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Anduli
Revista Andaluza de Ciencias Sociales
ISSN: 1696-0270 • e-ISSN: 2340-4973
EL GÉNERO DEL RACISMO TARDOMODERNO EN
100 SERIES ANIMADAS
THE GENDER OF LATE MODERN RACISM IN 100
CARTOONS
Esmeralda Mancilla-Valdez
Instituto de Investigaciones Biocríticas en Salud Sexual y Derechos Humanos, México
esme_mancilla@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-2148-8581
Resumen
Este artículo revela resultados cuantitati-
vos y cualitativos sobre modernidad/tar-
domodernidad en las representaciones
de raza y raza-género de personajes víc-
timas de violencia en 100 series de dibu-
jos animados representativas del 33.22%
de productos de TV y 54.34% de dibujos
animados, consumidos por niños(as) de
7-15 años de edad en México. La me-
todología utilizada fue análisis de con-
tenido y análisis correlacional de cinco
categorías: Raza y Género de 1,081 per-
sonajes; y Tipos, Subtipos y Naturaleza
de la violencia que estos reciben. Los re-
sultados revelan que son personajes de
raza blanca/caucásica (42.87%) y raza
blanca/caucásica & género masculino
(27.68%) los grupos que reciben mayor
porcentaje de violencia. Se concluye que
racismo tardomoderno signica que las
representaciones de raza y raza-género
en la muestra, producen diferenciación y
jerarquización racial que inferioriza a los
grupos de raza caucásica y raza caucá-
sica – género masculino, al representar a
estos grupos (de superioridad biopolítica
del sujeto social en la modernidad) en
mayor porcentaje como víctimas (recep-
tores de violencia).
Palabras clave: Raza; Género; Vio-
lencia; Dibujos Animados; Modernidad;
Infancia; TV; Medios de Comunicación;
Industrias Culturales; México.
Abstract
This article presents quantitative and
qualitative results on modernity/late
modernity in the representation of race
and race-gender of characters that are
victims of violence in 100 cartoon series
representing 33.22% of TV products
and 54.34% of cartoons consumed by
children between 7-15 years of age in
Mexico. The methodology used was
content analysis and correlational
analysis of ve categories: race and
gender of 1,081 cartoon characters;
and types, subtypes and nature of the
violence they receive. The results reveal
that characters of white/Caucasian
race (42.87%) and white/Caucasian &
male gender (27.68%) are the groups
that receive the highest percentage of
violence. It is concluded that late modern
racism means that the representations
of race and race-gender in the sample
produce racial differentiation and
racial hierarchization. This kind of
representation results in an inferior
position the groups of Caucasian race
and Caucasian race - male gender by
representing these groups (of biopolitical
superiority of the social subject in
modernity) in a higher percentage as
victims (recipients of violence).
Keywords: Race; Gender; Violence;
Cartoon; Modernity; Childhood; TV;
Media; Cultural Industries; Mexico.
Cómo citar este artículo/citation: Mancilla-Valdez, Esmeralda (2022). El Género del Racismo Tardomoderno en
100 Series Animadas. ANDULI 21 (2022) pp. 75-103. Doi: https://10.12795/anduli.2022.i21.04
Recibido: 23.08.2020 Aprobado: 18.04.2021 Publicado: 03.01.2022
Doi:https://10.12795/anduli.2022.i21.04
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1. INTRODUCCION
1.1. Hacia una hipótesis sobre Racismo Tardomoderno en series animadas
La versión más reciente del diccionario de la Real Academia Española (RAE) dene
la palabra “raza” como “casta o calidad del origen o linaje”; y como “cada uno de
los grupos en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres
diferenciales se perpetúan por herencia”. Ambas deniciones legitiman que, en el
pensamiento occidental (representado por el uso legítimo de la lengua española o
castellana) la palabra “raza” funcione como sistema de diferenciación biológica.
La premisa sociológica principal del presente estudio, parte del argumento de que,
en sociedades occidentales pre-modernas y modernas, la categoría de “raza” funcio-
na como sistema de diferenciación biológica;pero también como sistema de jerarqui-
zación biopolítica, esto es, como herramienta biopolítica con capacidad de biopoder,
que es capacidad de control político de la población, basado en el control material
y/o simbólico sobre lo biológico de la población y su mundo (Foucault, [1984]/1989,
pp. 10-12; y 1974, pp. 12 y 13).
En opinión de Carvajal-Ruiz (2017, p. 30), Espinosa (2014, p. 184), Lugones (2008,
pp. 58 y 77; citada por Martínez-Andrade, 2011, p. 168), Hooks (2004, pp. 123-124)
y De Lauretis (1990 y 1992, p. 66), las categorías de raza y género, funcionan en
la modernidad como sistema de control socio-falocéntrico de la población, control
conceptualizado por estas autoras como colonización falocéntrica,que incluye la co-
lonización racial y la colonización del género.
El control biopolítico conceptualizado como colonización falocéntrica, consiste en
que las categorías de “raza” y/o“género”,funcionen a la vez como: (a) nociones bio-
clasicatorias jerarquizadas de lo material del cuerpo del sujeto; ya su vez, funcionen
como (b) nociones bio-clasicatorias jerarquizadas de lo simbólico, político y/o moral
de la vida y existencia socio-histórico-política del sujeto social.
