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Anduli
Revista Andaluza de Ciencias Sociales
ISSN: 1696-0270 • e-ISSN: 2340-4973
INNOVANDO EN PARTICIPACIÓN CIUDADANA ONLINE
INNOVATING IN ONLINE CITIZEN PARTICIPATION
Javier
Sierra-Fructuoso
Universidad de Murcia
javier.sierra1@um.es
https://orcid.org/0000-0001-7060-8941
Antonia
González-Salcedo
Universidad de Murcia
agonzalez@um.es
https://orcid.org/0000-0003-4868-6905
Cristina
Moreno-Martínez
Universidad de Murcia
cmoreno@um.es
https://orcid.org/0000-0003-1485-8676
Regina
Castelazo-Vander-Mersch
Instituto Tecnológico Autónomo de México
rcaste12@itam.mx
https://orcid.org/0009-0003-3982-0612
Resumen
Las propuestas para desarrollar la par-
ticipación ciudadana online se han visto
incrementadas en los últimos años. En
este contexto, el objetivo de esta inves-
tigación es analizar y sintetizar el cono-
cimiento sobre participación ciudadana
con la nalidad de identicar vacíos teó-
ricos y operativos para avanzar hacia la
construcción de una propuesta institu-
cional coherente con los principios de la
democracia deliberativa. La metodología
empleada consiste en una revisión inte-
gradora y sistemática de publicaciones
y documentos técnicos publicados entre
2005 y 2025, de la cual se seleccionaron
109 fuentes para su análisis. Los resulta-
dos obtenidos arrojan décits recurrentes
en trazabilidad, intermediación, transpa-
rencia y alfabetización digital. Partiendo
de esta evidencia, se ha construido una
propuesta preliminar, la “Red de Delibe-
ración Estable (RDE)”, que incluye apor-
taciones como la gura del “Ciudadano
Deliberador”, así como procedimientos
para mejorar la participación online.
Palabras clave: Plataformas de parti-
cipación ciudadana, Gobernanza Digi-
tal, Inclusión Democrática, Arquitectura
Deliberativa
Abstract
Proposals to develop online citizen
participation have increased in recent
years. In this context, the aim of this
research is to analyze and synthesize
existing knowledge on citizen participation
to identify theoretical and operational gaps
and advance towards the construction of
an institutional proposal aligned with the
principles of deliberative democracy. The
methodology consists of an integrative
and systematic review of publications
and technical documents issued between
2005 and 2025, from which 109 sources
were selected for analysis. The ndings
reveal recurrent decits in traceability,
intermediation, transparency and digital
literacy. Building on this evidence, a
preliminary proposal known as the “Red
de Deliberación Estable (RDE)” has been
developed, incorporating innovations
such as the gure of the “Ciudadano
Deliberador” and specic procedures to
strengthen online participatory processes.
Keywords: Citizen participation platforms,
Digital Governance, Democratic Inclusion,
Deliberative Architecture
Cómo citar este artículo/ citation: Sierra-Fructuoso, Javier, González-Salcedo, Antonia; Moreno-Martínez, Cristina;
Castelazo-Vander-Mersch, Regina (2026). Innovando en Participación Ciudadana Online. ANDULI 29 (enero
2026): 69-94, https://doi.org//10.12795/anduli.2026.i29.04
Recibido: 04.06.2025; Revisado: 20.10.2025; Aprobado: 02.12.2025
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1. INTRODUCCIÓN
La participación ciudadana online ha experimentado una consolidación progresiva
en las dos últimas décadas como una estrategia clave para reforzar la democracia
representativa y avanzar hacia modelos de gobernanza más colaborativos. La inte-
gración de herramientas online en los procedimientos democráticos tradicionales ha
generado un creciente interés en disciplinas como la Ciencia Política, la Comunica-
ción o la Gobernanza Digital (Nabatchi & Leighninger, 2015; Smith, 2009; Wirtz et al.,
2019). Las primeras experiencias se fundamentan en la consulta y la deliberación,
progresivamente se fueron adaptando procedimientos clásicos (procesos participati-
vos o audiencias públicas) a la esfera virtual. Plataformas como Decidim (Barcelona),
Cónsul (Madrid), vTaiwān (Taiwán) o Join (Estonia) representan aproximaciones di-
versas a esta institucionalización digital (Aragón et al., 2017; Suárez & Noboa, 2024).
Pese a que las plataformas de participación ciudadana online han ampliado poten-
cialmente su alcance a nivel participativo, persisten desafíos relacionados con la
calidad deliberativa, la equidad en el acceso y la sostenibilidad en el plano operativo
(Borge Bravo et al., 2019; Davies & Procter, 2020). La literatura en materia tecnológi-
ca señala el potencial de la IA, el Big Data o el Blockchain para implementar mejoras
en transparencia y trazabilidad (Wirtz et al., 2019), no obstante advierte de riesgos de
opacidad y sesgos automatizados. Estudios empíricos sobre plataformas de partici-
pación ciudadana como Decidim o vTaiwān señalan ciertos avances en participación,
aunque no exentos de limitaciones deliberativas, dicultades de replicabilidad y ca-
rencias en la rendición de cuentas (Castellanos Claramunt, 2020; Aucique Sabogal,
2022; Zhang, 2023).
Diversas investigaciones han planteado marcos metodológicos para evaluar la cali-
dad de los procesos deliberativos online, atendiendo a parámetros como inclusión,
transparencia e impacto (Fung, 2015; Nabatchi & Leighninger, 2015; Kunz et al.,
2023; Sierra Fructuoso, 2023). Simultáneamente, estudios comparados han señala-
do que la integración de tecnologías avanzadas en la gestión pública puede mejorar
capacidades institucionales, pero también pueden intensicar riesgos de centraliza-
ción de procesos o pérdida de calidad deliberativa (Shneiderman, 2022; Castellanos
Claramunt, 2019; Criado, 2021). A estas aportaciones se suman las que destacan el
papel de la gamicación y la visualización interactiva para aumentar el compromiso
ciudadano y adaptar los procesos participativos a diferentes contextos sociocultura-
les (Tatay et al., 2022; Cardozo León, 2024).
Atendiendo a lo expuesto, la literatura coincide en apuntar que, a pesar del desarrollo
de múltiples experiencias de participación ciudadana online, siguen existiendo va-
cíos teóricos y operativos respecto a cómo se articula de forma estable y evaluable
la participación en espacios digitales, sobre todo en contextos híbridos que combi-
nan dinámicas presenciales y digitales. Diversos autores señalan que la mayoría de
plataformas adolecen de la falta de mecanismos institucionalizados que aseguren
trazabilidad argumentativa y continuidad deliberativa, componentes esenciales para
cumplir los estándares de calidad que sustentan la democracia deliberativa (Fung,
2015; Nabatchi & Leighninger, 2015).
Así, el objetivo de esta investigación se centra en analizar y sintetizar el conocimien-
to disponible sobre participación ciudadana en espacios deliberativos online, con la
nalidad de identicar vacíos teóricos y operativos y avanzar hacia la construcción
de una propuesta institucional y coherente con los principios fundamentales de la
democracia deliberativa.
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
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2. ESTADO DEL ARTE
El planteamiento de esta investigación se entronca en una convergencia teórica y
empírica de tres grandes campos de estudio: la democracia deliberativa, la innova-
ción democrática digital y la participación ciudadana, tanto en el entorno online cómo
en el entorno tradicional. Dicho lo cual, se hace necesaria la exposición del estado
de la cuestión con el n de apuntalar la investigación aquí recogida. Este apartado
se estructura en cinco bloques temáticos que permiten contextualizar los avances,
limitaciones y futuros sobre los que se cimenta la propuesta.
