
Philologia Hispalensis · 2025 Vol. · 39 · Nº 1 · pp. 233-254
ISSN 1132-0265 · © 2025. E. Universidad de Sevilla. · (CC BY-NC-ND 4.0 DEED) 
Francisco Escudero Paniagua
Universidad Rey Juan Carlos
Recibido: 14-03-2024 | Aceptado: 11-06-2024
Cómo citar: Escudero Paniagua, F. (2025). El asno de Sancho. ¿Un ejemplo tradicional de la gramática española o un clásico moderno? Philologia Hispalensis, 39(1), 233-254. https://dx.doi.org/10.12795/PH.2025.v39.i01.09
Resumen
Este trabajo tiene como objetivo trazar el recorrido histórico del ejemplo de Nebrija el asno de Sancho para verificar i) si ha estado vivo en la tradición ejemplificativa del español de forma constante o intermitente, ii) si ha sufrido modificaciones a lo largo de su uso, iii) si ha habido otros ejemplos que hayan podido «competir» por la prototipicidad ejemplificativa del tipo de construcción al que aluden y, si procede, iv) explicar las causas de los vaivenes de su recorrido histórico. Para ello he partido del trabajo historiográfico de García-Page (1994) sobre la construcción, he recopilado los ejemplos sobre el fenómeno en un número mayor de gramáticas anteriores al siglo xx que las mencionadas por García-Page y, además, los de gramáticas y trabajos lingüísticos de la década de 1990 y del siglo xxi. La ausencia de dicho ejemplo en todo el siglo xix y en la primera mitad del xx revela que fue olvidado en la tradición gramatical española y que su recuperación se vincula a los estudios de carácter histórico e historiográfico del siglo xx y su prototipificación, a trabajos gramaticales recientes.
Palabras clave: historiografía lingüística, ejemplo, ejemplificación, tradición ejemplificativa, Nebrija.
Abstract
The objective of this paper is to trace the historical trajectory of Nebrija’s example el asno de Sancho in order to verify i) whether it has been alive in the exemplifying tradition of Spanish in a constant or intermittent way, ii) whether it has undergone modifications throughout its use or iii) whether there have been other examples that have or could have “competed” for the exemplifying prototypicality of the type of construction to which they allude and, if appropriate, iv) to explain the causes of the ups and downs of its historical trajectory. To this end, I have taken as my starting point García-Page’s historiographical work on the construction (1994), I have compiled the examples of the phenomenon in a larger number of grammars prior to the 20th century than those studied by García-Page and, in addition, those of grammars and linguistic works from the 1990s and the 21st century. The absence of this example throughout the 19th century and in the first half of the 20th century reveals that it was forgotten in the Spanish grammatical tradition and that its recovery is linked to historical and historiographical studies of the 20th century and its prototypification is linked to recent grammatical works.
Keywords: linguistic historiography, example, exemplification, exemplifying tradition, Nebrija.
Por diversas causas, algunos ejemplos lingüísticos se han convertido en ejemplos característicos de una teoría lingüística o de un área de estudio. Este es el caso del paradigmático ejemplo Colorless green ideas sleep furiously, en español, Las ideas verdes incoloras duermen furiosamente, que nos remite a la teoría generativista. Igualmente, es imposible no pensar en la pragmática y en los conceptos de implicatura o de inferencia cuando leemos el prototípico ejemplo Hace frío (aquí). Pues bien, igual de característico puede ser un ejemplo de lengua con respecto a una tradición o a una cuestión gramatical en específico.
No hay que olvidar que los ejemplos son una parte inherente de las gramáticas y un objeto de estudio en sí mismo[2]; hasta donde se sabe, todas las gramáticas tienen ejemplos (Auroux, 1998: 11; Chevillard et al., 2007: 5; Kistereva, 2015: 12). Se puede decir que la tradición gramatical de una lengua generalmente se asienta sobre (o se incluye en) una tradición ejemplificativa (gramatical).
