 2006). Recordemos que el deseo de emancipación de la mujer asiática de los 80 ya es conceptualizado por Toyo Ito desde sus proyectos para una mujer nómada, una mujer que debe redefinirse en la ciudad laboralmente. Desde los proyectos que define en el Pao I, Pao II, Muebles efímeros Pao y la ciudad Flying Pao se despliegan muchas de las nuevas contradicciones doméstico-urbanas que empiezan a emerger en la inserción de la mujer al mundo laboral.
Pero la norma neoconfucionista centrada en la familia y el matrimonio no sólo se manifiesta en la presión social o familiar para trabajar, casarse y reproducirse, sino que está incrustada incluso en las regulaciones coreanas de préstamos bancarios para la vivienda[14]. Por ejemplo, a una persona sola y menor de 35 años no se le permite solicitar un préstamo bancario mientras que una pareja casada, o una pareja con planes para un futuro matrimonio, son elegibles y se les permite recibir préstamos. Así, según la norma, las parejas casadas necesitan una vivienda independiente en la que formalizar y dar ejemplo de su correcto entendimiento del sistema social.
Estamos viendo aquí que la filosofía neoconfucionista propone un sistema de valores que esconde un mecanismo de control para que, en paralelo, éstos sean aplicados. En el caso que nos ocupa, la casa tradicional coreana o Hanok muestra una organización espacial antropizada; es decir, con un hombre coreano en su centro, quien domina, controla y somete a todos y cada uno de los habitantes de la casa. En la Corea del Sur moderna, en Seúl, las casas o apartamentos siguen albergando a familias extendidas en un mismo lugar en donde todos sus miembros se controlan mutuamente y garantizan que los buenos principios morales se cumplan (Fig 5.) Si antes es el patio central o Madang el lugar desde donde se ejerce la dominación, ahora este espacio es remplazado por el espacio común que caracteriza a los distintos tipos de vivienda moderna que colmatan los Danji. Este espacio se coloca siempre en posición central, incluyendo cocina, salón y comedor, mientras que los dormitorios gravitan a su alrededor. En definitiva, todo pasa por este espacio.
Fig. 5. Ejemplos de casas o apartamentos para familias extendidas: Fuente: Elaboración propia.
Vemos cómo la tipología moderna de vivienda hace una sutil adaptación de la tipología tradicional para seguir, tal vez de manera inconsciente, permitiendo el control parental y familiar y el cumplimiento de las estrictas normas de la moral neoconfucionista en la sociedad actual (Fig. 6).


Fig. 6. (arriba) Estudio de apartamento
típico en torre de viviendas. Fuente: Dibujo realizado por Javier Esquiva
López, en Capdevila, Iván; Kim, Jung-In. 2011.
Be My City: Spain Korea Architectural Exchange. Seúl:
Spacetime.
Fig. 6. (abajo) Desde el salón se percibe todo lo que sucede en este apartamento. Fuente: Capdevila, Iván; Kim, Jung-In. 2011. Be My City: Spain Korea Architectural Exchange. Seúl: Spacetime.
5. El Bang como forma de emancipación
Es aquí, precisamente, donde los Bang contemporáneos cartografiados en el texto juegan un papel fundamental como herramienta de emancipación, ya que se convierten en habitaciones repartidas por la ciudad, habitaciones lejos del control parental, y desprovistas de juicios sociales, morales o familiares. De esta manera, actividades que generalmente están conectadas al hogar, como ver películas o la televisión, jugar a videojuegos o juegos de mesa, cantar, estudiar, tener conversaciones privadas, pasar tiempo con amigos…, o también actividades fundamentales como dormir, bañarse o tener intimidad tienen lugar en estos espacios. Entre los múltiples y diversos Bang, a continuación, se presentan aquellos que formaron parte de la primera fase de esta investigación, de corte etnográfico, llevada a cabo por la práctica empírica de un equipo de profesores y estudiantes de arquitectura euroasiáticos. Esta práctica consistió en un trabajo de vivencia directa y posterior levantamiento gráfico de estos espacios Bangs atomizados por la ciudad de Seúl. A las descripciones y dibujos de lo allí experimentado, se les añaden datos obtenidos de distintas fuentes.
