
Philologia Hispalensis · 2025 Vol. 39 · Nº 2 · pp. 273-278
ISSN 1132-0265 · © 2025. Editorial Universidad de Sevilla. ·
CC BY-NC-SA 4.0
En el ámbito de los estudios hispánicos medievales y siglodoristas, los proyectos de ediciones y bibliotecas digitales parecen estancados y el panorama digital se revela marcado por una heterogeneidad en la que conviven tentativas de ediciones críticas digitales con textos electrónicos «descuidados», facsímiles de obras, y transcripciones en HTML. En este contexto, a la hora de reseñar ediciones académicas digitales todavía es preciso preguntarse previamente si el producto a valorar puede acogerse a tal etiqueta[1].
Las ediciones digitales académicas que se considerarán en esta reseña forman parte de un proyecto más amplio, iniciado en 2020 y todavía en curso, de ediciones críticas digitales de comedias de Calderón de la Barca, enmarcado dentro del proyecto CALDERÓN DIGITAL (PID2020-114711GB-I00), del Grupo de Investigación Calderón (GIC),[2] y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (Proyectos de I+D+I PGC Tipo B). Las piezas que acoge hasta el momento la página electrónica del grupo responden en su mayor parte a los criterios requeridos para considerarse ediciones académicas digitales y, lo que es más importante, constituyen ediciones críticas digitales, en la medida en que la centralidad es ocupada por un texto crítico autorizado, aunque los materiales y fuentes primarias que el editor consulta para la fijación del texto se ofrecen también al usuario. En este sentido, tal vez el término «ediciones digitales filológicas» designe con mayor precisión el tipo de recurso del que estamos hablando.
El primer aspecto que es preciso reseñar es la presentación de las ediciones: todas se pueden encontrar fácilmente en la página electrónica del GIC, que ofrece de manera muy visual sus tres proyectos digitales ahora en activo. Al clicar sobre el desplegable que ofrece el apartado dedicado a «Calderón Digital», es posible escoger entre el corpus, las ediciones críticas y una sección de bibliografía que recoge referencias de interés para el estudio de la obra de Calderón de la Barca. Esa misma transparencia se advierte en la cabecera de cada edición, en la que se especifican los responsables científicos, las investigadoras encargadas de la edición digital y los de la edición crítica, así como la asesoría y la forma de cita recomendada para la EDA. Si bien es cierto que se echa de menos una presentación explícita del objetivo y del tema del recurso digital, estos han quedado detalladamente recogidos en un artículo sobre la biblioteca publicado en Hipogrifo, en acceso abierto, que tal vez resultaría útil que se pusiese a disposición del usuario mediante un enlace[3].
La creación de un espacio digital de referencia en el que poder consultar los textos de Calderón de la Barca era una asignatura pendiente de los estudios del Siglo de Oro y, aunque todavía no se ha superado completamente, esta biblioteca supone un pequeño paso en el proceso de creación de tal plataforma, que constituye una evolución de proyectos previos de edición de las obras completas de Calderón[4]. Pese a que todavía cuenta con muy escasas comedias, cualquiera de las piezas que hay actualmente (A secreto agravio, secreta venganza; El mayor encanto, amor; Las manos blancas no ofenden…) constituye la única edición crítica digital conocida. El caso de Duelos de amor y lealtad, que Laura Carbajo Lago elaboró a partir de su tesis doctoral, es el de una comedia cuyo texto crítico no ha sido publicado individualmente por ninguna editorial. Hay otras EDA que tienen su correlato analógico, como El mayor encanto, amor[5]. En este sentido, la aportación de este proyecto al estado actual de la edición crítica calderoniana es muy variable, pero se fundamenta en el propósito de constituirse como una herramienta de consulta que democratice el acceso a textos fiables de comedias de Calderón.