La tradición ejemplificativa gramatical de una lengua puede influir en aspectos aparentemente tan nimios como el léxico, las referencias, los complementos o los tiempos verbales que se escogen para la ilustración de fenómenos, teorías, descripciones, categorías, etc. (véanse, por ejemplo, los trabajos de Esteba Ramos, 2005, 2008; Escudero Paniagua, 2021, 2022a, 2022b). También algunos ejemplos íntegros son recurrentes a lo largo de la historia en gramáticas de diferentes autores (a veces, incluso, en gramáticas de diferentes lenguas). Todo ello conforma la tradición ejemplificativa (gramatical), que va influyendo a su vez en muchísimos aspectos de la ejemplificación de trabajos gramaticales posteriores. Como señala Auroux (1998: 192), «la constitución de un corpus de ejemplos es, como lo muestra la historia de la gramática, un proceso lento y complicado. Los ejemplos son tomados de una gramática a otra» (la traducción es mía).
De manera general, se suelen dividir los ejemplos lingüísticos según su procedencia en ejemplos creados por el gramático —extraídos de la introspección— y ejemplos citados, literarios o tomados —extraídos de una obra o de un texto oral o escrito— (Chevalier, 1976b: 201; Niederehe, 1994: 414; Milner, 1995: 119, entre otros).
Con todo, los investigadores suelen matizar esta división bipartita, porque se trata de una clasificación demasiado general y su aplicación para el análisis de las fuentes de los ejemplos genera más dificultades que facilidades. De hecho, Rey (1995: 108) afirma que no existe una oposición entre ejemplos citados y ejemplos creados, sino que se trata de un continuo.
Entre los múltiples casos intermedios entre los ejemplos creados y los ejemplos tomados están los ejemplos (posiblemente) heredados[3], que son aquellos que pasan de una gramática a otra de manera más o menos inconsciente, por influencia de la tradición[4]. Algunos de estos ejemplos heredados se acercan bastante a los creados, por ejemplo, los que son muy genéricos o los que han sido modificados por el gramático. Asimismo, cuando el ejemplo heredado es sobradamente conocido por quienes lo emplean, puede considerarse más cercano a los ejemplos tomados, aunque no de una obra concreta sino de la tradición[5].
Especialmente estos últimos pueden permanecer de manera indefinida, con modificaciones o no, en la historia de la gramática de una lengua o mantenerse con relación a un problema concreto de carácter lingüístico (Chevillard et al., 2007: 27). Ejemplos clásicos de la tradición ejemplificativa de la gramática latina son, por ejemplo, prata rident (Rosier-Catach, 1997) y turba ruunt (Grondeux, 2003) usados para ejemplificar cuestiones gramaticales específicas, y lo mismo pudo haber ocurrido con el ejemplo el asno de Sancho en la tradición ejemplificativa de la gramática española.
Este ejemplo es de Nebrija en el sentido de que fue él quien lo utilizó por primera vez en su gramática castellana para describir la ambigüedad de esta expresión y, al mismo tiempo, censurar el uso atributivo de la construcción:
Mas aqui no quiero dissimular el error que se comete en nuestra lengua: i de alli passo ala latina diziendo. mes de enero. dia del martes. ora de tercia. ciudad de sevilla. villa de medina. rio de duero. isla de calez. por que el mes no es de enero sino el mesmo es enero. ni el dia es de martes sino el es martes […] de donde se sigue que no es amphibolia aquello en que solemos burlar en nuestra lengua diziendo el asno de sancho, por que ala verdad no quiere ni puede decir que sancho es asno: sino que el alno [sic] es sancho. (GC: 282-283) (la negrita es mía)
Se encuentra también en gramáticas y trabajos actuales, y es reconocido como un ejemplo clásico:
Es el caso del clásico ejemplo de el asno de Sancho, el cual con asno como núcleo significa «Sancho tiene un asno» y con Sancho como núcleo vale por «Sancho es un asno». La ambigüedad escolástica encerrada en el genitivo subjetivo y objetivo de la frase amor Dei o en el clásico ejemplo de Chomsky, the hunting of hunters, son del mismo tipo. (López García, 1998: 21)
Es clásica entre los gramáticos hispánicos, desde Antonio de Nebrija, la observación de que corresponden dos sentidos a la expresión el asno de Sancho (NGLE, 2009: §12.9g).