2.1 Del Normativismo Ideal hacia el Enfoque Sistémico
Atendiendo a los acontecimientos, podría entenderse que la democracia deliberativa
actual ha experimentado un proceso evolutivo que parte desde concepciones nor-
mativas enfocadas en el discurso racional, hacia enfoques más integrales que toman
en consideración la complejidad de los sistemas democráticos contemporáneos. Au-
tores como Jürgen Habermas (1998) alumbraron el ideal deliberativo, enfocándose
en la importancia del discurso racional en el proceso de legitimación democrática.
De otro lado, existen argumentaciones posteriores que señalaron la necesidad de
adaptar este ideal a contextos más realistas y complejos. Como consecuencia direc-
ta de las exposiciones de Habermas (1998), se desarrolló el enfoque sistémico de la
democracia deliberativa, el cual considera la interdependencia de múltiples espacios
y actores en el proceso deliberativo.
En este sentido Mansbridge et al. (2012) argumentan que la legitimidad democrática
no depende únicamente de deliberaciones formales, sino de un ecosistema delibe-
rativo mucho más extenso que incluye instituciones, medios de comunicación y la
sociedad civil. Esta perspectiva reconoce la diversidad de formas y espacios en los
que la deliberación tiene lugar, así como la necesidad de evaluar su calidad y ecacia
en conjunto.
Recientemente se ha planteado una crítica al enfoque del sistema deliberativo que
sugiere complementarlo con la noción de ecologías deliberativas, entendidas como
conguraciones relacionales y heterogéneas de espacios, actores y artefactos que
producen deliberación en contextos múltiples. Esta perspectiva plantea el sistema
como un nodo en una ecología deliberativa mucho más amplia, donde los ujos,
las interdependencias y las relaciones socio-materiales resultan centrales para com-
prender la producción y la transmisión de argumentos. (Mendonça et al., 2024).
Ahora bien, es necesario destacar que el enfoque sistémico ha sido objeto de aná-
lisis y debate en la literatura académica en los últimos años. A este efecto, Olivares
(2013) estudia las diferentes interpretaciones del enfoque sistémico y establece una
argumentación favorable sobre una versión que equilibre la autonomía de los distin-
tos elementos que componen el sistema con su interdependencia. Este planteamien-
to pone sobre la mesa la relevancia del enfoque sistémico para entender y mejorar
la práctica democrática en contextos cambiantes. De esta manera, la transición del
ideal normativo al enfoque sistémico supone una adaptación de la teoría democrática
a las realidades contemporáneas, reconociendo la necesidad de estructuras delibe-
rativas más inclusivas, exibles y adaptadas a la diversidad de actores y contextos
actuales.
2.2 La Participación Ciudadana Online, sus Ventajas y sus Límites
El proceso de digitalización ha transformado profundamente los marcos tradicionales
de participación ciudadana, ampliando las posibilidades de acceso a la deliberación,
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aunque también ha generado nuevos desafíos en términos de equidad, calidad dis-
cursiva y ecacia institucional. Estas transformaciones se inscriben en lo que Chad-
wick (2013) denomina un sistema híbrido de medios, en el que lo digital y lo analógico
coexisten y se retroalimentan, recongurando el modo en que la ciudadanía interac-
túa con las instituciones y entre sí. En este contexto, plataformas como Decidim,
Consul o Better Reykjavik han demostrado su capacidad para canalizar propuestas
ciudadanas, habilitar el debate público y reforzar la trazabilidad institucional (Peña-
López, 2019).
De manera complementaria, Forestal (2025) advierte que la deliberación digital no se
circunscribe a un único entorno, sino que se distribuye entre múltiples plataformas,
lo que exige adoptar una perspectiva multi-plataforma para comprender sus efectos
agregados. Asimismo, algunos autores destacan el valor de los modelos híbridos de
participación que combinan el potencial de lo digital con la interacción presencial, en
tal caso Smith (2021) y Stortone & de Cindio (2015) subrayan que los portales online
bien diseñados, acompañados de mediaciones humanas y estrategias de modera-
ción, pueden favorecer deliberaciones más inclusivas.
Ahora bien, la literatura plantea que no todas las vías digitales fortalecen la calidad
democrática. La polarización, el uso opaco de algoritmos y la persistencia de la bre-
cha digital siguen condicionando la representatividad (Sunstein, 2018; Boulianne,
2020; Norris & Inglehart, 2019; Huayra & Contreras, 2025). Por consecuencia directa,
resulta crucial abrir procesos deliberativos no solo sobre las políticas públicas, sino
también sobre las infraestructuras tecnológicas que las sustentan. Este enfoque se
alinea con Smith (2009), Fung (2015) y Landemore (2020), quienes plantean la ne-
cesidad de un diseño institucional inclusivo y de fórmulas de co-gobierno que redis-
tribuyan el poder político hacia la ciudadanía.
Desde la perspectiva empírica, las plataformas online reeren un aumento signi-
cativo en la escala de la participación; en Montevideo (2023) la votación web creció
un 143%, con más de 72.000 participantes, y en Chile (2022–2023) se registró más
de un millón de respuestas ciudadanas durante el proceso constituyente (Secretaría
Ejecutiva de Participación Ciudadana de Chile, 2023; Suárez & Noboa, 2024). Sin
embargo, investigaciones como las de Susha et al. (2015), Kunz et al. (2023) y Hua-
yra & Contreras (2025) evidencian persistentes “sesgos estructurales” derivados de
la brecha digital, la desconanza institucional y la desigual alfabetización tecnológica.
Estas limitaciones, no obstante, pueden mitigarse mediante apoyos institucionales,
compensaciones económicas y estrategias de inclusión sostenidas (OCDE, 2023).
Desde una perspectiva más estructural, la OCDE (2025) registra un incremento nota-
ble de los procesos deliberativos institucionalizados (de 22 a 41 entre 2020 y 2023),
lo que conrma una tendencia hacia modelos de gobernanza híbridos y permanen-
tes. Este fenómeno reeja una red de prácticas conectadas (asambleas ciudadanas,
deliberative polling, plataformas digitales) que consolidan un ecosistema deliberativo
en expansión.
Por tanto, las tecnologías cívicas representan un medio ecaz para ampliar la parti-
cipación democrática, siempre que se integren en diseños institucionales inclusivos,
deliberativos y auditables. De lo contrario, como advierte Dahlberg (2011), se corre el
riesgo de caer en “falsas promesas de inclusión digital”, donde el acceso no garan-
tiza un empoderamiento cívico. Así, el potencial democratizador de los ecosistemas
digitales depende en última instancia del diseño tecnológico, la voluntad política y la
capacidad institucional para fomentar una participación representativa, informada y
con impacto real.
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
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2.3 Innovación Democrática: Algunas Experiencias Institucionales
En los últimos años, la innovación democrática ha dejado de ser un ideal teórico para
consolidarse como una práctica institucional extendida en diversos contextos; se eri-
ge así la necesidad de reescribir la relación entre ciudadanía e instituciones, la cual
ha impulsado el desarrollo de mecanismos deliberativos más sostenibles, inclusivos y
efectivos, aplicados tanto en formatos presenciales como digitales por gobiernos, orga-
nismos internacionales y organizaciones civiles. Uno de los instrumentos más destaca-
dos son los mini-públicos deliberativos, como citizens assemblies, jurados ciudadanos
o conferencias de consenso, implementados con éxito en Irlanda, Canadá y Francia
para tratar temas complejos como la reforma constitucional, la legalización del aborto o
el cambio climático (Farrel et al., 2018; OECD, 2020). Estas experiencias demuestran
que la ciudadanía puede participar de manera informada y responsable en decisiones
relevantes, desaando la narrativa de la desafección política.