Las ediciones digitales que ofrece el GIC publican un texto crítico y depurado, en la medida de lo posible, de errores y de intervenciones no autoriales. Esto constituye una decisión ecdótica y de modalidad muy acertada, puesto que, pese a aportar diferentes materiales textuales al usuario, este tiene clara, en todo momento, la primacía de un texto guía. Las diferentes comedias también se presentan anotadas en mayor o menor medida: muchas brindan definiciones de voces que pueden suponer un problema de comprensión. Hay otras notas dedicadas a la explicación de preferencias lingüísticas o variaciones fonéticas de la época; las de corte más estilístico o literario profundizan en motivos dramáticos o comparaciones frecuentes en Calderón, así como en tópicos o en recursos dramáticos. La anotación de lugares paralelos en otras comedias calderonianas, cotejables y ampliables mediante el uso del corpus, conviven con notas de carácter más filológico, en las que se hacen aclaraciones acerca de determinadas decisiones editoriales[6]. Muchas poseen enlaces que llevan directamente a un portal electrónico o a una web en la que descargar o leer la bibliografía que se está citando. Este recurso está particularmente bien explotado en el caso de las ediciones elaboradas por Verónica Casais Vila.
En lo que respecta a las variantes que en las ediciones tradicionales se relegan a un aparato crítico a pie de página o al final de la comedia, en la edición digital del GIC se disponen de igual forma que las notas: las palabras que ofrecen lecturas divergentes figuran sombreadas en la interfaz y al clicar sobre ellas se despliega una ventana emergente que permite seleccionar el testimonio de interés. Esta visualización, muy eficiente para las variantes que se limitan a una palabra o a un grupo de palabras, es más problemática para el marcado de las omisiones. Por ejemplo, en la edición de Las manos blancas no ofenden, que es una comedia con una transmisión textual muy compleja, hay pasajes de notable extensión omitidos en los testimonios M1, M2 y en el texto de Escogidas. Dichas omisiones se han etiquetado verso por verso, de manera que la interfaz muestra todo un pasaje subrayado en gris que resulta un poco abrumador (vid., vv. 263-305). Esta forma de etiquetado resulta en una visualización que sería incompatible con la presencia de variantes en un pasaje marcado como omitido. En este sentido, tal vez cabría pensar en una forma diferente de etiquetar estos fragmentos de cara a configurar una visualización más adecuada de estas circunstancias ecdóticas tan habituales en la transmisión textual del teatro del Siglo de Oro.
Además de los textos críticos, las ediciones proporcionan, mediante una digitalización, aquellos testimonios empleados para elaborar la edición y que forman parte del aparato crítico. En el caso de las comedias calderonianas, los textos de interés suelen ser del seiscientos, aunque si hubiese testimonios más tardíos que no constituyesen un descriptii de los textos de Vera Tassis, también se incluirían. Si bien esta decisión editorial no pone a disposición del usuario todos los testimonios conocidos que han transmitido la comedia (lo cual sería de gran ayuda para un estudio de la fortuna editorial de la obra), sí que resulta un cribado útil de la «basura textual» que, desde el punto de vista de la fijación del texto crítico, no ofrece ninguna ventaja[7]. En general, la calidad de las reproducciones de los testimonios es bastante buena, aunque depende en gran medida del origen de los textos: algunos son digitalizaciones de alta calidad, como las jornadas de El mayor encanto, amor procedentes de la Hispanic Society, mientras que otros son reproducciones facsimilares menos impresionantes, aunque perfectamente fidedignas, como el caso del impreso veratassiano de la Novena parte de Duelos de amor y lealtad. Además, la página permite ampliar las imágenes de los testimonios con relativa comodidad. En relación con estos materiales, una herramienta de gran utilidad que presentan las ediciones del GIC es la posibilidad de alinear el texto crítico con los testimonios digitalizados, pues permite al usuario encontrar rápidamente el lugar de interés que está consultando en el texto crítico. También es posible alinear dos testimonios digitalizados, si bien el resultado es menos preciso, porque esta función se sustenta en la correspondencia establecida en el etiquetado entre el número de página del testimonio y los números de verso final e inicial de cada página.