Recordemos el ya clásico ejemplo de construcción suboracional nominal el asno de Sancho, en el que de Sancho puede ser interpretado a) como modificador especificativo y restrictivo […] y b) como modificador atributivo. (Díaz Hormigo, 2022: 98)
Un concepto relevante muy relacionado con los ejemplos heredados (también, en menor medida, con los ejemplos tomados) es el de la prototipicidad. Los ejemplos son prototípicos o prototipificados por su singularidad o su excepcionalidad —por ejemplo, es el caso de las ideas verdes incoloras duermen furiosamente—, pero también por su recurrencia en el uso o en las gramáticas. Así, no sería extraño que un sustantivo prototípico como agua o verbos como comer o beber aparezcan con frecuencia en la ejemplificación.
En consecuencia, los ejemplos (posiblemente) heredados suelen ser prototípicos o suelen prototipificarse a medida que pasan de una gramática a otra —como hace frío para hablar de inferencias o, en el caso de la gramática española, como los clásicos nombres propios Juan y María, usados comúnmente en la ejemplificación actual—. Dicho de otro modo, un ejemplo que va pasando de una gramática a otra se acaba convirtiendo en un ejemplo prototípico. Y también viceversa; un ejemplo prototípico suele acabar formando parte de la tradición ejemplificativa de una lengua, de tal manera que acaba pasando de una gramática a otra como ejemplo (posiblemente) heredado.
Así pues, el asno de Sancho presenta varias particularidades que permitirían catalogarlo como ejemplo prototípico de la construcción (por su singularidad) y de la tradición ejemplificativa de la gramática española (por su recurrencia en las gramáticas del español):
La pregunta que inevitablemente surge es si este ejemplo ha formado parte de la tradición ejemplificativa española de manera continuada, es decir, si ha pasado en forma de ejemplo heredado (o se ha citado recurrentemente en la historia de la gramática) desde Nebrija hasta la actualidad.
Con motivo del quinto centenario de la gramática castellana de Nebrija, García-Page (1994) publicó un trabajo de carácter historiográfico y descriptivo de la construcción representada en el asno de Sancho. Interesa especialmente porque el asno de Sancho funciona en el título como nombre de la estructura: «El SN el asno de Sancho en E. A. de Nebrija».
Sobre la parte historiográfica cabe señalar dos cosas: la primera es que García-Page no estudió el ejemplo, sino la construcción; la segunda es que señala la mención del fenómeno en las obras de Nebrija, Correas, Salvá, Bello, GRAE (1933), y Esbozo, Gili Gaya, Alcina Franch y Blecua, Lapesa, Ynduráin, Alarcos Llorach (1994) y S. Gutiérrez. A tenor de estos hechos, dice lo siguiente:
Hasta el siglo xix, no parece haber una referencia explícita al sintagma del tipo El asno de Sancho, y las referencias que hay —debidas, no obstante, a los dos grandes gramáticos de la centuria decimonona: Salvá y Bello— no son especialmente significativas, porque, en realidad, nada nuevo añaden a las observaciones hechas por Correas. La Academia, desde la primera edición de su Gramática viene estudiando estructuras similares, como La ciudad de Sevilla o El año de 1808, como construcciones relacionadas con la aposición y la elipsis. (García-Page, 1994: 275)
A partir de estas afirmaciones surgen algunas dudas: ¿El ejemplo se encontraba en gramáticas del xix? ¿Pasó de ahí a los trabajos del siglo xx? ¿Con qué otros ejemplos coexistió o por cuáles fue «sustituido»? Se sabe que muchos ejemplos de Nebrija (generalmente léxico prototípico) pasaron a gramáticas muy posteriores, como la de Martínez Gómez Gayoso (1743), GRAE (1771) o la de Salvá (1830)[8] e incluso se pueden hallar coincidencias entre la ejemplificación de la gramática de Nebrija y algunas gramáticas modernas (véanse Montero Curiel, 2022: 194-195 y Escudero Paniagua, 2023: 78-82). En tal caso, no solo habría que rastrear el ejemplo íntegro, sino posibles reformulaciones (¿quizás, por ejemplo, el asno de Juan o el burro/zoquete de Sancho?).
