
Philologia Hispalensis · 2025 Vol. · 39 · Nº 1 · pp. 205-229
ISSN 1132-0265 · © 2025. E. Universidad de Sevilla. · (CC BY-NC-ND 4.0 DEED) 
Maciej Jaskot
Universidad de la Comisión de Educación Nacional en Cracovia
Agnieszka Wiltos
Universidad de Varsovia
Recibido: 22-04-2024 | Aceptado: 07-11-2024
Cómo citar: Jaskot, M. y Wiltos, A. (2025). Significado y pragmática del pluscuamperfecto de indicativo: reflexión gramatical en la clase de español para estudiantes polacohablantes. Philologia Hispalensis, 39(1), 205-229. https://dx.doi.org/10.12795/PH.2025.v39.i01.08
Resumen
El pluscuamperfecto de indicativo (PPI) es uno de los tiempos verbales a los que se dedica muy poca atención en las clases de español (ELE) en las universidades polacas. Las diferencias en la organización de las relaciones temporales entre el español y el polaco (biaxialidad vs. monoaxialidad) hacen que el dominio del PPI resulte problemático. En este artículo se revisa la información gramatical sobre este tiempo verbal en una selección de materiales utilizados en los estudios de filología española impartidos en tres centros académicos polacos. Se discuten los posibles problemas (aspectuales y modales) en la adquisición de la pragmática del PPI debidos a la falta de un equivalente funcional del PPI en la lengua polaca.
Palabras clave: pluscuamperfecto de indicativo, pragmática, enseñanza del español a polacohablantes, enseñanza del español en la educación superior.
Abstract
The pluscuamperfecto de indicativo (PPI) is one of the tenses to which very little attention is devoted in Spanish Language Teaching (SLT) classes at Polish universities. Differences in the organization of temporal relations between Spanish and Polish (biaxiality vs. monoaxiality) make mastering the use of PPI problematic. This article analyses how this tense is presented in teaching materials used in Spanish departments in three Polish universities. Problems (aspectual and modal) in the acquisition of PPI pragmatics – due to the lack of a functional equivalent of the PPI in the Polish language – are discussed.
Keywords: pluscuamperfecto de indicativo, pragmatics, Spanish Language Teaching (SLT) to Polish-speakers, Spanish acquisition at university level.
La popularidad de la lengua española en Polonia experimenta un constante incremento desde hace más de dos décadas, siendo el español una de las lenguas extranjeras más estudiadas en el país. Vale la pena mencionar que el español ha gozado de un aumento del 1707% en cuanto al número de estudiantes entre el año escolar 2000-2001 y 2018-2019 (Instituto Cervantes, 2021: 468). Dicho interés no solo se manifiesta en el creciente número de estudiantes de educación secundaria, sino también en el de quienes optan por estudiar la carrera de filología española, según fuentes universitarias. De hecho, el castellano se enseña en la mayoría de las universidades polacas, tanto públicas como privadas.
Sin adentrarnos en los detalles del sistema de educación universitaria en Polonia (véase Jaskot y Wiltos, 2024: 156), en el presente artículo nos centramos en cómo se presenta el pretérito pluscuamperfecto de indicativo a estudiantes universitarios de filología española.
En particular, analizamos las causas de la confusión que muestran los estudiantes polacohablantes al utilizar el pluscuamperfecto de indicativo y sus dificultades para dominar los distintos usos de este tiempo, que van más allá de indicar las relaciones temporales.
Explorar esta cuestión se debe, en primer lugar, al hecho de que los autores de este artículo impartimos la docencia en las universidades polacas. En segundo lugar, es menester subrayar que, en los programas de ELE destinados a futuros filólogos, la gramática adquiere una importancia especial. De hecho, se le dedica mucho más tiempo que en otros tipos de cursos, no solamente debido al requisito curricular, sino también porque el español será la herramienta de trabajo de los graduados. Todo ello supone una competencia lingüística mucho más amplia que incluye el dominio de la pragmática, codificada, entre otros, en los recursos gramaticales de la lengua. Además, según Bermúdez (2011: 45) «[e]l pluscuamperfecto es uno de los tiempos menos estudiados de la tradición lingüística hispánica». El autor indica que «[f]rente a la considerable cantidad de estudios sobre el imperfecto, el perfecto simple y compuesto, el futuro y los tiempos del subjuntivo, el pluscuamperfecto parece no despertar especialmente el interés de los investigadores». Buscando «[l]a razón de esta falta de interés», él mismo recuerda que «a causa de la caída en desuso del pretérito anterior, el pretérito pluscuamperfecto parece cubrir, sin competencia de otra forma verbal, una franja definida de la deixis temporal: el pasado del pasado». Dicha falta de interés por el pluscuamperfecto de indicativo se observa también a nivel didáctico, donde el significado y la pragmática[1] de este tiempo verbal queda al margen de otras cuestiones gramaticales consideradas, tradicionalmente, como más problemáticas para el alumnado. De hecho, buscar en los materiales de ELE unidades o apartados en los que se trate con profundidad tácticas y estrategias pragmáticas «protagonizadas» justamente por el pluscuamperfecto de indicativo resulta un trabajo vano.