El informe de la OCDE Innovative Citizen Participation and New Democratic Institu-
tions (2020) identicó más de 280 procesos deliberativos institucionalizados entre
2010 y 2020, mostrando una tendencia creciente a su incorporación en el diseño
de políticas públicas. Entre los factores de éxito destacan el sorteo cívico, las con-
diciones facilitadoras de la deliberación, la rendición de cuentas y el seguimiento
institucional de resultados. En Iberoamérica, los presupuestos participativos se han
consolidado como una de las innovaciones más extendidas e inuyentes. Originados
en Porto Alegre (Brasil) en los años 90, evolucionaron desde asambleas presencia-
les hacia formatos híbridos y digitales. Wampler & Hartz-Karp (2012) sostienen que
estos mecanismos refuerzan la cohesión social, mejoran la transparencia scal y pro-
mueven una distribución equitativa de los recursos, aunque advierten su fragilidad
cuando no se acompañan de reformas estructurales.
En Europa, Barcelona ha sido pionera con Decidim, una plataforma digital de códi-
go abierto que permite proponer, debatir y co-crear políticas públicas. Según Peña-
López (2019), Decidim representa un avance notable en trazabilidad, transparencia y
auditabilidad de los procesos deliberativos institucionalizados, habiéndose replicado
en múltiples municipios europeos y latinoamericanos como referencia en arquitectura
participativa digital. Paralelamente, han emergido laboratorios de innovación demo-
crática como vTaiwān (Taiwán), Better Reykjavik (Islandia) o los LABIC (Laboratorios
de Innovación Ciudadana) en América Latina.
Estas iniciativas integran ciudadanía, técnicos y expertos en procesos colaborati-
vos y abiertos, mediante metodologías ágiles y herramientas digitales (Landemore,
2020; Smith, 2021). Más allá de innovar en las formas de participación, amplían los
espacios y sujetos de la deliberación democrática, consolidando redes que articulan
gobernanza digital y legitimidad social. En suma, estas experiencias evidencian que
la innovación democrática no constituye un horizonte utópico, sino una realidad ins-
titucional en expansión, especialmente cuando se sustenta en marcos normativos
claros y en una voluntad política efectiva de redistribuir poder hacia la ciudadanía.
2.4 Democracia Comunal: Participación, Representación, Toma de Decisio-
nes, Inclusión y Legitimidad
Complementariamente a las experiencias institucionales anteriores, la democracia
comunal ofrece claves sobre organización política y legitimidad desde lo comunitario.
Este enfoque enfatiza la gestión política desde la comunidad, la deliberación colec-
tiva y la inclusión de saberes locales en la toma de decisiones (Plurinational State of
Bolivia, 2009; PNUD, 2013). Puede así complementar la democracia representativa
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tradicional al ampliar canales participativos y otorgar legitimidad basada en normas
y procedimientos consuetudinarios. En el plano online, las evidencias arrojan que
las plataformas de participación online incrementan la transparencia y el sentimiento
de pertenencia cuando se integran con mecanismos locales de rendición de cuen-
tas y mediaciones humanas (Peña-López, 2019; OECD, 2021/2023). Sin embargo,
persisten obstáculos como la brecha digital, la desigual alfabetización tecnológica y
la baja conanza institucional, que limitan su ecacia e inclusividad si no se diseñan
estrategias de integración estructural (Boulianne, 2020; Dahlberg, 2011).
La democracia comunal aporta una matriz analítica articulada en cinco dimensiones
interdependientes; participación, representación, toma de decisiones, inclusión y le-
gitimidad. En los ecosistemas comunales, la participación es un proceso continuo
de co-gestión que refuerza la legitimidad local cuando existe trazabilidad y normas
compartidas (PNUD, 2013). Las experiencias híbridas muestran que la tecnología
puede fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas siempre que se combine
con mediación humana y retroalimentación comprensible para la comunidad (Peña-
López, 2019). No obstante, las brechas de acceso y las asimetrías en la capacidad
de inuencia continúan afectando la representatividad y la equidad, por lo que los
diseños comunales tenderían a incluir medidas explícitas de inclusión como alfabe-
tización digital, soporte logístico y compensación, para no reproducir desigualdades
(Boulianne, 2020).
Las experiencias comunales también señalan la necesidad de instrumentos de traza-
bilidad y vericación local, apoyados en arquitecturas auditables, como aplicaciones
basadas en blockchain, para reforzar la integridad de los procesos deliberativos digi-
tales sin sustituir la mediación humana (Cengiz, 2023). Los datos recientes reejan
una adopción creciente de consultas electrónicas en los países de la OCDE: en
2021, el 85 % de los gobiernos empleaba herramientas online de consulta, y casos
como la Consulta de Presupuesto Participativo de Ciudad de México (2025) eviden-
cian altos niveles de participación digital cuando existe diseño accesible y difusión
efectiva (OECD, 2021/2023; IECM, 2025).
Los estudios cualitativos y cuantitativos refuerzan la centralidad de la inclusión y
las identidades colectivas en la deliberación. Investigaciones globales documentan
el incremento de la polarización y la desafección política (Norris & Inglehart, 2019;
Iyengar et al., 2019), mientras la incorporación de ciudadanos aleatorios mediante
sorteo cívico incrementa la diversidad y legitimidad de las decisiones (Smith, 2009;
Fung, 2015). Grandes encuestas internacionales con más de cinco millones de res-
puestas evidencian la baja satisfacción con las democracias actuales, subrayando la
necesidad de fórmulas más participativas (Rattanasevee, 2024).
Estas evidencias respaldan la creación de intermediarios deliberativos y espacios
comunitarios que canalicen las demandas ciudadanas de forma inclusiva y rastrea-
ble (Landemore, 2020), reforzando así la representación plural en la esfera pública
(Huayra & Contreras, 2025). De manera agregada, la democracia comunal plantea
exigencias especícas para la trazabilidad y el diseño institucional, especialmente en
la creación de mecanismos de rendición de cuentas y preservación del conocimiento
local, cuestiones que se abordan en el siguiente apartado.
2.5 Trazabilidad, Inclusión y Ciudadanía Activa: La Arquitectura Institucional
Deliberativa
El desarrollo de estructuras que aseguren la participación ciudadana con rele-
vancia, durabilidad y legitimidad democrática es fundamental para establecer una
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
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arquitectura institucional deliberativa efectiva. Este marco sugiere garantizar la tra-
zabilidad de los procesos, la inclusión de los distintos sectores sociales y la activa-
ción de una ciudadanía empoderada. La trazabilidad deliberativa se puede entender
como la habilidad de las instituciones para proporcionar un seguimiento transparente
y comprobable del proceso que las contribuciones ciudadanas atraviesan desde su
presentación hasta su posible inclusión en la decisión pública (Warren, 2009). Esta
trazabilidad permite ver cómo se registran, evalúan e incorporan las propuestas ciu-
dadanas, reforzando la rendición de cuentas y la legitimidad democrática. Warren
(2009) arma que la validez de los procesos deliberativos se basa en la capacidad
de la ciudadanía para ver a dónde van sus aportaciones.
En este sentido, plataformas como Decidim integran mecanismos de seguimiento
documental y visual que conectan propuestas con decisiones de las instituciones,
reforzando la conanza del público (Peña-López, 2019). En relación a la inclusión,
Young (2000) sugiere que es un principio fundamental de la democracia deliberativa
y podría incorporarse en la creación de los espacios participativos, lo que requiere
estrategias de accesibilidad digital, participación asistida y representación de grupos
que están estructuralmente excluidos (Bächtiger et al., 2018). Fung (2006) destaca
que el diseño institucional necesita equilibrar la amplitud y la profundidad de la parti-
cipación, ajustándose a diversas capacidades y contextos sociales.