Así pues, los principales objetivos de este trabajo son:
Siguiendo las descripciones de la construcción de García-Page (1994: 283-287) y de la NGLE (2009: § 12.14b-n), se han buscado y recopilado ejemplos con la estructura «artículo + adjetivo o sustantivo (evaluativos)[9] + de + sustantivo (común o propio de persona)» destinados a ilustrar las aposiciones de sentido enfático de tipo I (NGLE, 2009: § 12.14). No he tenido en cuenta otras construcciones similares, con las que se han relacionado, del tipo la calle de Alcalá o ¡Infelices de nosotros! o las otras clases de aposiciones de sentido enfático, como una maravilla de película o un prodigio de vitalidad.
El corpus analizado consta de gramáticas del español y de trabajos lingüísticos para hispanohablantes publicados desde la gramática de Nebrija hasta la actualidad, a saber (Tabla 1):
Tabla 1
Corpus de textos ordenados por siglos
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Siglo |
Autor (fecha de publicación del texto gramatical) |
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xv |
De Nebrija (1492). |
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xvii |
Jiménez Patón (1614), Correas (1625, 1627), Villar (1651). |
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xviii |
Martínez Gómez Gayoso (1743, 1769), de San Pedro (1769), GRAE (Real Academia Española, 1771, 1796), Jovellanos (1858 [¿1795?]), Ballot (1796). |
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xix |
Calleja (1818), Pelegrín (1825), de Alemany (1829), Saqueniza (1828), Salvá (1830), Martínez de Noboa (1839), Amézaga (1846), Ortiz del Casso (1846), Bello (1847), Vicente García (1854), GRAE (1854, 1870, 1880), Giró y Roma (1857), Salleras (1876), Herrainz y de Heras (1885), de Toro Gómez (1884), Díaz-Rubio y Carmena (1888), Nonell y Mas (1890). |
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xx |
Lemus y Rubio (1916), Benot (1910), GRAE (1924[10], 1973), Lenz (1925), Fernández Ramírez (1951), Lapesa (1964), Seco (1967, 1989; 2.ª ed.) López (1970), Kovacci (1967), Gili Gaya (1980; 13.ª ed.), Paula Pombar (1983), Peregrín Otero (1989; 6.ª ed.), Jiménez Cano (1989), Alarcos Llorach (1994), García-Page (1994), Alcina Franch y Blecua (1991 [8.ª ed.]), Suñer Gratacós (1996), López García (1998). |
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xxi |
Fernández Leborans (2002), NGLE (2009), Díaz Hormigo (2022), Marqueta (2022). |
Nota. Fuente: elaboración propia.
No en todos los trabajos analizados se ha hallado mención a este fenómeno o no hay ejemplos que cumplen las categorías mencionadas. Tan solo se han encontrado ejemplos pertinentes en los trabajos de Nebrija, Correas, Gayoso, San Pedro, Calleja, Salvá, Ortiz del Casso, Bello, Salleras, Toro Gómez, Nonell y Mas, Lemus y Rubio, Lapesa, Kovacci, López, Gili y Gaya, Paula Pombar, Peregrín Otero, Jiménez Cano, Seco, García-Page, Alcina y Blecua, Suñer Gratacós, López García, Fernández Leborans, Díaz Hormigo, Marqueta y las GRAE.
En varias de estas gramáticas se encuentra el ejemplo el asno de Sancho, en muchas otras se encuentra el ladrón (o el vellaco [sic]) del ventero (o de Ginesillo) y en la gran mayoría se encuentran otros ejemplos —a menudo modificados, usados esporádicamente o tomados de alguna obra anterior o de la tradición, o quizás, casualmente similares a otros debido a la prototipicidad de su léxico—.