Para llevar a cabo nuestro análisis, revisamos una selección de materiales para la enseñanza del español (gramáticas didácticas y manuales) utilizados en tres centros universitarios en los que hemos impartido clases de lengua y gramática española con el fin de ver qué información gramatical sobre el pluscuamperfecto de indicativo proporcionan. Esta, en muchas ocasiones, parece insuficiente para los estudiantes polacohablantes, cuya lengua materna se basa en tres tiempos verbales y el aspecto verbal morfologizado.
Ante todo, nos parece pertinente referirnos al entendimiento del tiempo verbal propuesto por la Gramática descriptiva de la lengua española, en la que este es comprendido como una categoría gramatical deíctica mediante la cual se expresa la orientación de una situación bien con respecto al punto central (el origen), bien con respecto a una referencia secundaria que, a su vez, está directa o indirectamente orientada con respecto al origen. Por consiguiente, la diferencia entre expresar una relación temporal con respecto al origen o bien con respecto a una referencia secundaria está conectada con la distinción tradicional entre tiempos absolutos y tiempos relativos (Rojo y Veiga, 1999: 2879-2280).
En cuanto a los tiempos verbales simples del modo indicativo, su función básica es la de determinar ámbitos temporales (simultaneidad, anterioridad, posterioridad) respecto de un punto cero que normalmente coincide con el momento en que se realiza el acto de habla. De este modo cada uno de los ámbitos temporales primarios delimitado por las formas personales simples puede subdividirse secundariamente de acuerdo con el mismo principio. Los tiempos compuestos, a su vez, son formas secundarias de perspectiva retrospectiva que se construyen con los correspondientes tiempos simples del auxiliar haber más el participio del verbo principal (Rojo y Veiga, 1999: 2879; Cartagena, 1999: 2937).
Tradicionalmente, en las gramáticas de la lengua española, se considera el pretérito pluscuamperfecto de indicativo como un tiempo relativo, un «ante-pasado» general respecto a todos los tiempos verbales de dicho ámbito temporal que remite a una situación anterior a una primera situación pasada (p. ej., Cuando María entró en la sala, Daniel ya había abierto el balcón)[2]. Se menciona, además, que la anterioridad del pluscuamperfecto de indicativo respecto de un punto del pasado se mide, también, en relación con un «antes» presupuesto que remite la acción al ámbito del pasado (Cartagena, 1999: 2952). La Nueva gramática de la lengua española (en adelante, NGLE; v. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009) propone una descripción aún más escueta, limitándose a explicar que el pretérito pluscuamperfecto designa una situación pasada y concluida, anterior a otra igualmente pasada, que puede mencionarse o no (p. ej., Daniel había abierto el balcón)[3] (NGLE, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009: 1786).
El pluscuamperfecto de indicativo, no obstante, no se limita a marcar relaciones temporales en el pasado, sino que puede adquirir un matiz de cortesía y equivaler, de forma aproximada, a una forma verbal en pretérito perfecto de indicativo (p. ej., Disculpe usted. Me había parecido que la conocía)[4] (NGLE, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009: 1787). También al pretérito pluscuamperfecto de indicativo se extienden ocasionalmente los demás usos modales del imperfecto de indicativo, entre otros, el llamado onírico o de figuración (En mi sueño, tú me habías comprado un auto nuevo[5]) y el lúdico (Tú te habías convertido en princesa[6]) (NGLE, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009: 1788).
Además, en el habla popular de las áreas andina y rioplatense se han registrado usos del pluscuamperfecto de indicativo por el presente de indicativo que presentan un uso evidencial (Ayer, cuando la llamé por teléfono, había sido tarde y nadie me contestó[7]) (NGLE, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009: 1789; Bermúdez, 2006: 35).
Este valor del pluscuamperfecto de indicativo lo pone en relieve Blestel (2011: 66), quien además ha destacado en esa área su uso admirativo (¡Había sido usted![8]). La investigadora afirma que las variantes evidencial y admirativa del pluscuamperfecto de indicativo son un préstamo funcional procedente de dos categorías semánticas presentes en las lenguas adstráticas de las zonas implicadas. Con respectos a ambos conceptos, Blestel explica que la admiratividad se manifiesta por la aparición de marcadores lexicales o morfosintácticos que permiten al hablante expresar su sorpresa ante una información nueva o inesperada y, sobre todo, ante su propia toma de conciencia: ya sea porque este mismo hablante ignoraba lo que acaba de descubrir, o bien porque no lo había tomado en consideración. La evidencialidad, en cambio, codifica la fuente de la información transmitida por el emisor del mensaje, es decir, que permite llegar a saber si el hablante ha tenido un acceso directo o indirecto a la información (Blestel, 2011: 66).
En cuanto a los múltiples valores del pluscuamperfecto de indicativo, hemos de referirnos también a Sánchez Salor (1995: 461), quien recalca que «cuando se produce un choque entre el valor que tiene una unidad en el sistema gramatical en que se inserta y su valor en un uso concreto, esa unidad pierde el valor que tenía en su sistema y adquiere un nuevo valor en otro sistema o una nueva función». El pluscuamperfecto de indicativo, añade Sánchez Salor, es un tiempo relativo a nivel sistemático, o sea, se refiere a un hecho anterior a otro también pasado. No obstante, el investigador hace notar que existen «determinados contextos en los que no tiene ese valor temporal que le da el sistema y adquiere un valor modal, el de irrealidad del pasado» (Sánchez Salor, 1995: 455)[9].