En este contexto conceptual, el control biopolítico-falocéntrico se logra cuando —
en un contexto socio-histórico determinado—las representaciones y/o deniciones
—lingüísticas y/o simbólicas, históricas, políticas, etc.— de la categoría de raza
y/o género, legitiman una bio-clasicación jerarquizada de lo socio-político del su-
jeto social,integrada por raza(s) y género(s) denidos como (a) superior(es),(b)
inferior(es) y/o (c) invisibilizados e inexistentes, por disolución epistémica (Butler,
(1993)/2010, p. 239; y 2001). Siendo estos últimos también denidos como clase
social inferior o categoría losóca representativa de “lo otro”. Esta categoría de “lo
otro” racial o de género, representa a los sujetos sociales fuera de lo normal y/o fuera
de lo bueno (Wittig, (1992)/2006, pp. 78 y 79); y/o—políticamente y socialmente—
“abyecto(s)”(Kristeva, 1980, p. 86; y 1997) para el contexto socio-político dominante.
Aplicada esta premisa sobre las funciones biopolíticas de las deniciones y represen-
taciones (sociales, simbólicas, históricas, lingüísticas, etc.) de las razas en los con-
tenidos de Medios de Comunicación Masiva (MCM), Tecnologías de la Información y
la Comunicación (TIC’s) e Industrias Culturales (IC’s), la opinión de algunos autores
como Adorno & Horkheimer ([1944]/1998, p. 114), Dorfman & Mattelart (1972, pp.
57-59) y Dorfman (2002, p. 208);y los resultados de los estudios de Corona-Berkin
(2017, pp. 29 y 30), Morales & Lischinsky (2008, p. 144), Mateus (2011, pp. 7 y 8),
Sáez (2018, p. 176), Sáez-Gallardo (2014, pp. 129 y 133), Verdugo (2007, pp. 666
y 670), Adaszko & Kornblit (2008, p. 176), Domínguez (2015, pp. 174-176), Coo-
ky et al. (2010, pp. 139 y 158-159), Izquierdo (2014, pp. 187 y 201), Cisneros &
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Nakayama(2015, pp. 110, 111, 112 y 118), Banaji (2013, pp. 72 y 77), Marini (2018,
p. 88), Woodside (2012, p. 68) y Navarro-García (2009, p. 354), arman que los dis-
cursos y representaciones de la raza en contenidos de los MCM, TIC’s e IC’s —de
sociedades modernas— tienden a correlacionar la representación de personajes de
raza blanca/caucásica, con cualidades morales, económicas, sociales, culturales,
etc., positivas y/o superiores a otras razas; siendo estas a su vez, representaciones
de la categoría de raza que inferiorizan y/o invisibilizan a las razas no blancas o no
caucásicas.
Por su parte, los estudios de Hooks (2004), De Lauretis (1990 y 1992), Arcos-Herrera
(2018, p. 55), Lugones (2008), Martínez-Andrade (2011), Carvajal-Ruiz (2017) y Es-
pinosa (2014), son algunos de los que nos advierten sobre la posibilidad de que las
representaciones de raza y/o género, observados en los contenidos de MCM, TIC’s
e IC’s de sociedades modernas, pueden funcionar como herramientas biopolíticas
o herramientas de la colonialidad del biopoder; y que, de vericarse este funciona-
miento, entonces los MCM, TIC’s e IC’s, pueden ser reconocidos como estrategias
biopolíticas; esto es, como estilos cognitivos (Feyerabend, 1987, pp. 96 y 188) colo-
nizadores del género del biopoder.
A partir de lo dicho por estos(as) autores(as), interpretamos que es este vinculo entre
las funciones de diferenciación material y la de jerarquización simbólico-política de lo
corporal y biológico del sujeto social —basada en una jerarquía simbólica dominante
que otorga superioridad socio-política y multidimensional a la raza blanca/caucásica
y al género masculino—, lo que permite a las nociones de raza y género, funcionar
biopolíticamente como anclajes de continuidad epistémica de los mecanismos bio-
políticos de explotación y dominación económico, social y política de la población,
conocidos como colonización del poder.
Planteado lo anterior, se propone reconocer como función biopolítica moderna de los
discursos biopolíticos sobre raza,no sólo a aquellos discursos donde las noción de
raza y/o sus representaciones, favorecen la superioridad y visibilidad positivas de la
raza blanca/caucásica y al género masculino;desfavoreciendo e invisibilizando a las
otras razas no blancas/caucásicas y a los otros géneros no masculinos; sino tam-
bién, a la función biopolítica de anclaje de continuidad epistémica que ejercen dichos
discursos para colonizar la superioridad de una raza y un género; esto es, la colo-
nialidad de un racismo moderno que incluye la colonialidad del biopoder caucásico-
falocentrico o de la superioridad de la raza blanca y el género masculino.
Partiendo de este contexto teórico-conceptual, nuestro planteamiento de una hipóte-
sis sociológica sobre la tardomodernidad de este racismo moderno,se basa en lo que
Giddens (1995) dene como tardomodernidad; esto es, la tardomodernidad denida
sociológicamente como el momento de transición que sucede entre el momento de
plenitud (continuidad o anclaje epistémico) y el momento de crisis (discontinuidad o
des-anclaje epistémico) del sistema de seguridad epistémica dominante (o pensa-
miento dominante) en sociedades modernas, o de cualquiera de sus partes (Ibídem,
1995, pp. 5-6).
Estas etapas de cambio y revolución del pensamiento social dominante, son equi-
valentes a las que Martínez & Papalini (2012) explican sucedieron cuando la moder-
nidad se instaló —con sus conceptos e instituciones— en sociedades occidentales
pre-modernas; instalando en la reconstrucción epistémica de nuevos valores, lo que
posteriormente serían las tradiciones epistémicas o sistema de seguridad epistémica
dominante en lo moderno.