5.1. Jimjilbang 찜질방
El Jimjilbang[15] es una casa de baños coreana que comienza a extenderse en espacios urbanos en la década de 1990. Según Kang (2007), el primer Jimjilbang abre en Seúl en 1992 y originalmente sirve de refugio para aquellos que pierden sus hogares y trabajos en la crisis económica asiática. Un Jimjilbang es una fusión de una casa de baños japonesa Mogyoktang, una sauna y un balneario occidental. El diseño estándar consta de varias habitaciones con saunas, piscinas, mesas de masaje, instalaciones de entretenimiento para adultos y niños, gastronomía y áreas de descanso y sueño. Las instalaciones se distribuyen en una sección para mujeres, una para hombres y un área más extensa que se comparte. Usar un Jimjilbang significa seguir un procedimiento específico de entrada y participación en el lugar. A mediados de los años 90, el número de Jimjilbang aumenta exponencialmente, triplicándose en diez años (Vierthaler 2016). A menudo abren 24 horas y siete días a la semana.
Después del baño en desnudez, casi como un acto de purificación, todos y todas las habitantes del Jimjilbang se ponen una especie de pijama que les es dado en la entrada. Es el mismo pijama para hombres, mujeres, niños y niñas, lo cual ayuda a desdibujar cualquier signo de clase o estatus social y económico. En el Jimjilbang todas las personas son iguales. Después de ponerse el pijama, cualquier persona puede acceder a cualquier zona común, ya para ambos sexos, y disfrutar de los distintos servicios. Incluso mucha gente opta por pernoctar tumbada en la tarima de las salas comunes o en los hornos calientes para personas. El Jimjilbang es una habitación democrática de higiene y relajación. Hoy en día se sigue considerando como una habitación de baños para los servicios sociales de desfavorecidos donde comparten esta higiene con todos los estratos sociales, por lo que ocio y servicio social suceden en el mismo espacio. Aun así, hay ciertos Jimjilbang en la ciudad de Seúl, menos concurridos como lugares de ocio, donde los principales usuarios los utilizan como su único lugar donde dormir o asearse o calentarse en las gélidas noches del invierno surcoreano a -25ºC.
Cuando el Jimjilbang se utiliza como forma de ocio, los comportamientos familiares o domésticos son objetos compartidos de interés para el placer y la diversión. Estas habitaciones húmedas y cálidas originan, así, el desenfoque de las esferas privada y pública, deviniendo una situación aún más agradable por la oportunidad de interactuar con amigos y familiares fuera de su propio hogar, en una escala de opulencia y amplitud que sería casi impensable dentro de las limitaciones de un hogar privado. La tensión y el riesgo inherentes a la eliminación de los límites sociales, y la posterior interrupción del status quo, aumentan aún más la sensación de disfrute que se encuentra dentro de este interior comunitario (Fig. 7.)

Fig. 7. (izquierda) Día y noche en un Jimjilbang. Seúl, diciembre 2011. Fuente: Capdevila, Iván;
Kim, Jung-In. 2011. Be My City: Spain Korea Architectural
Exchange. Seúl: Spacetime.
Fig. 7. (derecha) Estudios de Jimjilban en edificio de varias plantas.
Fuente: Dibujo realizado por María Foulquié, en
Capdevila, Iván; Kim, Jung-In. 2011. Be My City:
Spain Korea Architectural Exchange. Seúl:
Spacetime.
5.2. Noraebang 노래방
El Noraebang toma la forma de habitación de tamaño pequeño o mediano para albergar un pequeño grupo de personas que quieren cantar juntas. Es un espacio altamente tecnológico y kitsch. Se diferencia del karaoke japonés y occidental en que éste siempre se produce en una gran sala abierta al público, donde cualquier persona ajena puede presenciar la actuación de los cantantes amateurs. Por el contrario, el Noraebang está pensado para crear un ambiente lo suficientemente confortable y recogido para que cualquier persona pueda desinhibirse.