Al analizar la relación entre los conceptos de tiempo y aspecto, se ha de destacar que los tiempos compuestos, a los que pertenece el pluscuamperfecto de indicativo, formados con la perífrasis «haber + participio», aparte de indicar la anterioridad a otro hecho pasado, de acuerdo con su etimología implican la perfección de la acción realizada (Cartagena, 1999: 2939). Por esa razón los tiempos perfectos corresponden en la teoría de Klein a dos variedades aspectuales, permitiendo una lectura aorística y otra perfecta.
Con el fin de abarcar la complejidad del pluscuamperfecto de indicativo, es menester recurrir a la explicación de la relación entre tiempo y modo propuesta por Luquet (2004), que en su nueva teoría de los modos en la descripción del verbo español cuestiona la oposición tradicional entre modo indicativo (lo real/asertivo) y modo subjuntivo (lo virtual/no asertivo) para establecer otra entre las formas modalmente actualizadoras y las formas modalmente inactualizadoras. Las formas actualizadoras son las «formas que usa un hablante cuando quiere (y puede) relacionar directamente un acontecimiento con su presente de experiencia». Las formas inactualizadoras son las «que usa un hablante cuando no quiere (o no puede) relacionar directamente un acontecimiento con su presente de experiencia». De esta manera, la forma había (auxiliar de la forma del pluscuamperfecto de indicativo) corresponde a lo que Luquet califica de presente inactualizador (indicativo-inactual), el cual permite al hablante conceptualizar «un presente desligado de toda experiencia de tiempo» (Luquet, 2004: 51). Esta forma inactualizadora de presente conjugada en tercera persona se ve asociada en el discurso a un participio con el cual se representa la relación predicativa como terminada (Blestel, 2011: 77). Por ejemplo, con había sido «el enunciador marca cierta distancia con la relación atributiva mediante un doble movimiento de extracción con respecto al momento de habla: primero porque decide relegar esta relación atributiva al modo inactualizador, entonces ya no la considera como parte de su tiempo de experiencia. Por otra parte, marca de nuevo una distancia al mostrar la relación como terminada cuando en el mundo referencial esta relación sigue vigente» (Blestel, 2011: 77-78).
En la mayoría de las lenguas eslavas modernas el tiempo pluscuamperfecto, si existe, se utiliza con poca frecuencia (Papierz, 1994: 60; Kucała y Urbańczyk, 1991). Este hecho nos ha parecido sumamente interesante y ha constituido un punto de partida para las investigaciones sobre la pragmática del pluscuamperfecto de indicativo (por ejemplo, Fernández Soneira, 2006; Agudelo Montoya y Ramírez Osorio, 2010; Palacios y Pfänder, 2018), puesto que no se le dedica tanta atención como a otros aspectos tratados en estudios lingüísticos contrastivos entre las lenguas románicas y eslavas; por ejemplo, la oposición de los tiempos perfectivos vs. imperfectivos yuxtapuesta al aspecto morfológico eslavo que se revela en los tiempos pasado y futuro ha atraído mucha más atención de los investigadores del español y el polaco (p. ej., Pawlik, 1997; Jędrusiak, 2004; Rutkiewicz, 2016).
Los tiempos verbales tanto del español como del polaco establecen, como subraya Nowikow (2017: 130), tres tipos de relaciones: relaciones de anterioridad, relaciones de simultaneidad y relaciones de posterioridad. No obstante, estas relaciones van orientadas, dependiendo del idioma, respecto a uno o dos ejes temporales (Nowikow, 2017: 130) y dan lugar, respectivamente, a un sistema monoaxial —en el caso del polaco— o a un sistema biaxial, característico del idioma español. La existencia de dos ejes temporales —cuyos centros son (1) la referencia temporal primaria (el origen) y (2) un punto anterior a esta— condiciona el empleo de determinados tiempos verbales en determinadas combinaciones y distribuciones de índole temporal. Por consiguiente, cualquier punto, orientado con respecto al origen, puede convertirse en referencia con respecto a la cual se sitúe un acontecimiento que, entonces, está orientado directamente a esa referencia y solo indirectamente con respecto al origen (Rojo y Veiga, 1999: 2877), como puede observarse en el siguiente ejemplo: Me comentaron que habían salido de París el día anterior[10].
En cambio, en el sistema monoaxial polaco no hay cabida para un equivalente funcional de la forma del pluscuamperfecto de indicativo o, dicho en otras palabras, el polaco no exige ninguna forma temporal específica especializada para expresar relaciones de anterioridad (Nowikow, 2012: 126, 2017: 140-141), por ejemplo, Opowiedział jej o Marisie, która już wtedy wyemigrowała na Kubę (Le contó sobre Marisa, que entonces ya emigró a Cuba)[11].
En consecuencia, el sistema verbal español posee en indicativo nueve tiempos verbales, mientras que el sistema verbal polaco los posee solo tres, con la oposición de aspectos perfectivo e imperfectivo morfologizados (Tabla 1).
Esta diferencia estriba, entre otros factores, en lo que aclara Nowikow (2017: 130): hay dos tipos de idiomas, a saber, los que disponen de las categorías de aspecto y de caso morfologizadas mediante significantes específicos, cuyos sistemas gramaticales carecen, sin embargo, de artículo y que tampoco tienen demasiados tiempos verbales —son los llamados idiomas tipo AC (aspecto + caso), a los que pertenece el idioma polaco—. A su vez, los idiomas que poseen tanto artículo como un sistema temporal bien desarrollado, no cuentan ni con una categoría aspectual (o la desarrollan de diferente modo) ni con un sistema de casos. Son los llamados idiomas tipo ArtT (artículo + tiempo), a los que pertenece el idioma español.