A continuación se incluye la Tabla 2 con la información encontrada, aunque se han reducido algunas ejemplificaciones[11]:
Tabla 2
Ejemplos usados en los textos del corpus
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Autor |
El asno de Sancho |
El ladrón del ventero |
Otros |
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De Nebrija (1492) |
X |
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Correas (1625) |
X (La mula del canonigo. La burra de Ximena) |
X (+ el vellaco del escrivano) |
El bovo de Xuan. El rozín del dotor. El macho del licenciado. La mula del canonigo. La burra de Ximena. Las bestias de las damas no querían pasar. (Francés de Zúñiga) |
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Correas (1627) |
X |
X (el vellaco del Ventero) |
El bovo de Xuan. El rozín del dotor. |
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Martínez Gómez Gayoso (1743, 1769) |
X |
El Tonto de Francisco. El Bárbaro de Juan. La infame de Juana. La ingrata de María. |
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De San Pedro (1769) |
X |
X (el vellaco del Ventero) |
El bovo de Juan. El rocín del dotor. |
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GRAE (1771) |
El perro del criado vino con el perro de su amo. |
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GRAE (1796) |
X |
El bribón del criado. El tonto del amo. |
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Calleja (1818) |
X |
El tonto del amo. |
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Salvá (1830) |
X (el ladrón de Ginesillo) |
El bribón del escribano. El charlatán del abogado. |
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Ortiz del Casso (1846) |
X |
El bribón del criado. El tonto del amo. |
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Bello (1847) |
El bribón de Fulano. |
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Salleras (1876) |
X |
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De Toro Gómez(1884) |
X |
El bribón del criado. El tonto del amo. |
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Nonell y Mas (1890) |
El malaventurado del Hombre. (Fr. L. Granada) Despidieronse de todos y de la buena de Maritornes. (Cervantes) Harto tenía que hacer el socarrón de Sancho en desimilar la risa. (Cervantes) Aquel bastardo de don Roldán me ha molido á palos con el tronco de una encina. (Cervantes) Aquel vellaconazo del maestro Elisabat. (Cervantes) Aquel filisteazo de Goliat tenía siete codos y medio de altura. (Cervantes) |
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Lemus y Rubio (1916) |
El tunante de Antonio. El bobo de Luis. |
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GRAE (1924) |
X |
El bueno de Pedro. La taimada de la portera. El pícaro del mozo. El bueno de Juan. La taimada de la patrona. |
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Lapesa (1964) |
Mención (no usado como ejemplo) |
El diablo del toro. Un bárbaro de hombre. El bueno de Minaya. Una monada de chica. Ese castigo de mujer. Un pingajo de hombre. Ese veneno de hombre. El mendrugo de jefe que tenéis. El zorro del administrador, esa preciosidad de Juanita. El zoquete de tu primo. Esa pecadora de moza. El traidor del corazón. El pobre de Juan. La fresca de tu hermana. |
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Kovacci (1967) |
X (sin mención a Nebrija) |
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López (1970) |
X |
El cuytado de marido. Un bárbaro de hombre. El bueno de Juan. La taimada de la patrona. Aquel perro de aquel Cid. (+ citas de ejemplos de Salvá, de GRAE y de Lapesa). |
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Esbozo RAE (1973) |
Mención (no usado como ejemplo) |
El bueno de Pedro. La taimada de la portera. El pícaro del mozo. El sabio de don Fulano. El valiente de Mengano. |
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Gili Gaya (1980) |
El bueno del conserje. El tonto de Pedro. La pícara de la muchacha. El sabio de Fulano. El valiente de Mengano. |
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Peregrín Otero (1989) |
Mención (no usado como ejemplo) |
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Paula Pombar (1983) |
Mención (no usado como ejemplo) |
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Jiménez Cano (1989) |
Un pingajo de hombre. |
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Seco (1989) |
El cobarde de su marido no quiere saber nada. Este demonio de niño no da más que disgustos. |
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Alcina Franch y Blecua (1991) |
Ese cabestro de Juan. La lechuza de tu Eulalia. La pícara de ella. El bueno de Elías. El bueno de Fago. La boba de Isabel (+ citas de autores de los ss. xix y xx). |
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García-Page (1994) |
X (El burro del niño y variantes) (+ mención) |
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Suñer Gratacós (1996) |
Mención (no usado como ejemplo) |
La lista de María. El bueno de Luis. El aguafiestas de tu hermano. Esa loca de Clara. El pesado/tonto del vecino. El gallina de Juan. El pelota de González. La cerebrito de tu hermana. |
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López García (1998) |
X (sin mención a Nebrija) |
Amor Dei. The hunting of hunters. |
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Fernández Leborans (2002) |
X (+ mención a Nebrija) |
El pobre/tonto de Pepe. La tonta de tu hermana. El cielo de tu hija. El lince de tu primo. Esa maravilla de hijo. Esa infeliz de tu hija. La intransigente de tu madre. La pobre de María. |
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NGLE (2009) |
X (+ mención a Nebrija) |
El traidor de Bruto. El tonto de Juan. El loco de García. El pelma de Luis. La astuta de tu jefa. La pesada de la vecina. El falso de tu amigo. |
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Díaz Hormigo (2022) |
X (sin mención a Nebrija) |
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Marqueta (2022) |
X (sin mención a Nebrija) |
Nota. Fuente: elaboración propia.