La ciudadanía activa es aquella que co-crea, evalúa y supervisa políticas públicas
de forma informada y sostenida, a través de educación democrática, deliberación y
participación efectiva (Nabatchi & Leighninger, 2015). Ejemplos como Code for Ame-
rica o Better Reykjavik muestran como se articula una ciudadanía deliberativa me-
diante infraestructuras abiertas y colaborativas (Landemore, 2020). Sin embargo, la
integración de mecanismos de inclusión y trazabilidad puede apoyarse en una ética
del cuidado que reconozca el trabajo relacional que sostiene la deliberación pública.
No basta con acceso técnico: se requieren soportes de cuidado como mediación,
formación y acompañamiento, que mantengan la capacidad deliberativa de comuni-
dades vulneradas y preserven el tejido social que permite una participación sosteni-
da (Holdo, 2025). Holdo (2025) propone entender el caring for democracy como una
práctica política anclada en la ética feminista del cuidado. Desde esta perspectiva,
la deliberación no se limita a la racionalidad argumentativa, sino que incorpora la
interdependencia, la vulnerabilidad y las tareas relacionales que sostienen la vida
colectiva. Integrar este enfoque implica reconocer el trabajo de sostener los espa-
cios deliberativos como una dimensión política que requiere redistribución y apoyo
institucional.
En términos prácticos, ello conlleva diseñar apoyos materiales y de cuidado; véase
compensación, transporte y tiempo protegido que eviten sobrecargar a quienes ya
asumen labores no remuneradas; institucionalizar procesos de acompañamiento y
escucha a través de la facilitación profesional, mentoría técnica y redes de pares
para reducir los costes cognitivos y emocionales de la participación; redistribuir las
tareas de sostenimiento mediante alianzas con organizaciones comunitarias y servi-
cios públicos; habilitar foros deliberativos especícos centrados en las asimetrías de
poder y las necesidades diferenciales. Esta perspectiva amplía la inclusión más allá
del acceso formal, transformándola en una práctica de justicia relacional y feminista
que refuerza la legitimidad de la Red de Deliberación Estable. Así, una arquitectura
deliberativa ecaz tiende a equilibrar estabilidad institucional y exibilidad procedi-
mental, apoyada en marcos legales que garanticen la participación continuada, re-
cursos técnicos y humanos adecuados, y voluntad política sostenida.
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3. MATERIALES Y MÉTODOS
El objetivo de este estudio fue fundamentar el desarrollo de un modelo institucional
innovador a través de un análisis sistemático y crítico de la literatura existente y
de fuentes documentales relevantes. La metodología combinó dos enfoques com-
plementarios; la revisión integradora desde la perspectiva cualitativa y la investiga-
ción documental. Esta combinación permitió abordar el fenómeno de la participación
ciudadana en contextos híbridos desde una perspectiva amplia, aunando eviden-
cia teórica y empírica, y cimentando un marco conceptual sólido para la propuesta
planteada.
3.1 Objetivos de la Investigación
Objetivo Principal:
Diseñar y fundamentar un modelo institucional de participación ciudadana hí-
brida, que articule de manera bidireccional los espacios presenciales y digita-
les de deliberación, asegurando inclusión, trazabilidad, legitimidad y calidad
deliberativa.
Objetivos Especícos:
Identicar las limitaciones de los entornos digitales y presenciales en términos
de representatividad, inclusión, continuidad, calidad deliberativa y legitimidad.
Evaluar cómo los espacios presenciales y digitales pueden articularse mediante
ujos bidireccionales de información y deliberación, estableciendo la necesidad
de un modelo institucional híbrido.
Denir funciones, criterios de selección, zonas de actuación, ciclos de participa-
ción, formación y mecanismos de rendición de cuentas del sistema. Establecer
procedimientos, herramientas y roles tecnológicos que permitan implementar la
trazabilidad deliberativa, la representación estraticada y la retroalimentación bi-
direccional entre comunidades y plataformas digitales.
Integrar innovaciones estructurales, tecnológicas y metodológicas que asegu-
ren equidad, control social, rendición de cuentas y seguimiento de la calidad
deliberativa.
3.2 Planteamiento Metodológico
La investigación combinó dos enfoques, la revisión integradora cualitativa y la inves-
tigación documental. La revisión integradora permitió analizar estudios de naturaleza
diversa; experimentales, no experimentales, teóricos y empíricos, para detectar pa-
trones, vacíos y relación entre los hallazgos. La investigación documental sistematizó
la identicación, organización y análisis de fuentes secundarias, incluyendo artículos
académicos, libros, informes institucionales, ponencias, normativas legales y docu-
mentos ociales.
3.3 Búsqueda en la Literatura
La búsqueda de fuentes se llevó a cabo en bases de datos académicas reconoci-
das: Scopus, Web of Science, JSTOR, ScienceDirect, Dialnet, Redalyc y Google
Scholar, utilizando descriptores en español e inglés como: democracia deliberati-
va, participación ciudadana online, innovación democrática, diseño institucional,
inclusión ciudadana y trazabilidad deliberativa, entre otros.
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
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Se priorizó literatura publicada entre 2005 y 2025, en formato académico, institu-
cional o técnico, revisada por pares y con enfoque metodológico claro.
Se determinó el ámbito de aplicación de los estudios revisados: Europa, Latino-
américa y casos globales con impacto.
Se utilizaron fuentes secundarias; todas las referencias seleccionadas se docu-
mentaron para facilitar replicación y vericación.
En cuanto al proceso de identicación, cribado y selección de documentos, este
se realizó atendiendo a los estándares PRISMA, cuyo detalle completo se pre-
senta en el Anexo I, donde se describen de forma clara y precisa los ujos de
inclusión y exclusión. De un total de 130 documentos seleccionados inicialmente,
109 se utilizaron para llevar a cabo el análisis, de los cuales 30 se utilizaron en la
síntesis temática que dió lugar a la propuesta de este trabajo.
3.4 Análisis e Integración de Datos
La documentación seleccionada fue sometida a lectura crítica y codicación temática
abierta, adoptando un enfoque inductivo cualitativo. La información se estructuró en
una matriz de análisis documental, donde se registró autor, año, objetivo, enfoque
metodológico, hallazgos principales y su relación con los objetivos de la investigación
(Anexo II). Este procedimiento permitió identicar patrones, temáticas recurrentes,
conexiones y vacíos teóricos, estructurados en base a cinco áreas fundamentales:
modelos deliberativos, plataformas de participación ciudadana online, inclusión es-
tructural, trazabilidad institucional y mediación tecnológica.
Figura 1: Diagrama de la RDE
Fuente: Elaboración Propia
Partiendo del análisis crítico y la síntesis de la literatura revisada, se estructuró la
propuesta de la Red de Deliberación estable y la gura de los Ciudadanos Delibera-
dores, a través de un proceso de integración sistemática. Los hallazgos sobre los de-
safíos de inclusión, representatividad, continuidad y calidad deliberativa en contextos
presenciales y online se tradujeron en criterios concretos de diseño institucional y
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tecnológico. Así, de manera inductiva, se puntualizaron funciones, ciclos de partici-
pación, mecanismos de rendición de cuentas y ujos bidireccionales de información
que respondieron de forma clara a los vacíos identicados en la evidencia previa.
Esta construcción asegura que cada elemento de la propuesta esté fundamentado
en la literatura cientíca, respaldando la coherencia conceptual, la pertinencia prác-
tica y la alineación con los principios de la democracia deliberativa y la trazabilidad
institucional recogidos y documentados por estudios recientes.