Tal vez un sector del público pueda echar en falta una transcripción diplomática de los testimonios, pues la disponibilidad de todos los materiales en su versión descargable para alimentar otro tipo de proyectos o investigaciones siempre supone un valor añadido. No obstante, las ediciones diplomáticas no son habituales en la convención editorial de piezas del Siglo de Oro, puesto que la tipografía de los impresos no es excesivamente compleja y los textos no acostumbran a presentar tantas abreviaturas como otras tradiciones literarias. Además, el valor de las ediciones paleográficas está más presente en aquellas circunstancias en las que es preciso suplir la falta de acceso a los testimonios. En este sentido, es inevitable ambicionar la incorporación de otro tipo de materiales complementarios que aporten una concepción más multimodal a las ediciones; por ejemplo, la presencia de contenidos audiovisuales relacionados con puestas en escena contemporáneas; imágenes que ilustren conceptos escenográficos; digitalizaciones de relaciones del desarrollo de la fiesta; partituras; memorias de apariencias u otra documentación de interés. Esto supondría un paso más en el aprovechamiento de los recursos digitales, en aras de avanzar hacia un producto que ofreciese un servicio y una serie de funcionalidades inaccesibles para el papel.
En cuanto a la publicación y la visualización, las ediciones del GIC se inspiran en el modelo creado por Marco Presotto para la edición digital de La dama boba[8]. La interfaz se organiza de una manera clara e intuitiva, que impone una centralidad del texto crítico. El usuario puede escoger el número de versos que desea visualizar (treinta, cincuenta o cien), aunque por defecto se organizan de treinta en treinta. Por su parte, las variantes y las notas no entorpecen la lectura del texto, solo figuran marcadas y se despliegan si el usuario las consulta clicando directamente. Pese a que el proyecto no facilita índices u otros formatos de representación del contenido total de la edición crítica, sí es posible descargar en PDF el texto crítico limpio y numerado de todas las comedias, así como visualizar un listado de todas las referencias bibliográficas empleadas para la anotación. En cuanto a los testimonios digitalizados, el usuario puede escoger en el desplegable superior cuál es el que quiere consultar y enfrentar al texto crítico, de manera que en todo momento está advertido acerca del contenido que está visualizando. En lo que respecta a la posibilidad de consultar las obras en otros formatos, como libros electrónicos o dispositivos móviles, la EDA no dispone de formatos digitales alternativos para dispositivos concretos de lectura y, aunque la interfaz para el dispositivo móvil es posible, no resulta muy cómoda debido a la estrechez de la pantalla. En el caso de dispositivos móviles más grandes, del tipo tabletas, la visualización en horizontal resulta prácticamente idéntica a la de un ordenador.
En lo que respecta al modelado de datos, el esquema XSD empleado presenta algunas limitaciones, aunque no excesivas, con respecto del empleo del lenguaje XML-TEI. La principal diferencia radica en la utilización de unos elementos más acotados y comprensibles para quienes se inician en el trabajo de confección de las ediciones (el uso de etiquetas como «verso», en lugar de «line», por ejemplo). El hecho de que no se sigan las directrices TEI es uno de los puntos débiles más obvios de las EDA de este proyecto, puesto que, si bien no constituye grandes desventajas desde el punto de vista de la edición individual, es lo que permitiría el diálogo de estos productos con otras muchas herramientas digitales ahora vigentes o bien la creación de una base de datos más amplia. Además, la modelización de datos no se documenta en la web a través de ningún sistema formal.
De todo lo expuesto anteriormente se puede inferir que las ediciones que acoge este proyecto no pueden definirse stricto sensu, como una EDA, puesto que la metodología editorial adoptada no está reflejada en el portal web que acoge las ediciones y las normas que guían la edición no se describen en su interfaz.
A nivel individual, las ediciones reseñadas cumplen en mayor o menor medida con todos los objetivos prefijados del proyecto. Algunas de ellas, como la edición de Manos blancas o A secreto agravio, están más completas y ofrecen un producto más elaborado desde el punto de vista de la anotación y del aparato crítico. En el caso de Duelos, al tratarse de una obra con tradición monotestimonial, resulta más complejo sacarle partido. Con todo, la biblioteca de ediciones digitales en conjunto todavía precisa de una mayor inclusión de comedias calderonianas. El número de obras que ofrece ahora mismo solo asciende a cinco[9], si bien es cierto que la edición digital de Calderón parte de una situación ecdótica adversa en comparación con otros dramaturgos como, por ejemplo, Lope de Vega, pues no todas sus obras cuentan con ediciones críticas individuales y de calidad en las que poder basar las ediciones. Además, por el momento las ediciones no se encuentran en los catálogos de las bibliotecas, pero se ha iniciado ya un proceso de solicitud de ISBN y DOI que permitan catalogarlas.