Antes de la reciente industria musical del Kpop[16] e incluso de que el karaoke se hiciera popular, el acto de cantar tiene una larga tradición en Corea. Siempre ha servido para un propósito social, haciendo que la gente cante junto con la familia, amigos y compañeros para "cultivar el espíritu comunitario y la armonía" (Joo 2016). Cantar se considera más que una simple actividad de ocio en Corea. Park Moo-Jong, editor en jefe de The Korea Times, llegó a declarar que el canto era el deporte nacional de Corea. Así pues, la habitación para cantar o Noraebang, es utilizada por múltiples edades y contextos: después de una cena de negocios, después de una comida de clase, después de un cumpleaños familiar o para descansar después de un día de mucha presión (Fig. 8). Una derivada del Noraebang es el Coin Bang, donde se consume la experiencia del canto en cabinas similares a las de un fotomatón con el mismo sistema de 10.000 KRW por 10 minutos de canciones.

Fig. 8. (arriba). Noche en un Noraebang. Seúl, diciembre 2011. Fuente: Capdevila,
Iván; Kim, Jung-In. 2011. Be My City: Spain Korea
Architectural Exchange. Seúl: Spacetime.
Fig. 8. (abajo) Estudio de Noraebang. Fuente: Dibujo de Gala Calatayud, en
Capdevila, Iván; Kim, Jung-In. 2011. Be My City:
Spain Korea Architectural Exchange. Seúl:
Spacetime.
5.3. PC Bang PC방
Un PC Bang es un lugar donde grupos de personas se citan físicamente para, luego, jugar en línea. Aunque cabe destacar que también se utilizan para trabajar, estudiar o realizar deberes, pero lejos de la soledad del hogar y del control parental. Sin embargo, no es una versión local de un cibercafé, ya que "para los coreanos, el PC Bang es un espacio social que atraviesa la copresencia en línea y fuera de línea" (Huhh 2007). Al igual que el Noraebang, su equipamiento es tecnológicamente cualificado: varios ordenadores conectados a redes de datos de alta velocidad con procesadores de alto rendimiento y tarjetas gráficas de alta resolución. Su sonoridad es únicamente la de los ratones, mandos de consolas y teclados de ordenadores pulsados energéticamente a toda velocidad. Una multitud de clickeados simultáneos inunda el espacio, pero no hay ningún sonido musical porque todos los jugadores y usuarios se aíslan acústicamente en sus auriculares.
Se pueden ver personas de diferentes grupos de edad, si bien los grupos principales son escolares y estudiantes universitarios; esto es comprensible si tenemos en cuenta que jugar en el ámbito doméstico no es aceptado, ya que se considera incompatible con el alto rendimiento académico que es exigido socialmente. Y es en el hogar donde se ejerce este control (Huhh 2007). Una derivada de estos Bangs, serían los Ps Bang 플스방, con equipos exclusivos para jugar con Playstation o los Dogseoshil 독서실, con ordenadores exclusivos para el estudio académico.
La industria coreana de videojuegos tiene gran influencia en este tipo de lugares, puesto que algunos jugadores de los PC Bangs aspiran a convertirse en e-players reconocidos en los e-stadiums. En éstos, presencia física y en línea se amplifica a una habitación convertida en un estadio, a modo de constructo ad-hoc para jugar (Fig. 9).
Fig.
9. Interior de un PC Bang. Fuente: Rob Fahey 2006 https://www.flickr.com/photos/robfahey/146145429/in/photostream/ Creative Commons
CC BY-SA 2.0 Attribution-ShareAlike
2.0 Generic
5.4. DVD Bang DVD 방
Su diseño habitual consiste en habitaciones de dimensiones mínimas lo más herméticas posible, es decir, sin ventanas ni luz natural. Antes de entrar en un DVD Bang, todos deben quitarse los zapatos y deslizarse en un par de zapatillas preparadas en la entrada. La comodidad y cuidado de los pies (Fig. 10) es algo ancestral entre los coreanos y no sólo en el ámbito del hogar, sino también, por ejemplo, en la oficina, donde suelen llevar zapatillas de estar por casa.
Fig. 10. Máquina de vending de calcetines para el cuidado de los pies en la entrada del DVD Bang. Fuente: fotografía realizada por María José Marcos Torró.