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Este apartado responde al objetivo central de la investigación; explorar las limitacio-
nes estructurales de la participación ciudadana en contextos híbridos y reunir las evi-
dencias necesarias que justiquen la construcción de un modelo institucional capaz
de conectar la deliberación online con la presencial.
4.1 Limitaciones de los Espacios Online y Presenciales
Según la literatura revisada, las plataformas online amplían el acceso y facilitan el
diálogo, aunque se enfrentan a ciertas limitaciones signicativas como: poca conti-
nuidad deliberativa, falta de representatividad y baja trazabilidad de las contribucio-
nes ciudadanas (Coleman & Moss, 2012; Fishkin & Luskin, 2005). Por el lado de los
entornos presenciales, es necesario destacar que fomentan la conanza, el inter-
cambio profundo de argumentos y una legitimidad más sólida, aunque también pre-
sentan inconvenientes en cuanto a la escalabilidad, la sostenibilidad y la capacidad
para integrar sistemáticamente sus decisiones en procesos institucionales (Elstub et
al., 2016).
4.2 Necesidad de un Modelo Híbrido
Ahora bien, después del análisis realizado sale a la luz una carencia de mecanis-
mos estables que conecten en entorno online con el plano tradicional y presencial;
acontecimiento que representa un obstáculo estructural para la equidad, la inclusión
de voces en espectros marginales y la coherencia de la toma de decisiones públi-
cas (Nabatchi, 2012). Así, se plantea como alcanzable la creación de un fenómeno
innovador, una Red de Deliberación Estable (RDE) que aleccionara una red de Ciu-
dadanos Deliberados que ejercieran cómo mediadores entre los espacios físicos y
digitales.
Estos tendrían un papel fundamental al facilitar la bidireccionalidad de información,
transcribiendo y traduciendo demandas locales al plano digital y devolviendo los re-
sultados al contexto comunitario; reforzando así la trazabilidad de los argumentos
generados. Esta propuesta se presenta como una solución conceptual que represen-
ta la necesidad de un enfoque híbrido más integrador, legitimador y operativo, que
además promueve una interacción bidireccional, continua y argumentativa, funda-
mentada en las aportaciones teóricas de Habermas (1984), Fishkin (2021) y Touraine
(1991) sobre democracia deliberativa y acción colectiva.
4.3 La Red de Deliberación Estable y los Ciudadanos Deliberadores, un Siste-
ma Alternativo
Para desarrollar la propuesta de la Red de Deliberación Estable (RDE) resulta im-
prescindible establecer una conexión bidireccional entre los ámbitos presencial y
digital, recongurando así la arquitectura de los procesos deliberativos mediante la
gura del Ciudadano Deliberador. La participación ciudadana en entornos digitales
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
• 79 •
continúa limitada por la falta de mecanismos estructurados que articulen los espacios
presenciales, centrados en el diálogo y la cohesión comunitaria, con las modalidades
tecnológicas promovidas por las TIC. Mientras los entornos presenciales favorecen
la empatía y el compromiso sostenido (Elstub & Escobar, 2019), los digitales tienden
a fragmentarse y polarizarse (Iyengar et al., 2019). La propuesta de conectar ambos
niveles introduce un diseño innovador que dota a los ecosistemas deliberativos de
retroalimentación constante y legitimadora.
La literatura sobre democracia deliberativa sostiene que la legitimidad no reside sólo
en los resultados, sino en la calidad del proceso (Habermas, 1996; Fishkin, 2021).
Los espacios presenciales generan conanza y diálogo profundo, aunque suelen ser
limitados en escala. En cambio, plataformas como Decidim, Consul o vTaiwān am-
plían la participación ciudadana (Della Porta, 2019), pero presentan décits delibe-
rativos como baja representatividad y escasa continuidad (Wirtz et al., 2019). Frente
a ello, autores como Smith & Setälä (2018) proponen modelos híbridos que articulen
mini-públicos presenciales con consultas digitales. La RDE avanza en esta línea,
institucionalizando nodos de mediación bidireccional entre ambos planos. El principio
estructural de la RDE es la bidireccionalidad, entendida como un ujo permanente de
información y deliberación. La red no solo canaliza demandas desde foros ciudada-
nos hacia plataformas digitales, sino que devuelve a los espacios locales los resulta-
dos de las deliberaciones online, fortaleciendo la trazabilidad y la legitimidad mutua
(Landemore, 2020). Además, se plantea la selección del Ciudadano Deliberador me-
diante sorteo cívico estraticado, siguiendo la “democracia por sorteo” de Fishkin et
al. (2018), lo que garantiza una representación plural, diversa y no partidista. Así, la
bidireccionalidad adquiere un carácter no sólo técnico, sino estructural e institucional.
4.3.1 Funciones y Ciclos de Participación
En términos de aplicabilidad, a la hora de materializar esta conexión y construir la
hibridación de la deliberación sería necesario ejecutar tres fases interdependientes:
Captación de demandas presenciales: Los Ciudadanos Deliberadores integra-
dos en la RDE participan de forma activa en entornos comunitarios locales; des-
de asociaciones vecinales hasta foros sectoriales; identicando problemáticas,
narrativas y demandas que no acceden al espacio digital de forma recurrente.
Para ello, se emplean técnicas de observación participante, entrevistas formales
y cartografías deliberativas atendiendo a Delli Carpini et al. (2004).
Conversión digital y moderación participativa: Los Ciudadanos Deliberadores de
la red elevan estos inputs a las plataformas de participación ciudadana online a
través de la creación de módulos especícos que visibilizan su origen, contexto
y formulación original. Dentro del espacio digital, facilitan debates moderados,
fomentan la inclusión y la diversidad de públicos; y documentan el proceso deli-
berativo siguiendo criterios de calidad discursiva atendiendo a Kunz et al. (2023).
Feedback a la comunidad: Una vez nalizados los ciclos digitales de delibera-
ción (votaciones, co-redacción de propuestas), los Ciudadanos Deliberadores
presentan los resultados en encuentros comunitarios, explicando los argumentos
emergentes, las decisiones tomadas y sus implicaciones a nivel práctico. Este
feedback contribuye a cerrar el ciclo deliberativo, aumentando la legitimidad y la
democratización del carácter social del proceso (Mansbridge et al., 2012; Nabat-
chi & Leighninger, 2015).
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La puesta en marcha de forma efectiva de este modelo depende también de la inte-
gración tecnológica de herramientas que respalden y visibilicen esta bidireccionali-
dad. Entre ellas destacan:
Generación de una trazabilidad deliberativa: Cada propuesta generada o trans-
mitida por un Ciudadano Deliberador podría ser rastreada hasta su origen, inclu-
yendo quién la planteó, en qué espacio, y cómo evolucionó en el entorno digital
atendiendo a lo planteado por Percy et al. (2022).
Generación de perles de Ciudadano Deliberador vericables: Las plataformas
de participación ciudadana online podrían contar con secciones especícas que
permitan a los usuarios conocer el perl, la zona de actuación y las funciones del
Ciudadano Deliberador asociado a su territorio.
Sistemas de feedback constante: A través de la construcción de espacios digita-
les donde la ciudadanía pueda entender cómo han sido integradas sus deman-
das en los procesos deliberativos, y dónde puedan evaluar la actuación de sus
Ciudadanos Deliberadores.