Por otro lado, el proyecto también tiene puntos fuertes que se han ido mencionando. Una de las buenas prácticas que aporta al proceso de edición académica digital es la apuesta por la centralidad de un texto crítico y autorizado, producto de un cotejo riguroso que queda también reflejado en las variantes, aunque no se ofrezca un estema de la transmisión textual de cada comedia. Asimismo, puede afirmarse que las EDA reseñadas superan las posibilidades de la edición impresa en la medida en que ofrecen una consulta cómoda de las notas y variantes sin entorpecer la lectura. Asimismo, el acceso inmediato a la digitalización de los testimonios completos o la inclusión de enlaces a bibliografía y otros recursos en línea constituyen uno de los grandes saltos con respecto a la edición tradicional. Además, una particularidad interesante de las ediciones del GIC es la posibilidad de hacer búsquedas en el corpus directamente desde la edición digital. Esta función de interrelación entre el corpus y la biblioteca permite acercar las ediciones a la esfera de una herramienta de uso más activo para los editores de Calderón, que podrían buscar de manera rápida lugares paralelos y sus anotaciones. Esta versatilidad logra abarcar un público amplio, porque si bien se trata de un recurso pensado fundamentalmente para filólogos y calderonistas, su manejabilidad y los materiales que facilita convierten estas ediciones en poseedoras de un gran potencial didáctico, sobre todo en estudios superiores, y también divulgativo, puesto que ofrecen en acceso abierto textos anotados y fiables de las obras calderonianas.
En definitiva, estas tres ediciones digitales reseñadas, aunque no pueden designarse estrictamente como «ediciones académicas digitales», forman parte de un proyecto en fase de construcción que, como tal, está sometido a cambios, revisiones y mejoras aplicables tanto a las ediciones ya publicadas como a las que se encuentran en desarrollo. Entre los propósitos a largo plazo, que debe incluirse el aumento de la nómina de comedias, su rastreabilidad en catálogos de bibliotecas y la posibilidad de nuevos modelos de edición digital que permitan hacer frente a problemas como la incorporación de piezas breves o las comedias con doble versión, en aras de poder editar a Calderón desde un paradigma genuinamente digital.
Candela Iglesias Balsa
Universidade de Santiago de Compostela
[1] A lo largo de este trabajo se mencionarán con frecuencia las ediciones críticas reseñadas con el membrete de «ediciones académicas digitales» (EDA), siguiendo la propuesta de Patrick Sahle en «Criterios para la reseña de ediciones digitales académicas (EDA), versión 1.1», traducido por Susana Allés Torrent. No obstante, aunque este es un término muy extendido en inglés, en el ámbito hispánico, algunos expertos han empezado a hablar también de «ediciones digitales filológicas», que tal vez defina mejor el tipo de edición digital que se está abordando.
[2] Radicado en la Universidade de Santiago de Compostela y dirigido por el profesor Santiago Fernández Mosquera.
[3] Casais Vila, V. y Fernández Mosquera, S. (2022): Hacia una biblioteca digital de las comedias de Calderón: el proceso del GIC. Hipogrifo: Revista de literatura y cultura del Siglo de Oro, 10(1), 373-384.
[4] Pueden verse a este respecto los proyectos de edición de las partes de comedias de Calderón en la Biblioteca Castro.
[5] Procedente de la edición crítica tradicional elaborada por Alejandra Ulla Lorenzo y publicada en Iberoamericana Vervuert.
[6] A este respecto, pueden compararse las notas del v. 63 y del v. 75 de Manos blancas: la primera constituye una aclaración acerca de una alusión a otra comedia calderoniana afín, mientras que la segunda justifica la adopción de la lectura de los manuscritos frente a la del texto de Vera Tassis.
[7] En palabras de Ignacio Arellano en Arellano, I. (2007): Editar a Calderón: hacia una edición crítica de las comedias completas. Iberoamericana Vervuert.
[8] Uno de los primeros proyectos de este tipo que se ajusta a las pautas iniciadas por las Internet Shakespeare Editions: https://internetshakespeare.uvic.ca/Library/index.html
[9] Se encuentran en proceso de elaboración las ediciones digitales de Argenis y Poliarco y El laurel de Apolo.