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En términos sociológicos, el sistema de seguridad epistémica dominante en una so-
ciedad, está compuesto por herramientas biopolíticas (como lo son los paradigmas
y las nociones bio-clasicatorias de biopoder, como las nociones de género, raza,
edad, etc.); y por estrategias biopolíticas que son también estilos cognitivos (Feyera-
bend, 1987) tales como los MCM, TIC’s e IC’s, los cuales pueden funcionar a favor o
en contra del anclaje de continuidad epistémica dominante.
En este contexto teórico-conceptual, son principalmente los estilos cognitivos los que
—junto al sujeto social y las instituciones de una sociedad— co-construyen —con el
uso de paradigmas y herramientas biopolíticas—: (a) el anclaje y luego la continuidad
de un sistema de seguridad epistémica dominante y/o ( b) la discontinuidad o desan-
claje de este y/o sus partes.
En este mismo contexto teórico-conceptual, el sistema de seguridad epistémica de
una sociedad es conceptualizado por otros autores como continuidad epistémica de
la tradición y la memoria (Halbwachs, 2004; en Martínez & Papalini, 2012, pp. 64-
65) o continuidad del capital cultural (Bourdieu & Wacquant, 1995, p. 82); los cuales
funcionan como una “red duradera de relaciones, conocimientos y reconocimientos
mutuos más o menos institucionalizados” (Cerbino & Orlando, 2011, p. 62); con la
que los miembros de una sociedad, co-construyen —junto a estilos cognitivos— con-
tinuidad al pensamiento social dominante. Y esto incluye la continuidad de la legitimi-
dad de los paradigmas dominantes y la continuidad de las funciones biopolíticas de
nociones de biopoder como las de género y raza.
A partir de lo dicho por estos autores, interpretamos que una hipótesis sobre tardo-
modernidad, es justo una hipótesis sobre evidencias de: (a) disolución epistémica
(crisis, discontinuidad y/o desanclaje epistémico) y/o sobre evidencias de (b) conti-
nuidad/reconstrucción epistémica, de los funcionamientos biopolíticos dominantes
de las nociones de raza y género en sociedades modernas.
Partiendo de esta perspectiva teórico-conceptual, en este artículo se propone que un
estudio que proporcione resultados cuantitativos y cualitativos sobre una correlación
entre las categorías “raza-recepción/producción de violencia”, “género-recepción/
producción de violencia” y/o “raza-género-recepción/producción-de-violencia” en los
contenidos de MCM, TIC’s e IC’s consumidos en sociedades contemporáneas; esto
es, un estudio que proporcione resultados cuantitativos y cualitativos sobre una cla-
sicación de la raza y/o del género de los personajes que reciben/producen violencia
en los contenidos de MCM, TIC’s e IC’s consumidos en sociedades contemporáneas;
es un estudio que nos ayuda a responder una hipótesis sobre síntomas de tardomo-
dernidad. Esto gracias a que los resultados de estas correlaciones permiten conocer
si el modelo ideal de jerarquización racial y/o de género —que estas representa-
ciones contienen— es aún moderno (superioriza a la raza blanca/caucásica y/o al
género masculino) o presenta síntomas de tardomodernidad.
Planteado lo expuesto en los párrafos anteriores, el objetivo general del presente
artículo se subdivide en dos objetivos especícos con sus respectivas hipótesis de
tardomodernidad.
Objetivo especíco I. Describir cuantitativamente y cualitativamente el sistema de re-
presentación racial en los contenidos de una muestra de series animadas represen-
tativas de más del 50% del total de series animadas consumidas por una población
infantil, representativa de una sociedad contemporánea como la mexicana. Esto es,
describir cuales y cuantas razas humanas (y “no humanas”) están representadas en
la muestra y en qué porcentajes.
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Una posible premisa ejemplo al respecto de este objetivo es que sería un sistema ra-
cial tardomoderno si la representatividad de los personajes de raza blanca/caucásica
(especialmente en correlación al género masculino), sumara menor porcentaje que
cualquiera del resto de grupos raciales representados en la muestra.
Objetivo especíco II. Describir cualitativamente y cuantitativamente si el conjunto
de las representaciones de razas (humanas y “no humanas”) en la muestra anali-
zada, funcionan como sistema de diferenciación/jerarquización biopolítico racial
moderno o tardomoderno— respecto de la recepción de violencia. Esto es describir
si la victimología de los grupos raciales que reciben violencia en los contenidos de
la muestra analizada, es una victimología que jerarquiza a las razas; y cuál es la
jerarquía construida por la victimología de los personajes víctimas o receptores de
violencia en la muestra analizada.
La hipótesis sobre este objetivo es que sería un sistema de diferenciación/jerarqui-
zación racial moderno, si la raza blanca/caucásica (especialmente en correlación al
género masculino), fuera la que recibiera los menores porcentajes de violencia en
comparación al que reciben otras razas humanas y/o “no humanas” que componen la
muestra. Y sería un sistema de diferenciación/jerarquización racial tardomoderno: (a)
si ninguna raza en la muestra recibiera violencia; (b) si las distintas razas humanas
—y/o “no humanas” representadas en la muestra— recibieran el mismo porcentaje y
tipo de violencia; o (c) si el grupo de personajes víctimas de raza blanca/caucásica
(especialmente en correlación al género masculino), fuera el grupo uni-racial que
recibiera los mayores porcentajes de violencia de cualquiera de los tipos, subtipos
y/o naturalezas de violencia, de la mayoría de los tipos, subtipos y/o naturalezas de
violencia o del tipo, subtipos y/o naturalezas de violencia que sumara el mayor por-
centaje de acciones de violencia en la muestra.