Continuando con los elementos fundamentales para construir la RDE, es necesario
detenerse y establecer los parámetros de inserción de roles deliberativos en la arqui-
tectura digital. La introducción de roles deliberativos en plataformas de participación
ciudadana online no solo traspasa funciones tradicionales al entorno virtual, sino que
rediseña los cimientos mismos de la propia participación democrática. En vez de re-
plicar las estructuras jerárquicas propias de los procesos deliberativos presenciales,
la arquitectura digital ofrece la posibilidad de distribuir el poder discursivo a través
de interfaces, algoritmos de moderación y visualización participativa. Este enfoque
representa una innovación sustantiva en cómo se entienden los roles deliberativos
en cada uno de los procesos. Dicho lo cual, es necesario atender a los siguientes
parámetros:
Innovación estructural: En los espacios online, roles como facilitadores, modera-
dores, expertos o catalizadores deliberativos pueden incorporarse como compo-
nentes funcionales de la misma interfaz. Esto implica que, en lugar de depender
exclusivamente de actores humanos, la arquitectura puede asumir funciones de-
liberativas a través de procesos de automatización, reglas de interacción y visua-
lizaciones adaptativas, partiendo de lo expuesto por Friess & Eilders (2015). Por
ejemplo, algoritmos de rotación de turnos, detección de argumentos dominantes
y recurrentes o mapas de puntos de acuerdo, pueden permitir a los participantes
asumir distintos roles en tiempo real, en función de sus aportaciones, su estilo
argumentativo o sus niveles de conocimiento.
Los roles y su arquitectura algorítmica: Una innovación importante es la deni-
ción algorítmica de roles emergentes basada en la interacción, teniendo como
referencia a Shneiderman (2022) y la inteligencia aumentada. Por ejemplo, los
usuarios cuya participación tienda a generar atención e impacto en el debate
pueden ser identicados como “consolidadores deliberativos”, mientras que
quienes introducen nuevas perspectivas de debate podrían ser acuñados como
“desarrolladores temáticos”. Esta clasicación dinámica permite que la propia
plataforma de participación ciudadana online recomiende posiciones desde las
cuales las aportaciones de cada ciudadano sean más productivas.
Más equidad y menos sesgos: La digitalización de los roles permite, además,
mitigar sesgos cognitivos y estructurales que operan en contextos presenciales,
como el “efecto anclaje” recogido en Márquez (2023). Plataformas como Polis
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han demostrado que la anonimización y la visualización de clusters de opinión
pueden redistribuir la carga del discurso y promover una escucha activa y equi-
tativa, atendiendo a las argumentaciones de Esau & Friess (2021). Esto también
abre la puerta a la inclusión de agentes deliberativos no humanos, como inteli-
gencias articiales construidas para fomentar el respeto discursivo o compensar
perspectivas minoritarias, lo cual redene profundamente los límites de la deli-
beración democrática.
Ahora bien, es necesario tener en cuenta que, para conseguir una integración efecti-
va de los mecanismos de participación ciudadana tradicional a los espacios digitales,
es necesario una traducción de los mecanismos tradicionales hacia los códigos onli-
ne. Escalar al entorno digital no es un simple ejercicio de repetición en bloque, sino
un proceso creativo que genera nuevas conguraciones en los tiempos, formatos y
escalas de interacción. Por lo tanto, hay que tener en consideración:
Evitar las réplicas y abogar por la creatividad: Las plataformas de participación
ciudadana digital permiten rediseñar estas metodologías con lógicas asincró-
nicas, visuales e interactivas. Teniendo en cuenta a Klein (2011) es necesario
destacar en este aspecto el “Deliberatorium” desarrollado por el Massachusetts
Institute of Technology, el cual transforma la conversación secuencial en un árbol
argumental navegable, que potencia la claridad de las exposiciones y reduce la
redundancia de estas.
Abogar por un diseño adaptativo y modular: La digitalización de los mecanismos
de participación tradicionales favorece la creación de estructuras deliberativas
modulares, donde fases como la información, deliberación, co-creación, ejecu-
ción y evaluación pueden separarse temporal y funcionalmente, dando lugar a
diseños más laxos. Tal y como recogen Macintosh & Whyte (2008), esto es par-
ticularmente útil para procesos participativos que requieren amplia escala y di-
versidad geográca, permitiendo adaptarse a distintos niveles de alfabetización
digital o conocimiento de la temática y/o problemática abordada.
Apostar por los Sistemas de Recompensa y la Gamicación: Otro eje innovador
es la introducción de dinámicas de gamicación en los portales de participación
ciudadana online, con el n de fomentar la participación prolongada en el tiempo
y dotarla de un carácter signicativo. La generación de mecanismos que fomen-
ten la distinción y las recompensas como insignias, reputación deliberativa, retos
cooperativos o mesas de argumentación han demostrado mejorar la calidad de
los procesos deliberativos y reducir la polarización en el entorno online, tal y
como recogen Bächtiger et al. (2018).
4.3.2 Representación Estraticada y Selección de Ciudadanos Deliberadores
En el marco de la deliberación digital, la noción de representación estraticada se
presenta como una aportación clave para superar una de las deciencias persisten-
tes de los procesos participativos online: la desigualdad estructural en el acceso, la
permanencia y la capacidad de incidencia de los participantes. A diferencia de los
mecanismos tradicionales, que reproducen sesgos de autoselección y asimetrías so-
ciotécnicas, la representación estraticada propone un modelo basado en muestreo
deliberado y diseño inclusivo, garantizando diversidad estructural y representación
sustantiva de los distintos sectores sociales. Como señala Boulianne (2020), los por-
tales de participación tienden a concentrar la actividad en usuarios con mayor capital
educativo, tecnológico y político, reduciendo la legitimidad de los procesos delibera-
tivos al excluir voces marginadas.
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El modelo planteado adapta las prácticas de los mini-públicos deliberativos, como
jurados o asambleas ciudadanas, donde se seleccionan muestras representativas
mediante criterios estadísticos y de inclusión social (Fishkin, 2009). Su innovación
reside en la articulación digital de esta representación: integrar de forma estructural a
los ciudadanos seleccionados dentro de plataformas tecnopolíticas que permitan es-
calar y distribuir su participación. En este sentido, la inclusión digital podría entender-
se como un principio de diseño arquitectónico, no como un añadido. Las plataformas
podrían congurarse de modo que la diversidad no solo sea posible, sino necesaria y
sostenida por funcionalidades que promuevan la participación equilibrada y continua
de todos los perles ciudadanos.
Un ejemplo ilustrativo es el desarrollo de espacios deliberativos cerrados pero repre-
sentativos, en los que los participantes, seleccionados mediante muestreo estratica-
do, asumen un rol institucionalizado dentro del proceso deliberativo general (Carson
& Elstub, 2019). Este enfoque permite corregir desigualdades estructurales sin sacri-
car la escalabilidad, al combinarse con mecanismos abiertos de participación que
nutren y complementan la deliberación de los representantes. Tal hibridación, que
conjuga inclusividad estructural y apertura deliberativa, constituye un avance hacia
una democracia más fuerte y equitativa.
La literatura reciente conrma una expansión sostenida de este tipo de procesos.
Entre 1979 y 2023, la OCDE registró 716 experiencias deliberativas en 28 países,
con más de 80.000 ciudadanos seleccionados por sorteo, de las cuales 148 se im-
plementaron solo entre 2021 y 2023, el 70 % a nivel local. En el ámbito digital, en
2021 el 85 % de los gobiernos de la OCDE contaban con alguna plataforma activa,
destacando Decidim, presente en más de 30 países y con 1,5 millones de usuarios
en 2023. Sin embargo, este auge contrasta con una creciente desafección política,
ya que encuestas globales a 5 millones de personas en 160 países reejan niveles
récord de insatisfacción democrática (Rattanasevee, 2024; OCDE, 2025).