Por los datos se ve que el recorrido histórico del ejemplo el asno de Sancho no es continuo. Aparece en las primeras gramáticas del español (Nebrija y Correas[12]) y, posteriormente, en la gramática de Benito de San Pedro (1769). A partir de ahí desaparece. Por el contrario, el ejemplo de Correas el vellaco del ventero permaneció en la tradición gramatical, modificado por Gayoso como el ladrón del ventero[13]. La GRAE de 1771 había incluido su propio ejemplo —el perro del criado vino con el perro de su amo, que posteriormente fue dividido y ligeramente modificado en la GRAE de 1796—, por lo que el ladrón del ventero pasó directamente de Gayoso a la GRAE de 1796 y fue usado por la gramática académica al menos hasta 1924 incluido (y posiblemente hasta antes de la publicación del Esbozo). En general, las gramáticas del siglo xix mantuvieron la ejemplificación académica, a menudo con ligeras modificaciones y con el ladrón del ventero a la cabeza, como ejemplo prototípico de la construcción.
Una mención especial merece el gramático Nonell y Mas por dos razones: i) después de Correas (1625: 133v-134r), es el primer gramático (del corpus por lo menos) en utilizar citas para ejemplificar el fenómeno: una de Fray Luis de Granada y 5 de Cervantes[14]; ii) es el primer gramático (del corpus por lo menos) en señalar explícitamente que el adjetivo (y, de forma implícita, el sustantivo también) puede llevar un sufijo aumentativo:
V. La intercalación de la preposición De entre el adjetivo y el sustantivo tiene especial gracia, cuando el adjetivo es aumentativo.
Aquel bellaconazo del maestro Elisabat. Cervantes. Aquel filisteazo de Goliat tenía siete codos y medio de altura. El mismo. (Nonell y Mas, 1890: 79)
En el siglo xx se produjeron cambios importantes. Por un lado, la GRAE de 1924 renovó sus ejemplos, aunque mantuvo el ladrón del ventero[15]. Por otro lado, el asno de Sancho se reintrodujo con mención a la autoría de Nebrija en la publicación de los trabajos de Lapesa[16] —quien, además, aumentó significativamente el número de ejemplos, varios de ellos tomados de la literatura—:
No se han recogido testimonios medievales españoles; pero semejante falta no debe atribuirse a que no existieran todavía. Nebrija menciona el asno de Sancho como expresión con cuyo doble sentido se solía hacer burla, y en los siglos xvi-xvii hay otras muestras. (Lapesa, 1964: 68)
No obstante, al menos veinte años antes de los trabajos de Lapesa ya había sido recuperado el ejemplo por Alarcos García, en su trabajo historiográfico La doctrina gramatical de Gonzalo Correas (Alarcos García, 1940-1941: 88-89) y, presumiblemente, debió de mostrarlo mucho antes, posiblemente en su tesis doctoral Gonzalo Correas: su biografía y su doctrina gramatical (Alarcos García, 1918), que no he podido consultar. Asimismo, lo conocieron y lo mostraron quienes editaron las obras de Nebrija y de Correas a principios del siglo xx, antes de la obra de Lapesa. Evidentemente, ni Alarcos ni otros editores usaron con fines ilustrativos el ejemplo el asno de Sancho ni los otros empleados por Correas, pero sí los recogieron y, posiblemente, ayudaron en su difusión[17].