Tabla 1
Comparación de los sistemas temporales del polaco y español según Nowikow (2017:133)
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ESPAÑOL |
POLACO |
|||
|
Modo indicativo |
Tryb oznajmujący (*modo declarativo) |
|||
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Tiempo |
Tiempo |
|||
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Aspecto imperfectivo |
Aspecto perfectivo |
|||
|
Presente |
escribe |
Presente |
pisze |
- - - |
|
Pretérito |
escribió |
Pasado |
pisał |
napisał |
|
Co-pretérito |
escribía |
|||
|
Ante-presente |
ha escrito |
|||
|
Ante-pretérito |
había escrito |
|||
|
Futuro |
escribirá |
Futuro |
będzie pisał |
napisze |
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Ante-futuro |
habrá escrito |
|||
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Pos-presente |
escribiría |
|||
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Ante-pos-presente |
habría escrito |
|||
Nota. Fuente: Nowikow (2017: 133)
Como hemos pretendido mostrar, el pretérito pluscuamperfecto de indicativo es un tiempo verbal que, aparte de su función de marcar la anterioridad de un acontecimiento respecto a otro, posee todo un abanico de posibles aplicaciones relevantes a la hora de investigar los valores pragmáticos de los enunciados. Se trata de un tiempo verbal codificador de significados que en el caso de la lengua polaca tiene unos exponentes gramaticales (a veces también léxicos) diferentes. Sin duda, para entender y poner en práctica estas funciones es necesario tener un dominio medio-alto o alto de español. No obstante, dado el énfasis que actualmente se pone en enseñar el idioma «tal como es», es decir, vivo y real (véase, p. ej., Soto Aranda, Penas Ibáñez, Ivanova, 2023; Montaner Montava y Veyrat Rigat, 2019; Llopis García et al. 2012; Matte Bon, 1992), nos sorprende que a veces no se haga hincapié, por un lado, en la cuestión de la posible alternancia entre los tiempos perfectos del pasado y, por otro, en los valores intencionales del pluscuamperfecto de indicativo no siempre está justificado desde el punto de vista metodológico.
Para corroborar lo susodicho, hemos analizado la información gramatical sobre el pluscuamperfecto de indicativo presentada en los manuales de ELE (tanto en los de métodos como en los dedicados a la gramática) utilizados en tres universidades polacas (Universidad de Varsovia, Universidad de la Comisión Nacional de Educación de Cracovia y la Universidad SWPS de Varsovia) en los últimos tres cursos académicos: desde octubre de 2020 hasta junio de 2023.
La elección de los centros académicos mencionados no ha sido aleatoria y se justifica por haber llevado la labor docente (impartiendo tanto clases de ELE como las dedicadas específicamente a la gramática española) en las filologías hispánicas de estos centros.
En primer lugar, la Universidad de Varsovia es la universidad pública más grande en Polonia y la primera del país en la que en 1972 se estableció el Área de Iberística (Katedra Iberystyki), actualmente Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos (Instytut Studiów Iberyjskich i Iberoamerykańskich) en la cual se formaron muchos especialistas polacos en el ámbito de la lengua española.
A su vez, la Universidad de la Comisión de Educación Nacional de Cracovia (hasta el 30 de septiembre de 2023 denominada Universidad Pedagógica en Cracovia) es uno de los centros polacos más antiguos especializados en la formación de futuros profesores de diferentes áreas del conocimiento, entre ellas, de profesores de lenguas extranjeras. Si bien la mayoría de ellos se desarrollan como profesores de educación primaria y secundaria, entre los graduados del centro se encuentran también actuales docentes universitarios que transmiten las competencias adquiridas a quienes un día serán sus colegas. Cabe añadir que la universidad se encuentra en Cracovia, la segunda ciudad más grande de Polonia, ciudad universitaria por excelencia donde en 1364 fue fundada la universidad más antigua del país, la Universidad Jaguelónica.
En cuanto a la Universidad SWPS, esta es una de las pioneras en el campo de la enseñanza universitaria privada en Polonia, siendo hoy en día el mayor centro universitario privado del país. Fundada en 1996, diez años más tarde apostó por la creación de la Facultad de Humanidades en el marco de la cual sigue funcionando el Área de Iberística (Iberystyka).
Lo que tienen en común estos centros académicos es la apuesta por una enseñanza intensa y efectiva del castellano. La tarea no es fácil, dado que los estudiantes polacohablantes (y también los rusos y ucranianos, que desde la invasión rusa de Ucrania han podido entrar en las filas del estudiantado polaco) tienen que enfrentarse a toda una serie de dificultades o, mejor dicho, problemas gramaticales ajenos a su sistema lingüístico primario. Por añadidura, el currículum académico relacionado con la enseñanza del español en una filología requiere que en seis cuatrimestres los estudiantes lleguen a dominar el idioma a nivel C1, lo cual significa que en cuatro cuatrimestres han de aprender todos los tiempos verbales del indicativo y subjuntivo (por no hablar del uso del condicional, la correlación de los tiempos, el régimen verbal, etc.). Eso se debe a que en las carreras de filología española en Polonia no es necesario ningún conocimiento previo del español. Este ritmo intensivo impuesto a los futuros filólogos muchas veces es la causa de un superávit informativo que resulta muy difícil de dominar a la hora de construir un nuevo armazón de soluciones gramaticales basado, entre otras cuestiones, en la biaxialidad del sistema temporal español.