1.2. Racismo en la Biopolítica Internacional Contemporánea
Al respecto de la función biopolítica de la noción de raza en los discursos de la bio-
política de estados modernos, algunos autores como Žižek & Jameson (1998) y Por-
tales & Fielbaum (2013) advierten sobre el surgimiento de formas de neo-racismos
o post-racismos dentro de discursos internacionales que deenden un multicultu-
ralismo homogeneizador globalizante; los cuales reproducen jerarquías biopolítico-
sociales basadas en la diferencia racial características de la modernidad, sólo que
con un alcance más global.
A este modelo biopolítico mundial de multiculturalismo homogeneizador globalizante,
lo describen Žižek & Jameson “como la cción hegemónica de la globalización; la
cual trata a cada cultura local como lo hacía el colonizador con el colonizado: como
nativo, cuya diferencia estudia con distancia desde un eurocentrismo respetuoso [..]”
(Žižek & Jameson, 1998; citados por Portales & Fielbaum, 2013, p. 98).
Dentro de esta tendencia de hipótesis sobre un multiculturalismo homogeneizador
globalizante, los resultados del estudio titulado Biocrítica al uso de las Palabras en
Documentos Históricos y Estratégicos de la ONU (1941-2018) (Mancilla, 2022ª, s.p.)
revelan que desde 1948 al 2003, los discursos de Naciones Unidas participan en
la construcción de un sistema racial antropocéntrico que utiliza la noción de raza
como sistema de diferenciación biológico racial entre los integrantes de la “familia
humana”; pero no para producir una jerarquización entre razas humanas sino para
denir un sistema de igualdad racial donde la raza es una cualidad biológico-material
de los sujetos del derecho internacional, que no restringe al sujeto de cualquier raza
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“humana” a los derechos denominados —por el orden biopolítico mundial represen-
tado por la ONU— como derechos humanos.
Esta idea queda plasmada originalmente en el texto del Artículo 2 de la Declaración
Mundial de los Derechos Humanos:
“Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin
distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición” (ONU, 1948).
El citado estudio precisa, sin embargo, que el uso que hace la ONU del concepto
de raza si incluye una función biopolítica. Se trata de la noción de raza funcionando
como armación indirecta (Austin, 2013, pp. 153 y 155) de un sistema biopolítico
antropocéntrico basado en la igualdad entre razas humanas; lo que dene indirec-
tamente una superioridad de las razas humanas e inferioriza a las razas de otras
especies no humanas.(Mancilla, 2022ª, s.p.)
Según el citado estudio, los discursos sobre “raza” en la biopolítica de organis-
mos internacionales, se había mantenido —desde la fundación de la ONU— a
favor del uso positivo de la noción de “raza” dentro de discursos armativos sólo
sobre igualdad entre razas humanas; sin usar esta noción dentro de discursos o
deniciones jurídicos del derecho internacional sobre desigualdad racial; mucho
menos, sobre desigualdad racial dentro de los contenidos de MCM, TIC’s e IC’s.
(Mancilla, 2022ª, s.p.)
Este estudio precisa que es hasta en el Protocolo del Convenio sobre Ciberdelin-
cuencia (Consejo de Europa, 2001, p. s.p.) —texto adicionado a dicho convenio el
28 de enero de 2003 en Estrasburgo, Francia— cuando de forma textual y directa,
un organismo de la biopolítica internacional —como lo es el Consejo Europeo—
utiliza por primera vez la noción de “raza” vinculada a una denición de crimen y
patología social vinculada a la perspectiva del derecho internacional de los dere-
chos humanos. (Mancilla, 2022ª, s.p.). En el texto del citado documento, el Consejo
Europeo arma directamente “la incriminación de los actos de racismo y xenofobia
cometidos a través de Internet” desde el mismo título del documento (Consejo de
Europa, 2003, p. 1).
A esta violencia por motivo de raza —o racismo— que sucede en los medios visuales
o audiovisuales como el Internet, Kress & Van Leeuwen (2001, p. 333; citado por
Sáez-Gallardo, 2017, p. 181) la denominan “racismo visual”, y Sáez-Gallardo (2017,
p. 181) “violencia étnica visual”; en tanto que explican que este tipo de violencia es
“primigeniamente una realidad visual.
Basados en la denición de violencia que proponen la Organización Mundial de la
Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en su Informe Mun-
dial de Violencia (OMS-OPS, 2002); quienes denen como violencia al:
“uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efec-
tivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga
muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos
del desarrollo o privaciones” (OMS-OPS, 2002, p. 5).
en el presente estudio se considera que para la biopolítica internacional —repre-
sentada por esta denición publicada en el documento de la OMS y la OPS—pue-
de interpretarse como violencia el funcionamiento biopolítico de la noción de raza
como sistema de diferenciación biológica; a condición de que esta noción y sus
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representaciones en los MCM, TIC’s e IC’s funcione y legitime una diferenciación
biológico-racial jerarquizada de la población, favoreciendo la superioridad positiva y
visibilidad de una(s) raza(s) sobre otras. En este contexto conceptual, las representa-
ciones de raza dentro de los contenidos de MCM, TIC’s e IC’s, podrían ser vinculadas
a una posible incriminación de actos de racismo y xenofobia simbólica, mediática y/o
virtual cometidos a través de los MCM, TIC’s e IC’s como lo son las series animadas
consumidas por población infantil en sociedades contemporáneas.