Su aspecto interior es simple, con paredes con papel pintado, un gran televisor y un no muy cómodo sofá para dos personas, pero en el que se camufla una cama. Es decir, muchos de los mobiliarios que construyen este espacio son dispositivos dobles que posibilitan que el objetivo inicial de ver una película derive en otra situación, bien por la necesidad de encontrar un lugar privado donde practicar sexo o, simplemente, un espacio donde dormir.
Los DVD Bang son lugares de citas, famosos entre los jóvenes coreanos, en los que tener algunos momentos tranquilos y privados sin espectadores. Las instalaciones se ven como alternativas baratas a los hoteles o los hoteles del amor[17], donde la gente puede pasar algunos momentos privados juntos. Y, de nuevo, lejos del control familiar que sanciona las relaciones de pareja antes del matrimonio. Sin embargo, esta es la razón por la que en varios de ellos no se permite la entrada a personas menores de 21 años. Y a menudo, también, los DVD Bang tienen ventanas hacia el pasillo, para que la gente dentro no se sienta demasiado cómoda.
6. Conclusiones: Casa – Bang – Ciudad. La emancipación a través de la vivienda atomizada
"El Bang es una encarnación de la habitación, la casa y la ciudad, pero no pertenece a ninguna de ellas" (Shim, Kim y Martin 2008).
Existen muchos otros Bang contemporáneos. No obstante, los cuatro casos expuestos -analizados y descritos mediante etnografías y levantamientos gráficos, ejemplifican el uso emancipador que la sociedad seulita les otorga. Ya sea en busca de cierta privacidad o intimidad individual o colectiva, los Bang permiten a sus habitantes ser un tipo de persona distinta a la de su hogar normativo. Lejos del control familiar del hogar, y de los estrictos principios de la moral imperante neoconfucionista, hemos visto cómo los Bang se crean para realizar actividades típicamente domésticas y en donde cualquier persona pueda expresarse libremente por unas horas, aunque, curiosamente, fuera del ámbito de la casa. Esta nueva relación doméstica con la ciudad, y su catalogación, dibuja una nueva cartografía de la emancipación del ciudadano coreano contemporáneo, más allá de la archiconocida mujer nómada de Tokyo. Los seulitas usan los Bang por razones contradictorias, razones a la vez liberadoras, protectoras, afirmativas, externalizantes, potenciadoras e incluso educativas: algunos quieren escapar del ojo público, otros quieren estar rodeados de personas para observar y ser vistos, otros quieren conectarse con otras esferas educativas en red, mientras otros quieren encontrar algún consuelo o motivación colectiva en lo prohibido. A diferencia de las sociedades occidentales, la vida comunitaria no tiene lugar en espacios grandes y abiertos, sino que está protegida del mundo exterior por espacios pequeños y cerrados. Aunque los Bang actuales son una parte esencial del tejido urbano, escapan de los límites de la arquitectura moderna. Son un excelente ejemplo de cómo las ciudades son diseñadas bajo la mirada, no siempre empática, de arquitectos y urbanistas, pero la sociedad encuentra la forma de apropiárselas.
Sin embargo, para la comprensión de la evolución de los Bang aquí presentada, es importante amplificar cierta mirada occidental algo estereotipada, moralizadora y punitiva con la que no pocos autores observan en la urbanidad asiática una triste, deplorable y lobomotizada modernidad; al igual que responsabilizan a las políticas neoliberales de la aparición de estos espacios domésticos de pago. Sin embargo, no podemos obviar que tanto por la vivienda normativa como por los Bang se paga, ya sea por meses y de por vida, en el primer caso, o por horas y ocasionalmente, en el segundo.
En contraste con estas miradas críticas, los Bang actuales representan una actualización ingeniosa, vital, intrépida y, en muchos sentidos, bottom-up. Los Bang difuminan la frontera entre el espacio privado y el público, y cuestionan la aplicabilidad universal, así como la especificidad histórica, de las ideas occidentales de la modernidad. Representan una alternativa que entiende la arquitectura de la casa como un objeto insignificante, fragmentado, no subsumido por las premisas modernas occidentales. El objeto arquitectónico con una frontera perfectamente delimitada ya no representa a la vivienda surcoreana, sino que la arquitectura se atomiza a escala urbana y pone su mirada en el valor conceptual de los lindes. Los Bang son lindes y no fronteras.