Para los fines de nuestro análisis hemos recopilado un corpus que está compuesto por los manuales que se mencionan a continuación. Los manuales seleccionados son los que ampliamente se utilizan, entre otros, en las clases de ELE en las universidades polacas (entre otras, en las que han trabajado los autores de este estudio). Al presentar el material nos hemos centrado, sobre todo, en lo que constituye una novedad para los hablantes nativos del polaco, es decir, los usos que surgen del sistema biaxial del español.
Los manuales que se han analizado son los siguientes:
De acuerdo con las recomendaciones y pautas del Marco Común Europeo de Referencia para la enseñanza de las lenguas (Consejo de Europa, 2002) y del Plan Curricular del Instituto Cervantes (Instituto Cervantes, 2006), las formas y uso del pluscuamperfecto de indicativo se introducen en las clases de ELE a partir del nivel B1 de competencia lingüístico-comunicativa. No obstante, al implementarse el concepto «en espiral»[12] de la enseñanza de idiomas ya en el mismo PCIC y, en consecuencia, en la mayoría de los materiales didácticos, se hace esperar que los valores del pluscuamperfecto de indicativo se presenten en cada nivel de aprendizaje con un enfoque pragmático cada vez más complejo.
El análisis de la información gramatical sobre el uso y pragmática del pluscuamperfecto de indicativo proporcionada en los manuales y gramáticas didácticas utilizados en las universidades en Polonia —mencionados en el apartado anterior— nos ha permitido observar lo siguiente.
En la gran mayoría de los materiales ELE las formas y el uso del pluscuamperfecto de indicativo se introducen desde el nivel B1. La única excepción es la gramática didáctica Aprende gramática y vocabulario, que presenta este tiempo verbal ya en el nivel A2. En todos los niveles de competencia lingüístico-comunicativa que resultan pertinentes para los fines de este trabajo, es decir, los niveles (A2) B1-C2, el pluscuamperfecto de indicativo se describe como un tiempo retrospectivo que cubre el espacio del pasado en el pasado. A continuación, se presentarán, con más detalles, ejemplos de la información encontrada.
Aprende gramática y vocabulario A2 (p. 62)
Aula Internacional (Nueva Edición) 3 (p. 101); cfr. Aula Internacional (Nueva Edición) B2.1 (p. 16)
En gramática Medio B1 (p. 107)
Gramática básica del estudiante de español (pp. 136-137)
Tiempo para practicar los pasados (p. 76)
Gramática de uso del español. Teoría y Práctica A1-B2 (p. 140)
Prisma B1 (p. 21)
Prisma B1. Libro de ejercicios (p. 83)
ELEfante B2 (p. 343)
Aprende gramática y vocabulario 4 (p. 60)
Nuevo Prisma C1 (p. 33)
Nuevo Prisma C1. Libro de ejercicios (p. 79)
Gramática de uso del español C1-C2 (p. 94)
En todos los niveles de competencia lingüístico-comunicativa mencionados se hace referencia, también, a la noción del pluscuamperfecto de indicativo en el contexto de reglas que rigen el estilo indirecto o la correlación de tiempos. Por su naturaleza de «pasado en el pasado», se presenta, pues, el pluscuamperfecto de indicativo en los ámbitos cuyo punto de referencia está ubicado en el pasado como el equivalente funcional de los pretéritos perfecto simple y compuesto, como puede verse en estos ejemplos:
Aprende Gramática y Vocabulario A2 (pp. 102 y 103); cfr. Aprende Gramática y Vocabulario B1 (pp. 68 y 70); cfr. Tiempo para practicar los pasados (p. 80); cfr. En gramática Medio B1 (pp. 192-194); Prisma B2 (p. 23)
USO de la gramática española Avanzado (p. 82)
En todos los niveles de competencia lingüístico-comunicativa estudiados, a la información básica sobre el pluscuamperfecto de indicativo se sobreponen sus valores intencionales.
ELEfante B2 (p. 344)
En gramática Avanzado C1-C2 (pp. 163 y 164)
Gramática de uso del español C1-C2 (p. 94)
Como ya se ha podido observar en el apartado anterior, los manuales y gramáticas didácticas de ELE/español L2 presentan el pluscuamperfecto de indicativo, sobre todo, como el tiempo verbal que cubre el espacio del pasado en el pasado. Asimismo, se dejan de lado sus otras características o se presentan de forma poco estructurada o sistematizada. Sin embargo, a nuestro parecer, esta especie de «superficialidad» o «simplificación» al describir el significado y la pragmática del pluscuamperfecto de indicativo no les permite a los estudiantes llegar a entenderlo con profundidad y, en consecuencia, dominar todos sus valores. Esto, junto con la escasa información sobre el concepto de los tiempos verbales en castellano (sistema biaxial vs. sistema monoaxial de los tiempos; noción de la modalidad) que obtienen habitualmente los participantes de las clases de ELE puede provocar una serie de problemas al aprender el sistema de la lengua y su uso, sobre todo, por parte de estudiantes polacohablantes.