1.3. Revisión literaria
A nivel internacional, Pecora (2007) y Portales & Fielbaum (2013) opinan que han
aumentado las investigaciones relativas a las temáticas de raza en MCM (Pecora,
2007; citada por Portales & Fielbaum, 2013, p. 101). Por otra parte, estos mismos
autores opinan que no es alto el porcentaje de investigaciones sobre el binomio
“Raza-MCM/Series animadas” en Iberoamérica y quasi inexistente la producida en
América Latina; o sobre series animadas consumidas en poblaciones latinoamerica-
nas y de El Caribe.
Esto lo conrma el estudio denominado Mapa Biocrítico de la Investigación Cien-
tíca realizada en España, América Latina y El Caribe sobre el trinomio Violencia,
Medios de comunicación/Series Animadas e Infancia (1993-2018) (Mancilla, 2022b,
s.p.); cuyos resultados revelan que de entre los 127 artículos-estudios que con-
forman su muestra, hay una variedad de 24 distintos subtemas. Uno de esos 24
subtemas es el de la “raza”, el cual representa sólo el 3.9% del total de la muestra
nal del citado mapa. Esto es, sólo tres de los 127 artículos de la muestra de este
Mapa, aportan información cuantitativa y/o cualitativa sobre la categoría de “raza”
en MCM, TIC’s e IC’s, consumidos por la infancia”. Estos fueron los estudios y artí-
culos de Hidalgo & Pertiñez (2005), Vázquez-Barrio (2011) y Pertiñez-López (2016).
(Mancilla, 2022b, s.p.).
El citado Mapa, revela que de los tres estudios que —en su muestra— si aportan
datos sobre el tema de la raza en MCM, sólo dos analizaron exclusivamente series
animadas: el de Hidalgo & Pertiñez (2005, pp. 6-7) con una muestra compuesta de
117 personajes de 28 series animadas emitidas en TV publica de España; y el de
Pertiñez-López (2016) con una muestra compuesta por 137 personajes de 36 títulos
de series animadas. (Mancilla, 2022b, s.p.).
El estudio de Vázquez-Barrio (2011, p. 4), observa un mayor número de razas re-
presentadas en su muestra; compuesta de siete variables: en mayor porcentaje per-
sonajes de raza blanca (70.4%); seguidos de los personajes de raza negra (10.3%),
“no humana” (15.4%); mientras que el resto de razas (asiática, afroamericana e
indígenas americanos) sumaron menos del 4% del total de su muestra. (Mancilla,
2022b, s.p.).
Por su parte, el estudio de Hidalgo & Pertiñez (2005, pp. 6-7) observa cinco razas
(blanca, afroamericano, hawaiana, negra y oriental) en su muestra; sobre la que —
arma el autor “aparecen más de 100 personajes, de los que sólo 4 no son de raza
de blanca”. (Mancilla, 2022b, s.p.).
Mientras que Pertiñez-López (2016, p. 476) no precisa cuales son las otras razas hu-
manas encontradas en su muestra; pero si nos precisa que en su muestra: “De todos
los personajes humanos, con independencia de su sexo y papel en la serie, solo tres
no son de raza blanca”. (Mancilla, 2022b, s.p.).
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Sobre la técnica o instrumentos de recolecta de información de estos tres artículos, el
citado mapa revela que en los tres artículos se utilizó el análisis de contenido(Mancilla,
2022b, s.p.) (Ver Tabla 1).
Fuente: Original. De creación propia.
Sobre los datos y resultados que nos aportan estos tres artículos, este Mapa revela
que ninguno de estos tres artículos aporta información o datos cuantitativos sistema-
tizados, sobre la correlación entre las categorías“raza-género”, “raza-recepción de
violencia”,“género-recepción de violencia” y/o “raza-género-recepción-de-violencia”.
(Mancilla, 2022b, s.p.).
El citado Mapa también revela que estos tres estudios están basados sólo en las es-
tadísticas demográcas de representatividad de los grupos raciales en las muestras
analizadas; por lo que sólo nos pueden ser útiles para responder o conrmar, una
hipótesis sobre una posible sobre-representación de los personajes de raza blanca/
caucásica, en la demografía racial de los personajes de las series animadas consu-
midas en sociedades contemporáneas. (Mancilla, 2022b, s.p.).
Otros artículos y autores que aportan opiniones sobre el tema de la raza en series
animadas, son los de Mitri (2009, p. 113), Vázquez-Miraz (2017, pp. 398-399), Pérez
& Núñez (2011, p. 162; citado por Sánchez & Baena, 2016, p. 92) y Lupinacci (2009,
p. 51). Las opiniones de estos autores, apoyan el argumento sobre la existencia de
una correlación entre la representaciones jerarquizadas de las razas y los géne-
ros de los personajes de series animadas y otros contenidos de MCM consumidos
por población infantil-adolescente de sociedades contemporáneas. Sin embargo, es
importante precisar que tampoco ninguno de estos autores realiza cálculos cuan-
titativos de una correlación entre las categorías “raza-género”, “raza-recepción de
violencia”, “género-recepción de violencia” y/o “raza-género-recepción-de-violencia”.