A partir de mediados del siglo xx, los ejemplos para ilustrar el fenómeno se renovaron y las menciones al ejemplo y a Nebrija fueron más recurrentes, a menudo en comentarios o en revisiones de carácter historiográfico: Kovacci lo utilizó sin citar la autoría de Nebrija; López usó ejemplos nuevos y citó los de la GRAE, Lapesa y Salvá, incluyendo el ladrón del ventero; la RAE, en su Esbozo, volvió a renovar ligeramente los ejemplos y mencionó el asno de Sancho —y a Nebrija como autor—, aunque no lo empleó como ejemplo para ilustrar el fenómeno; Gili Gaya utilizó los ejemplos del Esbozo, también con algunas modificaciones; Peregrín Otero mencionó el asno de Sancho y a Nebrija, y Jiménez Cano y Seco usaron ejemplos originales; finalmente, en su revisión historiográfica de la aposición en la gramática española de Paula Pombar, citó los textos de Nebrija y de Correas con el ejemplo.
Hacia finales del siglo xx, solo Alcina Franch y Blecua no citaron el clásico ejemplo de Nebrija[18], pero usaron ejemplos originales —seguramente con influencia directa de la RAE— y citas de autores literarios contemporáneos; García-Page mencionó el asno de Sancho, lo usó como denominación de la construcción y, además, usó la variante el burro del niño como ejemplo para su análisis; Suñer Gratacós únicamente lo mencionó en una nota al pie y la mayor parte de ejemplos que utilizó son nuevos; por último, López García citó el asno de Sancho en nota al pie y lo calificó de «clásico», pero sin mencionar la autoría de Nebrija.
Ya en el siglo xxi, Fernández Leborans usa el asno de Sancho como ejemplo y menciona a Nebrija como autor —también aporta ejemplos nuevos—. Asimismo, aparece como ejemplo y como nombre del tipo I de aposiciones de sentido enfático en la NGLE. Recientemente, Díaz Hormigo y Marqueta usan el ejemplo sin mencionar la autoría de Nebrija, aunque la primera también dice que es clásico.
A partir de todos los datos expuestos se puede trazar con bastante precisión la historia del famosísimo ejemplo de Nebrija y la de otros que le han acompañado.
Correas lo utilizó y añadió varios en la gramática castellana (1625), pero solo tres de ellos se introdujeron en la trilingüe (1627): el bovo de Juan, el rozín del dotor y el vellaco del ventero. El primero aparece en la mayoría de las obras analizadas con y sin variaciones del adjetivo (pero todos ellos sinónimos) o del nombre propio, por ejemplo, el tonto de Francisco, el bárbaro de Juan, el tonto del amo, el bobo de Luis, el tonto de Juan[19]. El segundo ejemplo solo fue tomado por San Pedro. Pero el tercero, con una modificación, tuvo una trayectoria más prolongada que el asno de Sancho. De hecho, el asno de Sancho pasó al olvido en el momento en que Gayoso decidió tomar de Correas el vellaco/ladrón del ventero y no aquel[20]. La RAE debió de tomarlo directamente de Gayoso para la cuarta edición de su gramática y, a causa de la influencia de la academia, permaneció desde entonces durante largo tiempo en la tradición ejemplificativa española.
La ejemplificación empezó a renovarse, a aumentar y a desarrollarse desde finales del siglo xix, con la aportación de Nonell y la GRAE de 1917, pero no es hasta mediados del siglo xx cuando se estudia en profundidad la construcción y se elabora una ejemplificación más compleja y abarcadora del fenómeno, especialmente con los trabajos de Lapesa. Gracias a su enfoque histórico de la construcción, se reintroduce el ejemplo el asno de Sancho en los estudios sobre el fenómeno.