El análisis de los datos disponibles sobre, por un lado, las diferencias sistemáticas en el funcionamiento de las formas verbales en español y polaco debidas a diversas afinidades tipológicas entre ambas lenguas y, por otro, la manera de presentar los valores y significados del pluscuamperfecto de indicativo en los materiales didácticos, nos ha permitido identificar un factor general y tres subfactores específicos. Estos, en nuestra opinión, pueden influir negativamente en la forma de percibir y usar el sistema español de los tiempos verbales del pasado y, en particular, el pluscuamperfecto de indicativo, por parte de aprendices polacos. El factor general es la falta de un análisis exhaustivo de la deixis y pragmática de los tiempos perfectos del pasado (pretérito perfecto simple, pretérito perfecto compuesto y pretérito pluscuamperfecto de indicativo) en español: los tiempos perfectos del pasado y su correlación. A su vez, los subfactores específicos son (1) la falta de un análisis exhaustivo de la alternancia entre los tiempos perfectos del pasado en las oraciones principales: la alternancia entre el pretérito perfecto compuesto y el pluscuamperfecto de indicativo en las oraciones principales; (2) la falta de un análisis exhaustivo de la alternancia entre los tiempos perfectos del pasado en las oraciones subordinadas: la alternancia entre el pretérito perfecto simple y compuesto y el pluscuamperfecto de indicativo en las oraciones subordinadas, y (3) la falta de una reflexión profundizada sobre los valores modales del pluscuamperfecto de indicativo.
El sistema de los tiempos verbales en español se presenta, a grandes rasgos, en manuales y gramáticas didácticas, como construido en torno a dos ejes temporales cuya existencia rige las reglas de la correlación de los tiempos (cfr. Nowikow, 2017: 140-141). La biaxialidad del sistema no se explica, sin embargo, de forma estructurada, es decir, analizando sus consecuencias y posibles excepciones, sino más bien como un conjunto de normas por las que se guían los usuarios a la hora de hacer las «transformaciones verbales» (p. ej., las normas del estilo indirecto). De hecho, la correlación de los tiempos verbales se estudia en las clases de español sobre todo en el contexto de la utilización (correlación) de los modos indicativo y subjuntivo. Sin embargo, tal manera de presentar el sistema de los tiempos gramaticales en español y su correlación causan que dichos conceptos parezcan incluso más artificiales a los estudiantes nativos del idioma polaco. Esto se debe, a grandes rasgos, a la monoaxialidad del sistema verbal polaco que, además no posee el modo subjuntivo y su función la cubre en muchos contextos el modo hipotético o potencial, propio para el idioma polaco.
En cuanto a la categoría gramatical de tiempo, hemos notado que durante las clases rara vez los estudiantes reflexionan sobre las funciones de los tiempos verbales simples cuyo cometido es determinar los ámbitos temporales respecto a uno de los ejes temporales. Asimismo, parece que los aprendices se centran en la retrospectividad de los tiempos verbales compuestos que desempeñan un papel secundario como formas de perspectiva retrospectiva (Rojo y Veiga, 1999: 2879; Cartagena, 1999: 2937).
En lo que concierne a la correlación de los tiempos perfectos del pasado y su uso, hemos observado que los estudiantes la conocen, principalmente, desde la perspectiva de los marcadores temporales. No obstante, el carácter y significado de estos últimos parece predominar tanto la cuestión de la pragmática de cada tiempo verbal en concreto como su valor aspectual.
Todo eso hace que la reflexión gramatical durante la clase de ELE se quede reducida a informaciones estandarizadas, es decir, a los usos básicos propuestos en las gramáticas de referencia. Por consiguiente, las aclaraciones acerca del funcionamiento y la pragmática del sistema verbal como tal obvian valores más complejos que conforman la realidad comunicativa del español.
Uno de los primeros problemas que ha de afrontar el aprendiz nativo del idioma polaco a la hora de estudiar el pluscuamperfecto de indicativo es entender y dominar su pragmática en los contextos narrativos. En los niveles A2-B1, los estudiantes ya conocen las posibles correlaciones entre tales tiempos pretéritos como el pretérito perfecto simple y el pretérito perfecto compuesto o el pretérito perfecto simple/compuesto y el pretérito imperfecto. De ahí que estudien cómo construir oraciones compuestas y complejas para narrar hechos, describir situaciones, hablar de acontecimientos y acciones habituales o distinguir entre acciones acabadas y acciones en proceso. En estos niveles se familiarizan primeramente con oraciones tales como, por ejemplo:
Para, después, poder desarrollar enunciados ya más complejos como, por ejemplo:
Oraciones relativas:
Oraciones causales:
Oraciones temporales:
El análisis crítico de los ejemplos citados arriba muestra que en estos niveles de competencia lingüístico-comunicativa los estudiantes van conociendo el sistema de los tiempos pasados del español desde la perspectiva monoaxial. Esto se refiere incluso a las situaciones donde una acción pasada ocurre antes de la otra también pasada (cfr. ejemplos de las oraciones finales citados arriba). Se enseña, por tanto, que es posible expresar y entender correctamente las secuencias de los hechos solo gracias al contexto comunicativo.