Es importante destacar que el fenómeno de los Bang, y su evolución como formas de emancipación, responde a varias causas. La colonización japonesa, la actual presencia militar norteamericana en el país o algunas políticas neoliberales han influido en este proceso. Sin embargo, destacan, por encima de todo, las lógicas descritas de orden cultural, que tienen que ver con el entendimiento complejo que el pueblo coreano tiene de las relaciones sociales y afectivas. Para éste, el espacio público entendido desde una perspectiva europea debe ser evitado, pues se identifica con el espacio de la represión y humillación ejercida por Japón en la época colonial. Durante los cinco siglos de dinastía Joseon, los coreanos se acostumbran a relacionarse y celebrar puertas adentro, en los Madang —patios centrales de sus Hanok. Estos patios se convierten en espacios de control de la familia sobre sí misma y acaban tomando la forma de habitación central en las nuevas casas de las torres de hormigón que caracterizan la ciudad de Seúl durante la segunda mitad del S. XX. Sin embargo, esta modernidad tardía también trae la necesidad de liberarse de los estrictos principios morales neoconfucionistas que la sociedad coreana ha decidido tomar para reclamar su identidad nacional. Y lo hace, curiosamente, desde la vivienda. Pero no desde la vivienda tal y como la entendemos en occidente, sino, mejor dicho, desplazando la vivienda o dispersando partes de ésta por la ciudad: a modo de habitaciones en donde compartir con otros. Los Bang contemporáneos, en definitiva, son máquinas de socializar que reproducen ciertos usos característicos y condiciones espaciales de la vivienda. Pero lo más importante es que todos ellos se diseñan para permitir que las situaciones acaecidas se produzcan en un contexto de libertad máxima y sin ataduras morales, haciendo ganar autonomía a la sociedad coreana, evolucionando parte de su identidad y favoreciendo la aparición de un sentido de pertenencia alternativo.
Cabe destacar aquí que este texto pretende ser una reflexión crítica, proyectiva y retroactiva a la vez sobre una investigación etnográfica[18] iniciada en los Bang seulitas en el año 2011 (sintetizada en el punto 5) que se continua mediante su contextualización en un marco teórico (del punto 1 al 4). Si bien en aquella experiencia, herramientas gráficas propias de la disciplina se utilizaban para realizar esta investigación de corte etnográfico —tal y como se muestra en varias de las figuras de este artículo— ahora el desplazamiento es el inverso. Lo que aquí se expone es una reflexión sobre cómo este conocimiento a través de la observación puede producir un aprendizaje arquitectónico o, al menos, un enriquecimiento de nuestra mirada sobre el espacio doméstico y urbano. Así, este texto quiere contribuir, por una parte, a la formación de una mirada crítica y no ingenua sobre la instrumentalización de la vivienda y su tipología, en cualquier sociedad, como sistema de control para el cumplimiento de una serie de valores morales —ya sea según la doctrina neoconfucionista, cristiana, etc. En contraposición, pensar la vivienda de manera más consciente en relación a las consecuencias que un determinado diseño puede tener en un contexto cultural y social determinado, nos puede ayudar a que ésta sea realmente emancipadora. En este sentido, la estrategia —que este texto presenta— de atomización y externalización de las partes propias de la vivienda puede ser exportable y constituirse como una alternativa emancipadora a los modelos occidentales. Por otra parte, el conocimiento de cómo la sociedad surcoreana entiende el espacio social —de una manera más líquida, fluida o borrosa— nos puede ayudar, además, a proyectar nuestras ciudades de una manera más inclusiva, agónica, sensible y, por qué no, con mayor capacidad de emancipación.
Sin embargo, este texto no pretende dar respuesta a una necesidad de encontrar un modelo “mejor”, válido y replicable. La investigación no pretende concluir que la estrategia detrás de los Bang esté proponiendo niveles de emancipación superiores a los de la vivienda occidental sino, más bien, interpelarnos y movernos a descubrir los códigos morales o sociales a los cuales puede estar sujeta ésta. Y, al menos, crearnos la duda de si una posibilidad para una vivienda emancipadora puede estar fuera de ella, aunque reproduciendo en parte su forma. En todo caso, pretende formular las preguntas adecuadas, dar pistas, o al menos presentar una imagen de la vivienda no emancipadora de la cual sus habitantes han tenido que emanciparse. Tal vez este texto pueda dejar sin rellenar ciertos vacíos sobre su temática, pero es en la conexión intelectual —por parte del lector— de esas supuestas carencias donde pretende hacer emerger, aunque probablemente de manera diferida, el conocimiento arquitectónico.