Otro aspecto innovador de la RDE es la capilaridad deliberativa, es decir, la articu-
lación estructurada entre los representantes estraticados y las comunidades a las
que representan. A través de herramientas digitales como foros asincrónicos, vota-
ciones orientativas, módulos de consulta o dashboards interactivos, los representan-
tes pueden recibir insumos directos desde sus comunidades, procesarlos de forma
colectiva y realizar ejercicios de accountability tal y como apuntan Warren & Pearse
(2008). Este planteamiento permite crear un tejido deliberativo multiescala, donde la
representación implica conexión activa; esta propuesta contrasta con las formas tra-
dicionales de representación política, generalmente mediadas por ciclos electorales
largos, participación limitada y transparencia cuestionable. La representación estra-
ticada en el plano digital, en cambio, incorpora el feedback constante, trazabilidad
argumentativa y mecanismos de revisión dinámicos. Estas características introducen
una lógica innovadora de representación funcional, más cercana a una democracia
por sorteo que a una democracia electoral sostenida por la delegación.
Otro elemento clave de la representación estraticada en plataformas de participa-
ción ciudadana online es la posibilidad de monitorear en tiempo real la composición,
grado de participación y rendimiento deliberativo de los representantes selecciona-
dos. Esto permite realizar auditorías internas de reciprocidad argumentativa o va-
riabilidad de posiciones a lo largo del tiempo, aspectos esenciales para evaluar la
calidad deliberativa (De Liddo & Buckingham Shum, 2013). Además, la trazabilidad
fortalece la legitimidad percibida de los procesos, al hacer visibles las rutas que si-
guen las decisiones colectivas y la diversidad de voces y actores que las componen.
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
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Así, la inclusión estructural fundamentada en la representación estraticada no solo
mejora la calidad del proceso deliberativo a nivel interno, sino que aporta un modelo
de legitimidad renovada para los procesos participativos en contextos de baja partici-
pación o desconanza institucional. Por tanto, de lo que se trata es de complementar
los canales de participación tradicionales con mecanismos “responsives”, diversos y
deliberativos que formen parte de las infraestructuras digitales abiertas y auditables.
4.4 Herramientas Tecnológicas y Trazabilidad Deliberativa
Dentro de la propuesta de la RDE, la trazabilidad deliberativa se erige como uno de
los pilares fundamentales para asegurar la legitimidad, transparencia y evaluabilidad
de los procesos de participación ciudadana en estos entornos. Aquí la trazabilidad
no sólo aparece como una herramienta técnica, sino que se dibuja como un me-
canismo institucionalizado que refuerza la calidad deliberativa y la conexión entre
entornos presenciales y digitales. Esta propuesta responde al vacío estructural que
actualmente presentan las plataformas de participación ciudadana online, donde la
multiplicidad de voces y argumentos rara vez se traduce en una secuencia lógica,
reconstruible y evaluable de deliberación (Wirtz, et al., 2019).
Los Ciudadanos Deliberadores integrados en la RDE, entendidos como nodos hu-
manos dentro de un sistema híbrido de participación, actúan como agentes deli-
berativos, capaces de trazar, documentar, traducir y contextualizar los argumentos
expuestos tanto en los espacios físicos (asambleas, foros, cabildos) como en las
plataformas digitales (Decidim, Consul). A diferencia de los registros automáticos, los
Ciudadanos Deliberadores no solo recogen datos de alta calidad, sino que también
interpretan y codican el contenido deliberativo bajo estándares de representatividad
argumentativa, con el objetivo de preservar su integridad semántica y su coherencia
estructural dentro del proceso (Fishkin, 2021).
Desde el punto de vista de la Ciencia Política, esta trazabilidad deliberativa condu-
cida por los Ciudadanos Deliberativos responde a una doble exigencia democrática:
primeramente, permite rastrear completamente las decisiones desde su formulación
inicial hasta su ejecución práctica; seguidamente, garantiza la rendición de cuen-
tas del propio procedimiento, permitiendo que los ciudadanos comprendan cómo
sus intervenciones han sido consideradas, reformuladas o descartadas (Landemore,
2020). Esta función también es esencial desde la sociología de la acción colectiva.
Atendiendo a Touraine (1991), los movimientos sociales cobran sentido y legitimidad
cuando articulan identidades, conictos y horizontes transformadores en discursos
comunicables. La trazabilidad deliberativa gestionada por los Ciudadanos Deliberati-
vos integrados en la RDE permite precisamente esta articulación, al asegurar que los
vectores simbólicos y políticos del conicto ciudadano no se diluyen en la arquitectu-
ra digital, sino que son sistemáticamente integrados y visibilizados. Los Ciudadanos
Deliberadores, por tanto, actúan como mediadores semióticos entre culturas delibe-
rativas locales y los lenguajes institucionales de la gobernanza electrónica.
Ahora bien, desde el punto de vista tecnológico, el sistema de trazabilidad deliberati-
va se implementaría mediante una plataforma deliberativa aumentada que incorpore:
Módulos de codicación temática basados en anotaciones de los Ciudadanos
Deliberadores entroncados en la RDE.
Algoritmos de rastreo de argumentos clave.
Visualizadores de trayectorias deliberativas que representen el ciclo completo de
cada propuesta.
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Estas herramientas estarían al servicio de los Ciudadanos Deliberadores, quienes
alimentarían las bases de datos no solo con metadatos, sino con criterios de cali-
dad discursiva, polarización argumentativa y densidad de justicaciones (Kunz et
al., 2023). Su labor es análoga a la del “curador deliberativo” descrito por Nabatchi
& Leighninger (2015), pero integrada en este caso como una gura pública, selec-
cionada por sorteo cívico y legitimada por su papel representativo e interpretativo.
Lo innovador de esta propuesta radica en que la trazabilidad ya no se limita a meca-
nismos automatizados o a actas de sesiones digitalizadas, sino que se transforma
en una práctica reexiva e intersubjetiva, llevada a cabo por ciudadanos formados
y comprometidos, que garantizan la continuidad del diálogo democrático entre en-
tornos y temporalidades diversas. Esta intervención y mediación humana evita los
sesgos algorítmicos que muchas veces reducen la deliberación digital a patrones de
interacción con baja permeabilidad.
Además, la trazabilidad deliberativa gestionada por Ciudadanos Deliberadores per-
mite la vericabilidad social, es decir, la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda
consultar, a través de la plataforma, el itinerario completo de una idea o propuesta,
incluyendo:
El contexto de su formulación inicial.
Las aportaciones y críticas recibidas.
Los cambios sufridos.
Su estatus nal en la agenda política.
En este sentido, se introduce una innovación radical en el diseño institucional de las
plataformas de participación ciudadana online, que tradicionalmente han operado
bajo una lógica input-output sin mediación argumentativa (Smith, 2009). La presen-
cia de los Ciudadanos Deliberadores redene esta lógica al sumar una capa inter-
media de deliberación documentada, que actúa como eje articulador entre la acción
ciudadana y la decisión política nal. Por tanto, la trazabilidad deliberativa facilita el
aprendizaje democrático colectivo, al permitir el análisis longitudinal de propuestas
recurrentes, argumentos predominantes y disensos estructurales. Esto no solo mejo-
ra la calidad de futuras deliberaciones, sino que también ofrece a las administracio-
nes un insumo valioso para el diseño de políticas públicas sensibles a la deliberación
ciudadana (Fung, 2015). Convertir la deliberación en un proceso reconstruible, com-
prensible y auditable, hace que se experimente un fortalecimiento de la legitimidad
democrática y permiten una gobernanza más abierta, justa y ecaz.