Artículos • Esmeralda Mancilla Valdez
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Otro estudio con una muestra muy amplia de series animadas que clasica la raza
de los personajes, es la tesis de Alonso-Valdivieso; quien realiza una clasicación de
razas de 621 personajes de series animadas. La autora clasica la raza de estos con
tres variables: raza blanca, raza negra y otras razas. Los resultados de dicha clasi-
cación, revelan que: del total de 621 personajes analizados es mayor el porcentaje
de personajes de raza blanca (82.4%); que el de raza negra (10.6%) o el que suman
otras razas (7%) (Alonso-Valdivieso, 2014, p. 274). Conrmando con estos datos,
los resultados de los estudios de Pertiñez-López (2016), Hidalgo & Pertiñez (2005)
y Vázquez-Barrio (2011), sobre una mayor visibilidad y representatividad positiva de
los personajes de raza blanca en series animadas.
Sin embargo, es importante precisar que tampoco el estudio de Alonso-Valdivieso
realiza cálculos cuantitativos de una correlación entre las categorías “raza-género”,
“raza-recepción de violencia”, “género-recepción de violencia” y/o “raza-género-re-
cepción-de-violencia”; esto es, ninguno de los estudios citados en el presente aparta-
do clasica el género de los grupos raciales de los personajes; o a la inversa ninguno
clasica la raza de los grupos de género de los personajes;ni correlaciona la raza con
la receptividad o producción de violencia de los personajes.
2. MATERIALES Y MÉTODO
El presente es el segundo artículo que se deriva de un estudio marco cuantitativo y
cualitativo descriptivo, con alcance correlacional comparativo (Hernández, Fernán-
dez y Baptista, 2014, pp. 161-163); el cual analizó y clasicó —con 16 categorías
multivariables—la violencia (recibida/producida) por los personajes (víctimas/victima-
rios) presentes en el contenido de 230 episodios/capítulos de 100 títulos de series
animadas (2-3 capítulos de cada título) consumidos por 2,088 escolares en México.
Metodológicamente, dicho estudio marco se divide en tres etapas: (1) diseño de la
muestra, (2) análisis de contenido para la obtención de datos y (3) análisis de co-
rrelación de categorías multivariables y datos. Esta última etapa consiste en realizar
diferentes análisis de correlación de datos sobre distintas categorías multivariables—
obtenidos en la segunda etapa del estudio marco—; los cuales sirven para responder
a diferentes preguntas de investigación especícas que se derivan del objetivo ge-
neral del estudio marco que es: describir la Modernidad y/o Tardomodernidad de la
violencia presente en los contenidos de series animadas consumidas por población
infantil-escolar en México.
Esta metodología permite la realización de distintos artículos que comparten me-
todológicamente entre sí las primeras dos etapas del mismo estudio marco; pero
describen un aspecto diferente del mismo fenómeno de estudio (la Modernidad y/o
Tardomodernidad de la violencia en los contenidos de series animadas) a través de
cálculos producto de distintas correlaciones de datos descriptivos de distintas cate-
gorías multivariables.
Por ejemplo,el primer artículo publicado del estudio marco responde al objetivo espe-
cíco de investigación de describir la modernidad/tardomodernidad de las represen-
taciones de las familias y/o condiciones familiares, en los contenidos de la muestra; y
lo hace correlacionandolos datos —obtenidos en la segunda etapa del estudio marco
con el análisis de contenido— de cuatro categorías multivariables: (a) tipos, (b) sub-
tipos y (c) naturalezas de la violencia recibida por personajes víctimas y (d) tipo de
familia y/o condición familiar de los personajes víctimas.
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Por su parte, el presente artículo responde al objetivo especíco de investigación
de describir la modernidad/tardomodernidad de las representaciones raciales en los
contenidos de la muestra; correlacionando los datos —obtenidos con el análisis de
contenido de la segunda etapa del estudio marco— de cinco categorías multivaria-
bles: (a) tipos, (b) subtipos y (c) naturalezas de la violencia recibida por personajes
víctimas; y (d) raza y (e) género de estos personajes víctimas.
Concretamente, en el primer artículo los cálculos de la correlación de datos permiten
observar si en la muestra se observa una representación cuantitativamente y cualita-
tivamente jerarquizada de las víctimas según su condición familiar o tipo de familia;
y qué lugar ocupa en esta jerarquía simbólica de tipos de familia o condición familiar,
el modelo de familia promovido como modelo ideal o positivo por la biopolítica domi-
nante de la modernidad.
Mientras que en el presente artículo, los resultados de la correlación de categorías
multivariables permiten observar si en la muestra se observa una representación
cuantitativamente y cualitativamente jerarquizada de las víctimas según su raza y
género; y qué lugar ocupan en esta jerarquía simbólica de razas y géneros, la raza
blanca o caucásica y el género masculino, promovidos como modelo ideal o positivo
por los discursos de la biopolítica dominante de la modernidad.
2.1. Diseño de Muestra
La segunda etapa del estudio marco consistió en el diseño de la muestra. En esta
etapa se aplicó una encuesta a 2,088 niños (1,092 niños y 996 niñas) de 6 a 15 años
de edad; inscritos en 20 escuelas primarias localizadas en la Zona Metropolitana de
Guadalajara (Jalisco, México).La encuesta se aplicó entre marzo y abril 2014.1
Sobre el número de encuestas, se calculó —usando las cifras ociales de la Secre-
taría de Educación del Gobierno del estado de Jalisco (México)— que el número
de encuestados equivale al 1.4% de niños(as) matriculados en escuelas primarias
públicas de la Zona Metropolitana de Guadalajara (Jalisco, México).(Mancilla, 2020,
p. 124).