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8. Breve CV
Iván Capdevila Castellanos: Dr. Arquitecto (2013) y M.Arch por la Bartlett School of Architecture de Londres (2004), Iván Capdevila pertenece a la primera generación que cursó y finalizó sus estudios de Arquitectura en la Universidad de Alicante (1996-2003). Profesor de Proyectos Arquitectónicos desde 2007 ha compaginado su actividad docente con la investigadora a través de los concursos de arquitectura, principalmente. Con más de una docena de premios en concursos internacionales, destacan sus cinco primeros premios en Europan. En el conjunto de concursos de arquitectura realizados, destacan dos líneas de investigación: la primera, la utilización del juego como metodología de diseño, caracterizado principalmente por la asociación y manipulación desprejuiciada (a veces irónica, a veces naïf, a veces nostálgica, a veces celebrativa, pero siempre lúdica) de imágenes, acontecimientos, mitos, tecnologías… así como de la propia cultura arquitectónica; y, la segunda, la utilización del dibujo como herramienta de levantamiento etnográfico de los contextos en donde opera cada diseño.
José Manuel López Ujaque: Arquitecto (2007) por la Universidad de Alicante (UA) con Premio Extraordinario Fin de Carrera. Máster (2012) y Doctorado (2017) en Proyectos Arquitectónicos Avanzados, por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSAM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Profesor del Departamento de Expresión Gráfica, Composición y Proyectos de la Universidad de Alicante (UA). Profesor en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Ha compaginado su actividad docente con la investigadora a través de la publicación de artículos en diferentes revistas indexadas, y a través de los concursos de arquitectura (obteniendo premios en una docena de concursos internacionales). La línea de investigación general desarrollada versa sobre procesos postproductivos aplicados al diseño, ideación y representación arquitectónica. Obtuvo el Premio FAD Pensamiento y Crítica (2016) (ex-aequo) con la revista HipoTesis: Fábrica de Bloques.
María José Marcos Torró: Arquitecta, actualmente profesora e investigadora en la Universidad de Alicante. Ha sido crítica a través de ser jurado en premios internacionales de Arquitectura, impartiendo conferencias en Londres, Buenos Aires, Atenas, Roma, Seúl, Barcelona, Madrid, Quito, Yokohama, Shenzhen, Madrid, Ljibiuana, Shanghai, Estambul, Manabí o Nicosia; y como escritora en 'DOMUS'. Ha realizado investigación de proyectos arquitectónicos desde la Universidad y desde su estudio de arquitectura que ha dirigido durante 16 años MAGICARCH Architecture Office, exponiendo su obra en la 17ª, 16ª y 8ª Mostra Internazionale di Architettura della Biennale di Venezia. Maria Jose está vinculada a las corrientes de pensamiento que vinculan la Arquitectura desde las nuevas formas de convivencia con la Ecología, los espacios afectivos y la tecnología parametricista. Tiene una fuerte influencia asiática desde los años que vivió en Seúl. Es profesora de Proyectos de Arquitectura desde 2008, en Soongisl University de Seúl, en la UNAB de Santiago de Chile, en la AA de Londres y la UIC Esarq de Barcelona.
[1] Taller realizado entre estudiantes de la Universidad de Alicante y la Soongsil University de Seúl, que dio lugar al libro: Spain Korea Architectural Exchage. Be My City: Understanding Cultures and Negotiating Boundaries (2011). El objeto de este taller fue, básicamente, restituir gráficamente algunos de estos Bang y dejar constancia de la fascinación e incomprensión que genera la experiencia de los mismos en primera persona. En contraposición, este artículo los revisita para, más de 10 años después, poder contextualizarlos en un marco teórico más amplio que conlleva una mirada alternativa hacia el espacio doméstico y el espacio social de la ciudad.