4.5 Garantías, Formación y Evaluación del Modelo
Poniendo el foco en el sorteo del Ciudadano Deliberador y su inserción comunitaria
y; aunque el sorteo cívico estraticado reduce sesgos de autoselección y aumenta la
diversidad descriptiva, su legitimidad práctica requiere salvaguardas institucionales
para evitar que los Ciudadanos Deliberadores terminen constituyendo una subpo-
blación privilegiada dentro del ecosistema participativo apartada del tejido local. A tal
efecto, y para mitigar problemas potenciales como barreras de acceso, concentra-
ción de inuencia, acumulación de recursos o mayor visibilidad respecto al resto de
la comunidad, que podrían hacer que los Ciudadanos Deliberadores dejen de actuar
como puentes y se constituyan en una élite, se proponen las siguientes medidas
operativas concretas:
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
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Anclaje territorial obligatorio, de modo que cada deliberador tenga asignada una
zona de actuación concreta a nivel local y convenios formales con organizacio-
nes comunitarias para garantizar actividad y rendición de cuentas.
Ciclos de representación cortos cortos y rotación (por ejemplo 6–12 meses) junto
con suplentes sorteados para reducir la profesionalización y ampliar la experien-
cia ciudadana.
Formación práctica y acompañamiento, así como facilitación, comunicación con
colectivos vulnerables, uso de plataformas digitales y mentoría técnica.
Recursos y facilitación real, facilitando compensación por tiempo dedicado,
transporte, apoyo logístico y digital para que la participación no dependa del
capital económico.
Transparencia pública a nivel perles, agenda y reportes publicados en las pla-
taformas, así como mecanismos de evaluación ciudadana para eliminar Ciuda-
danos Deliberadores que incumplan sus obligaciones o que no actúen conforme
a lo indicado.
Mesas mixtas locales formadas por Ciudadanos Deliberadores sorteados, jun-
to a representantes de asociaciones y la ciudadanía abierta. De este modo se
pretende evitar la concentración de legitimidad sólo en la persona sorteada y
favorecer el control social activo.
Estas medidas combinan lecciones empíricas sobre mini-públicos y deliberación (Se-
tälä & Smith, 2018; Fishkin, 2018), la literatura sobre institucionalización y riesgos
de profesionalización (Courant, 2022; Parry, Curato & Dryzek, 2024), y buenas prác-
ticas de participación digital e inclusión (Nabatchi & Leighninger, 2015; Boulianne,
2020). Para supervisar la efectividad de este diseño es necesario indicadores con-
cretos, como actividad local, porcentaje de feedback devuelto al territorio, diversidad
relacional y encuestas de satisfacción comunitaria y auditoría externa periódica e
independientes para revisar cómo funciona el sistema (Courant, 2022; Nabatchi &
Leighninger, 2015).
Así, los hallazgos alumbran la pertinencia de la RDE como estructura híbrida capaz
de articular la continuidad deliberativa, la trazabilidad y la legitimidad de los procesos.
La conexión y anclaje estable entre los entornos online y los espacios presenciales
se revela como fundamental para paliar décits de representatividad y reforzar la inci-
dencia democrática a través de procesos coherentes e integrados estructuralmente.
5. CONCLUSIONES
Este trabajo analizó y sintetizó el estado de arte sobre participación ciudadana en
espacios online, identicando sus limitaciones a nivel estructural y a nivel opera-
tivo. De la revisión de la literatura se identicaron ciertos décits que perseveran
en cuestiones de inclusión, continuidad, representatividad, trazabilidad y capacidad
deliberativa, tanto en el plano digital como en los contextos presenciales. Estos va-
cíos y limitaciones justicaron la pertinencia de un modelo híbrido que sea capaz de
articular ambos entornos desde un punto de vista bidireccional y con una formulación
estable.
Partiendo de este diagnóstico, el estudio fundamentó y desarrolló un modelo ins-
titucional enfocado en superar las limitaciones señaladas: la Red de Deliberación
Estable. Este modelo aúna de forma operativa los espacios online y los contextos
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 29 - 2026
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presenciales a través de una construcción deliberativa contínua, estructurada y ras-
treable. A tal efecto se planteó la gura nuclear del Ciudadano Deliberador, un actor
social con funciones preestablecidas en cuanto a mediación, representación estra-
ticada, seguimiento argumentativo y retroalimentación comunitaria se reere. Esta
gura se planteó para garantizar la inclusión, la legitimidad y la coherencia en todo
el proceso participativo.
Del mismo modo, este trabajo delimitó los elementos técnicos, metodológicos y or-
ganizativos necesarios para viabilizar la implementación de la propuesta, a través
del planteamiento de criterios de selección y formación, mecanismos de rendición
de cuentas, procedimientos de trazabilidad deliberativa y herramientas tecnológicas
adaptativas. Así, la integración de estos componentes permitió congurar un modelo
escalable y modular, capaz de sostener procesos participativos más amplios, diver-
sos y sin mermar la calidad deliberativa.
Por tanto, los resultados arrojaron una propuesta de modelo institucional acorde a los
principios de la democracia deliberativa y orientado a reforzar la incidencia ciudada-
na en escenarios híbridos de participación. La RDE y los Ciudadanos Deliberadores
conforman así una aportación sustantiva para desarrollar y avanzar hacia sistemas
de participación ciudadana más inclusivos, trazables e integrados estructuralmen-
te hablando. Futuras líneas de investigación podrían centrarse en explorar cómo
desarrollar y consolidar la gura del Ciudadano Deliberador, evaluando su rol en la
mediación, la representación estraticada y la retroalimentación comunitaria; o en
cómo implementar a nivel práctico el modelo evaluando su desempeño en contextos
reales.
Contribuciones de los autores
Conceptualización y Diseño: JSF; Metodología: AGS, CMM, JSF; Recogida de Da-
tos: AGS, CMM, JSF, RCVM; Análisis e Interpretación: AGS, JSF; Preparación del
Borrador Original: JSF; Revisión y Edición: JSF, RCDM.
Financiación
Financiado como parte de las actividades que los autores desarrollan dentro de su
contrato con su centro de investigación o universidad.
Agradecimientos
No hay agradecimientos.
Conictos de intereses
Los autores declaran no tener ningún conicto de intereses.
Disponibilidad de datos depositados
No se generaron datos originales para este estudio; el trabajo se fundamenta en
fuentes secundarias.
Declaración de uso de IA
Para la realización de este trabajo no se ha hecho uso de herramientas de IA.
Artículos • Javier Sierra-Fructuoso, Antonia González-Salcedo, Cristina Moreno-Martíne, Regina Castelazo-Vander-Mersch
• 87 •
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© 2025 por los autores Licencia a ANDULI, Editorial de la
Universidad de Sevilla. Es un artículo publicado en acce-
so abierto bajo los términos y condiciones de la licencia
“Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar
4.0 Internacional”
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Anexo I - Diagrama Prisma
Identicación
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Registros identicados en bases de datos
(Scopus, Web of Science, JSTOR, ScienceDirect, Dialnet,
Redalyc y Google Scholar): n = 130
Cribado
───────────────────────────────────────
Duplicados eliminados: n = 8
Registros tras eliminar duplicados: n = 122
Registros excluidos en título/abstract: n = 13
Registros remitidos a la lectura de texto completo: n = 109
Elegibilidad
───────────────────────────────────────
Texto completo evaluado: n = 109
Texto completo excluido: n = 79
• Sin análisis temático suciente: n = 28
• Debilidad Metodológica: n = 18
• Fecha fuera de rango: n = 9
• Falta de pertinencia al objetivo principal: n = 24
Total Exclusiones: n = 79
Inclusión
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Estudios incluidos en síntesis temática: n = 30
Fuente: Elaboración Propia
Anexo II - Matriz de Análisis Documental
Se puede acceder al Anexo II a través del siguiente enlace
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