De esta encuesta, se contabilizaron las respuestas a las preguntas que aportaban
datos para responder a la pregunta: ¿cuáles son los contenidos de TV (series de
TV, animadas, etc.) que consume la población encuestada? Con estas respuestas
se obtuvo un total de 301 títulos de productos audiovisuales consumidos por los/
las encuestados(as). De estos, sólo 184 eran títulos de series animadas; los cua-
les se organizaron alfabéticamente, y se eligieron a los primeros 100 títulos2 para
conformar la muestra a analizar en el presente estudio. Posteriormente, se calculó
que estos 100 títulos seleccionados representan el 33.22% de productos de TV y el
54.34% de series animadas, que consumen las y los encuestados. (Mancilla, 2020,
p. 124).
1 Esta encuesta fue realizada para el Institututo de Investigaciones Biocríticas (www.biocritica.org),
con el objetivo de obtener resultados que le sirvieran para fundamentar y justicar la pertinencia
de sus investigaciones y realización de productos para la educación popular sobre salud sexual
y derechos humanos, dirigida a población encuestada. Todas estas acciones derivadas de su
objeto social. (Mancilla, 2020: 124).
2 En el sitio web: https://biocriticalstudies.wixsite.com/cartoons pueden consultarse los 100 títulos
de series animadas que componen la muestra analizada en este estudio. (Mancilla, 2020: 124).
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Para conformar el corpus de análisis, se realizó una búsqueda en Internet3—que
inició en 2015 y nalizó en 2018— con el objetivo de encontrar de 2 a 3 capítulos
completos de cada uno de los 100 títulos de la muestra.
La búsqueda en Internet fuepor conveniencia usando como criterios de selección: el
poder tener acceso gratuitamente en Internet a los capítulos completos. El resultado
de esta fue una muestra conformada por 230 capítulos (entre 2 y 3 capítulos de cada
título). En esta muestra 60 de los 100 títulosestán representados por dos capítulos;
mientras que sólo 30 son representados por tres capítulos. (Ibíd., 2020, p. 124).
Sobre la conabilidad del tamaño y características de la muestra nal (compuesta
de 230 capítulos representativos de 100 series animadas) se considera que esta
es conable debido a que las preguntas de esta investigación son sobre síntomas
de modernidad y tardomodernidad observados en el conjunto de representaciones
de los grupos raciales de la muestra. Y no es objetivo del estudio por separado y de
forma aislada,los síntomas tardomodernidad de las representaciones de las razas de
cada uno de los 100 títulos analizados; para después compararlos.
2.2. Análisis de contenido: obtención de datos
Para obtener los datos se utilizó el análisis de contenido, considerando las opiniones
positivas de Clemente (1992, p. 171) y Bardin (1996, p. 32) al respecto de esta téc-
nica en los casos de análisis de MCM e industrias culturales.
Para el análisis de contenido, el estudio marco utilizó un total de 16 categorías multi-
variables entre las que se encuentran las cinco utilizadas en el análisis de correlación
de datos cuyos resultados son discutidos en el presente artículo. Estas categorías
son: (a) tipos, (b) subtipos y (c) naturalezas de la violencia; estas últimas descriptivas
de las acciones de violencia que recibieron los personajes víctimas de la muestra; y
(d) raza y (e) género, en tanto que categorías descriptivas de estos personajes vícti-
mas (receptores de violencia).
3 Se decidió buscar en Internet los 230 capítulos analizados tomando en cuenta la opinión de Mar-
land, Giasson & Small (2014: 3), quienes arman que “la tecnología digital [-y esta incluye el In-
ternet-] se ha inltrado en la vida cotidiana de muchas maneras. [Cambiando…] la comunicación
personal […] la educación y […] la política”. Estas cualidades de consumo tecnológico y de MCM
socializadores, son características que deben ser consideradas por quienes estudian con visión
prospectiva, cualquier dimensión de la construcción social del sujeto social –al que Arendt deno-
mina hombre de masas- de sociedades intervenidas por “The Social Media Revolution” (Gainous
& Wagner, 2014). Y cuyas principales características son el “aislamiento y su falta de relaciones
sociales normales” (Arendt citada por Souki, 1998); para quien los MCM, TIC’s e IC’s remplazan
a los agentes socializadores tradicionales (como la Familia y la Escuela)y se convierten en los
agentes socializadores principales desde el ámbito privado. Esto último, según la opinión de auto-
res como Gaitan & Orozco-Gómez (1996: 49), Halbwachs (2004; citado por Martínez & Papalini,
2012: 64-65), Aguilar-González (2012; citada por Sánchez-Labella, 2016: 44), Huerta (2005; citado
por Castro & Morales, 2013: 236), Aldea-Muñoz (2004: 3 y 9), Adorno & Horkheimer ([1944]/1998),
Aguilar-González (2012: 6 y 12), Enesco & Sierra (1994: 135), Inzunza-Acedo (2017: 188), Orozco-
Gómez (1991: 74), Olivares, Albala, García & Jofre (2007; citados por López-Jiménez, 2014: 217-
218), Wei (2011; citado por Basile & Linne, 2013: 484-485), Vergara-Leyton, Vergara-del Solar &
Chávez-Ibarra(2014: 182), Rietman, Besada, Cañete & Battist(2015: 45-46), Painceira (2014: 225),
Penalva (2002: 395), Perencin-Tondato (2007: 133), Peiró & Merma (2011: 10), Cordelian, Tur-
Viñes & Grande-Esteban (2009: 35), Castro & Morales (2013: 236-238), Tisseron (2006; citado por
Castro & Morales, 2013: 236), Gómez-Morales (2011: 196), Benitez Larghi et al. (2010; citados por
Basile & Linne, 2013: 484-485) y Lanati & Panozzo (2013: 332; citado por Vázquez-Miraz, 2017:
391); entre otros citados por Mancilla (2020: 124).