En los niveles más avanzados, esto es, en los niveles B2-C2, los aprendices ya conocen también las formas y el significado del pluscuamperfecto de indicativo cuya existencia en el sistema de los tiempos verbales españoles está relacionada con su perspectiva biaxial. Aunque el dominio de ese tiempo verbal les abre a los estudiantes, sin duda, nuevas posibilidades pragmáticas, la cuestión de su uso en los contextos, digamos, «fronterizos» parece quedarse al margen de sus otros valores. Es más, creada así la posible alternancia entre las perspectivas monoaxial y biaxial es tratada en materiales didácticos muy pocas veces y con pocos detalles. Por ejemplo, en el manual Prisma B1. Libro de ejercicios podemos leer que «[en] ocasiones, especialmente cuando hablamos, es posible sustituir el pretérito pluscuamperfecto por el pretérito indefinido. Esto solo puede hacerse cuando la referencia a un pasado anterior está muy clara gracias a los marcadores temporales o al contexto: Ahora vivo en España, pero había vivido aquí hace unos años. [vs.] Ahora vivo en España, pero viví aquí hace unos años» (cfr. Prisma C1)[13]. Sin embargo, para los estudiantes polacohablantes, cuya lengua materna es monoaxial por naturaleza, cada contexto es suficientemente claro para poder justificar la omisión del uso del tiempo pluscuamperfecto. El problema en cuestión se observa, según nosotros, sobre todo, en las oraciones relativas, finales y temporales.
Oraciones relativas:
Oraciones finales:
Oraciones temporales:
Aunque dicha alternancia pueda explicarse, a primera vista, con el concepto de la economía lingüística, no aclara las posibles diferencias en el significado de las respectivas oraciones. Por ende, nos parece de suma importancia reflexionar en la clase de ELE sobre por qué el sistema «se quedó» con ambas construcciones, cuál es la diferencia pragmática entre ellas —si la hay— y, sobre todo, hasta qué punto se puede «jugar» así con el sistema:
A nuestro modo de ver, responder a esas preguntas permitirá a los aprendices entender mejor el funcionamiento del sistema de los tiempos pasados españoles tanto desde su perspectiva biaxial como monoaxial.
El segundo problema relacionado con el aprendizaje del pluscuamperfecto de indicativo que ha de afrontar el estudiante polacohablante está relacionado con su posible uso en combinación con otros tiempos que se refieren al presente. Según lo aclarado en el apartado anterior, la mayoría de los materiales de ELE describe el pluscuamperfecto de indicativo, principalmente, como un tiempo verbal que expresa acciones y hechos anteriores a otros también pasados. Por esa razón, dicho tiempo verbal «siempre está relacionado con otra acción pasada o con un punto de referencia en el pasado» y como tal «no puede emplearse en forma aislada» (En gramática Medio B1, p. 107). Sin embargo, en los ejemplos de uso del pluscuamperfecto de indicativo mencionados a continuación no se indica explícitamente ningún punto de referencia que justifique su aplicación en los contextos dados. Dicho problema se puede observar, entre otros, en las siguientes oraciones:
En los ejemplos citados arriba, el punto de referencia parece hallarse fuera de la estructura superficial de la oración. Su realización implícita obliga, por lo tanto, a los interlocutores a buscar en el contexto comunicativo un tipo de «trampolín» que explique la aplicación correcta del pluscuamperfecto de indicativo, es decir, la creación del contexto biaxial.
Además, en los dos últimos ejemplos, el uso del pluscuamperfecto de indicativo en combinación con el marcador ya refuerza, a nivel aspectual, su lectura perfecta (cfr. Cartagena, 1999: 2939-2940).
La aplicación del pluscuamperfecto de indicativo en los contextos dados, aunque justificable, parece, sin embargo, poco intuitiva a los estudiantes polacohablantes. Su visión monoaxial de los hechos y acontecimientos pasados se sobrepone en estos contextos a la información sobre el uso y significado del pretérito perfecto compuesto que conocen desde los niveles A. Se les explica, pues, que el pretérito perfecto compuesto se usa, entre otros, para «dar noticias y hablar de experiencias vitales». Suele aparecer, también, con los marcadores tipo nunca, ya, todavía no (Aprende 1, p. 66; cfr. Aprende 2, p. 22).
El tercer problema —pero no por ello menos importante— que merece ser mencionado en cuanto al dominio de la pragmática del pluscuamperfecto de indicativo por parte de los estudiantes está relacionado con sus valores intencionales. Como hemos observado en el apartado anterior, en los niveles C de la competencia lingüístico-comunicativa se introduce en las clases de ELE la información sobre el posible uso del pluscuamperfecto de indicativo para trasmitir tales actitudes del hablante ante el enunciado o mensaje como cortesía, inseguridad, imprecisión, contrariedad o sorpresa. A los aprendices no se les explica, sin embargo, por qué el pluscuamperfecto de indicativo es una de las posibles herramientas para gramaticalizar dichos valores o modalidades y, sobre todo, qué tienen en común dichos valores.