[2] El neoconfucianismo es una filosofía china moral, ética y metafísica influida por el confucianismo y que incorpora ideas del taoísmo y el budismo.
[3] Muchas ciudades asiáticas no poseen la planta baja o planta 0 europea con fin comercial. Tal y como ocurre en gran parte de Europa y las ciudades mediterráneas, no sólo la planta baja se destina a comercio, sino que el sótano se dedica a garaje/almacén. Sin embargo, en Corea, al igual que casi toda América, Rusia o China, la nomenclatura de planta baja se sustituye por planta primera, correspondiendo esta planta también al mismo uso que el total del edificio que conforma. En Corea no existe la nomenclatura planta baja, ni su uso diferencial comercial, hay edificios comerciales o edificios residenciales, pero no suelen estar mezclados.
[4] Compañías de ingeniería y construcción como Samsung y Hyundai, han repetido el mismo modelo de apartamentos en altura con pequeñas variaciones, hasta llegar a convertirlo en vivienda de lujo en barrios como Jamsil o Gangnam.
[5] Según Jeff Weintraub, Privado y público reflejan el legado de la modernidad europea desde el s. XVIII.
[6] La serie Pachinko, producida por HBO, explica muy bien esta situación.
[7] Desde la década de los 2000, ha surgido un interés científico en cómo los coreanos ocupan los espacios libres en la ciudad, con varias publicaciones que discuten cómo y en qué medida los habitantes de la ciudad ocupan la ciudad. Múltiples artículos en la revista surcoreana de arquitectura SPACE (Space 2018a, 2018b, 2018c) examinan cómo las personas crean paisajes urbanos. Los artículos exploran el tema en tres escalas diferentes. El libro Borrowed City, de arquitectos con sede en Seúl, también trata este tema a través de una exploración gráfica (Bruno, Carena y Kim 2013).
[8] Ver: Aureli, Pier Vitorio. 2023. “Burning Down the House.” Conferencia, 14 de abril. Posteada
el 18 de mayo, 2023, por la Universidad Torcuato di Tella (Buenos Aires). YouTube, 1:43:02. https://youtu.be/szNCIZ_Lz1U?si=sPv6_dkyF-D_Ccta
[9] Otros estudiosos definieron las tres implicaciones más comunes de Uri como: 1) un grupo de personas (es decir, familia); 2) una entidad (es decir, su nación) y 3) combinando personas a través de una posesión (es decir, una casa). (Choi, Kim y Choi 1993).
[10] Los alumnos y estudiantes, por ejemplo, no pueden contradecir a sus profesores y maestros en la escuela. O la conocida tradición de Hoesik (회식), una cena obligatoria y bebidas después del trabajo con colegas. Es la norma dentro de una empresa que los más altos cuiden a su equipo. Si el jefe invita al equipo a cenar o tomar algo después del trabajo, esta invitación no puede ser rechazada en ninguna circunstancia. Por otro lado, se espera que los empleados de nivel inferior muestren una aceptación absoluta de todas las decisiones tomadas por los superiores (Sleziak 2013).
[11] Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su último informe PISA de 2022.
[12] Las ventanas de las habitaciones en residencias y apartamentos de estudiantes, generalmente, miden 40 por 40 centímetros, para evitar cualquier actitud suicida.
[13] Esta es una gran preocupación para el estado, que intenta luchar contra ella a través de leyes que prohíben a las academias privadas dar clases por la noche.
[14] Esto se debe al control que el estado ha tenido sobre los bancos hasta 1997 (Song 2010).
[15] Traducción literal de sala de terapia caliente.
[16] Industria que produce cantantes como producto y nueva economía en el país surcoreano desde los años 90.
[17] Los hoteles del amor también son habitaciones que se alquilan por horas, aunque en este caso su finalidad sí que es la de realizar una práctica sexual y por eso su principal mobiliario es una cama. Esta práctica se realiza por parejas estables que necesitan un lugar tranquilo o vivir una experiencia tematizada, o por parejas promiscuas en busca de encuentros furtivos.
[18] Entendiendo la etnografía como el estudio sistemático de las personas y las culturas, a través de la observación de sus prácticas sociales y culturales.