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El análisis de contenido de los 230 capítulos/episodios que conformaron la muestra
del estudio marco, se realizó paralelamente a la búsqueda en Internet de los mismos.
Tanto la búsqueda en Internet como el análisis de contenido nalizaron en el año 2018.
El análisis de contenido consistió en:
(1) Seleccionar y clasicar a los personajes que recibieron violencia (usando catego-
rías multivariables como las de: condición familiar, género, raza, edad, religión, etc.).
La categoría de “raza” que se utilizó para esta clasicación esta compuesta de once
variables representativas de once grupos raciales (ocho razas humanas, dos de razas
“no humanas” y la variable “Sin clasicación racial”) obtenidas a partir de lo visionado
en los personajes de la muestra analizada. Dichas once variables raciales son: raza
caucásica (blanca), amerindia, hawaiana, asiática, india, negra, árabe, gitana; y las va-
riables “no humanas” de: “terrestre-extraterrestre”, “extraterrestre” y “sin clasicación”.
La categoría de “género” que se utilizó estuvo compuesta de las siguientes ocho
variables: masculino, femenino, gay, bisexual, lesbiana, trans (incluye travesti, trans-
género y transexual), andróginos y “sin clasicación”. Ya en la contabilidad de los
resultados, se decidió agrupar las cuatro variables de género gay, bisexual, lesbiana
y trans, en una sola denominada LGBT.
(2) Seleccionar y clasicar máximo una acción de violencia recibida por estos per-
sonajes en cada capítulo visionado; usando las tres categorías multivariables de
la Clasicación de violencia propuesta por la Organización Mundial de la Salud en
su Informe Mundial de Violencia (OMS-OPS, 2002). Estas categorías multivariables
son: Tipos, Subtipos y Naturaleza de violencia (OMS-OPS, 2002, p. 6).
Se precisa, sin embargo,que se añadieron nuevas variables y categorías a dicha cla-
sicación. Esto debido a que con el análisis de contenido, se comprobó que algunas
de las acciones de violencia —encontradas con el análisis de contenido en la mues-
tra— no eran representadas por las variables de la clasicación original de la OMS.
A la tipología de la OMS se agregaron: una variable a la categoría Tipos de violencia
(“violencia externa”); quince variables a la categoría Subtipos de violencia(cuatro de
violencia autoiningida, ocho de violencia interpersonal y tres de violencia externa);
y dos variables a la categoría Naturaleza de la violencia (la violencia de naturaleza
simbólica y la de naturaleza verbal).
En el estudio marco se interpretan los siguientes signicados de cada una de las
categorías y variables:
(a) Tipos de Violencia: clasican a la violencia por el tipo de relación de la víctima con
el agresor (productor de la violencia).
(b) Subtipos de Violencia: clasican la violencia según el productor de la violencia.
La Violencia Autoiningida es la producida por la victima en contra de sí misma.
La Violencia Interpersonal es producida en relaciones interpersonales, comunitarias
y/o familiares, entre víctima y victimario.
La Violencia Colectiva es producida por las condiciones socio-históricas y/o institu-
cionales de la vida social-colectiva, en contra de la víctima; y los victimarios pueden
ser tanto la cultura como las instituciones, el lenguaje, etc.
La Violencia Externa es producida por fuerzas o entidades de naturaleza diferente
y/o superior a las fuerzas y naturaleza de la víctima; y de las instituciones sociales o
condiciones socio-históricas de esta. Por ejemplo: dioses, clima, azar, etc.
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(c) Naturaleza de la violencia: clasican las dimensiones (del sujeto víctima) que reciben
la violencia (por ejemplo la dimensión física, la sexual y la psicológica del personaje) y
los efectos que esta produce en el sujeto (por ejemplo: privaciones y desatenciones).
Del análisis de contenido(de los 230 capítulos que componen la muestra analizadas) se
obtuvo un corpus de 1,081 personajes víctimas (que recibieron al menos una acción de
violencia en cada capítulo) y un total de 1,081 acciones de violencia recibidas por estos.
2.3. Análisis sistematizado: correlación de datos
Para el presente artículo, se aplicó un análisis correlacional comparativo y siste-
matizado de los datos obtenidos mediante el análisis de contenido. Las etapas de
este análisis de correlación de datos fueron: 1) Clasicación y contabilidad de los
porcentajes de grupos raciales y el género de los grupos raciales representados
por los 1,081 personajes que recibieron violencia en la muestra; 2) Clasicación y
contabilidad de los porcentajes de los tipos, subtipos y naturaleza del total de las
1,081 acciones de violencia que recibieron estos personajes según su grupo racial &
género de pertenencia; y 3) se realizaron grácas con los resultados descriptivos y
la correlación de estos datos.
3. RESULTADOS
3.1. Características del sistema de representación racial de las víctimas de vio-
lencia en series animadas
La clasicación por raza geográca del total de 1,081 personajes que reciben violencia
en la muestra muestran que, del total de 1,081 personajes que recibieron violencia: el
mayor porcentaje de víctimas son de raza blanca o caucásica (42.87%); seguidos en
orden de mayor a menor porcentaje de: 38.14% “sin clasicación” racial, 6.29% asiáti-
cos, 4.72% extraterrestres, 3.47% raza negra, 2.54% amerindia, 0.92% gitana, 0.41%
hawaiana, 0.27% árabe, 0.23% terrestre-extraterrestre, e 0.09% india (Gráca 1).
Fuente: Creación propia.