A nuestro modo de ver, en los materiales ELE no se presta suficiente atención a la noción de la modalidad cuya importancia en la interpretación correcta del enunciado se describe en la lingüística tradicional ya desde la teoría de Bally (1965: 36). Siguiendo ese concepto, cada enunciado[14] está constituido, pues, por dos elementos: el componente proposicional o la estructura predicativo-argumental, llamado dictum[15] y el componente modal, llamado modus[16]. En cuanto a lo que llamamos actualmente la modalidad del enunciado (llamada también proposicional), se puede decir que manifiesta «la actitud del hablante ante el enunciado o mensaje [explicando] la relación entre el locutor y el enunciado» (Otaola Olano, 1988: 102). En cambio, teniendo en consideración la fuerza ilocutiva, dentro de las modalidades del enunciado se distingue tales modalidades como la epistémica o del conocimiento, la deóntica o de la obligación, la alética o de la necesidad y la probabilidad de los sucesos, la bulomaica o volitiva, etc. (véase Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009: 796-797).
Analizando el carácter de los valores pragmáticos del pluscuamperfecto de indicativo mencionados arriba, se puede sacar la conclusión de que estamos frente a las posibles realizaciones de algún tipo de la modalidad epistémica. Esta se define, pues, como «la expresión del grado de compromiso que el hablante asume con respecto a la verdad de la proposición contenida en un enunciado» (Ridruejo, 2000: 3214). Por consiguiente, se puede decir que «[l]os juicios epistémicos se refieren al grado de verdad, probabilidad, certeza o evidencia que posee el hablante» (Givón, 2001: cit. por Carpio y González, 2017: 127-128). Todo eso nos permite pensar que tales usos intencionales del pluscuamperfecto de indicativo como inseguridad, imprecisión, contrariedad o sorpresa representan, efectivamente, algún tipo de la modalidad epistémica. Esta observación puede aplicarse, también, al valor de cortesía. Una de sus estrategias es, pues, la atenuación cuyo efecto se obtiene, entre otros, «mediante las estructuras propias para la modalidad epistémica», por ejemplo, expresando duda o incertidumbre (Yu Xie, 2017: 53).
Hacer referencia a la noción de la modalidad epistémica en contexto del pluscuamperfecto de indicativo puede introducir, a nuestro juicio, un denominador común a la gran variedad de los usos modales o intencionales de ese tiempo verbal cuyo carácter parece, a primera vista, bastante aleatorio.
Según lo observado, el pluscuamperfecto de indicativo es un tiempo verbal al cual se presta relativamente poca atención en las clases de ELE. Esta falta de atención, especialmente en el caso de las clases de ELE destinadas a futuros filólogos (especialistas en la lengua española), causa dificultades que se deben a las diferencias sistemáticas entre el español y el polaco. De hecho, el contraste entre el sistema monoaxial del polaco y el biaxial del español hace que el uso del pretérito pluscuamperfecto de indicativo les resulte artificial y/o poco intuitivo a los hablantes nativos de la lengua polaca.
Tras presentar y comentar la información gramatical en los materiales ELE utilizados en los departamentos de lengua española en las universidades polacas, se puede llegar a la conclusión de que la enseñanza del pluscuamperfecto de indicativo es un tema relegado a un segundo plano a la hora de trabajar los tiempos pasados.
Efectivamente, en dichos materiales, por lo general, se presenta la información sobre el pluscuamperfecto de indicativo concerniente a su función de marcador de una situación anterior a otra también pasada. No obstante, la gramática debe integrarse con la pragmática para mostrar la lengua en toda su complejidad. Por eso, reducir la información sobre los valores intencionales y «fronterizos» (la alternancia entre el pluscuamperfecto de indicativo y otros tiempos del pasado, así como su uso en combinación con otros tiempos que se refieren al presente) afecta la competencia lingüístico-comunicativa de los aprendices. Es más, como hemos señalado, los posibles problemas en la adquisición de la pragmática del pluscuamperfecto de indicativo por parte de los polacohablantes pueden deberse, por un lado, a la falta de un equivalente funcional en la lengua polaca y, por otra parte, a la falta de una información profundizada que pusiera en evidencia el amplio abanico de los valores del tiempo verbal en cuestión.
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[1] Para los fines de este trabajo por el significado del pluscuamperfecto se entiende su valor retrospectivo, mientras que por la pragmática de este tiempo verbal se entienden sus valores intencionales.
[2] Ejemplo propio.
[3] Ejemplo original.
[4] Ejemplo original.
[5] Ejemplo original.
[6] Ejemplo original.
[7] Ejemplo original.
[8] Ejemplo original.
[9] En la obra citada se aduce el siguiente ejemplo: «Tu quingentos simul, ni hebes machaera foret, uno ictu occideras» (Plauto, MiL 52-53). «Tú, si no se te hubiera mellado la espada, habrías matado a quinientos de un solo golpe».
[10] Ejemplo original.
[11] Ejemplo propio.
[12] Por el concepto «en espiral» de la enseñanza de idiomas entendemos, siguiendo, entre otros, a Janowska (2011: 33), un concepto, elaborado en consecuencia del desarrollo del método comunicativo, según el cual cada cuestión gramatical se la presenta no en su totalidad, sino en una dimensión limitada y adaptada al nivel de dominio de la lengua del alumnado.
[13] En la mayoría de los materiales ELE enumerados en el apartado 3 no se menciona ese asunto ni siquiera de forma generalizada.
[14] Con el fin de este trabajo hemos adoptado la definición del enunciado propuesta en la Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2009: 793), según la cual bajo el término del enunciado se entiende «la unidad mínima capaz de construir un mensaje verbal».
[15] Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2009: 793) define dictum como el contenido al que alude el enunciado.
[16] Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2009: 793) define modus como el elemento aportador la información sobre la actitud del hablante ante el contenido del enunciado.