Asimismo, no pueden obviarse los estudios historiográficos sobre las obras de Nebrija y de Correas, como el de Alarcos García, así como las sucesivas ediciones modernas que se publicaron durante el siglo xx de sus gramáticas. La labor historiográfica desarrollada durante buena parte del siglo xx sobre ambas gramáticas influyó o, al menos, facilitó la recuperación del ejemplo por parte de historiadores de la lengua y gramáticos contemporáneos y posteriores.
Sin embargo, la prototipificación del sintagma como ejemplo de la construcción debió de comenzar hacia finales de los ochenta y principios de los noventa, década del V centenario de la publicación de la gramática castellana. Entre los muchos actos, investigaciones y publicaciones sobre Nebrija, se puede destacar la celebración del Congreso Internacional de Historiografía Lingüística, dedicado a la obra del andaluz y cuyas actas se publicaron en 1994. Precisamente en esas actas publicó García-Page su estudio historiográfico y descriptivo de la construcción el asno de Sancho. Cuatro años después, López García lo denominaría «clásico ejemplo».
A partir de esas fechas, aparece en diversos capítulos y artículos hasta que en 2009 se usa por primera vez en una gramática académica. La NGLE lo incluye i) a modo de mención, ii) como ejemplo y iii) como nombre del tipo I de aposiciones de sentido enfático. Dada la influencia y alcance de esta obra, considero que esto supuso la culminación de el asno de Sancho como ejemplo prototípico del fenómeno en la tradición ejemplificativa española. En los trabajos más recientes el ejemplo es utilizado y sobradamente conocido, aunque en los que he consultado no se menciona a Nebrija[21].
Todo lo dicho sobre el recorrido del ejemplo se resume en la Tabla 3:
Tabla 3
Trazado histórico del ejemplo en la tradición gramatical española
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Año-Siglos |
Trazado histórico |
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xv-xviii |
Nebrija → Correas → San Pedro y Gayoso. |
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Gayoso no recoge el asno de Sancho, pero sí reformula el vellaco del ventero por el ladrón del ventero. |
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GRAE de 1796 recoge el ejemplo de Gayoso y lo suma a los de GRAE de 1771 reformulados (el perro del criado vino con el perro de su amo). |
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xix |
Ejemplos iguales o similares a los de GRAE. |
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Finales del xix y principios del xx |
Ejemplos nuevos en la obra de Nonell (con aumentativos). |
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Renovación de ejemplos en GRAE. |
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Mediados del xx |
Reintroducción del ejemplo el asno de Sancho a través de estudios de historiografía lingüística y de historia de la lengua. |
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1992-xxi |
V Centenario de la gramática de Nebrija. García-Page menciona el ejemplo, denomina la construcción con él y ejemplifica con variantes. López García lo llama «clásico ejemplo». |
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NGLE menciona el ejemplo, ejemplifica y denomina un subtipo de aposición con él: «Es clásica entre los gramáticos hispánicos, desde Antonio de Nebrija, la observación de que corresponden dos sentidos a la expresión el asno de Sancho». |
Nota. Fuente: elaboración propia.
Esta investigación sobre el recorrido histórico de el asno de Sancho ha recogido nuevos datos que permiten matizar o corregir algunas de las afirmaciones que hizo García-Page en su revisión historiográfica sobre la construcción.
El investigador no había encontrado referencias a la construcción el asno de Sancho desde Correas hasta el siglo xix, pero incluso en ese siglo solo halló menciones en las gramáticas de Salvá y de Bello que no aportaban nada nuevo. Asimismo, afirma que la RAE hasta ese momento había estudiado estructuras similares, como la ciudad de Sevilla o el año de 1808, pero no la construcción del tipo el asno de Sancho.
La profundización en la historia del ejemplo y de la construcción ha permitido encontrar referencias explícitas a la construcción en gramáticas anteriores al siglo xix (Gayoso, Benito de San Pedro, GRAE de 1771 y GRAE de 1796). Asimismo, se confirma que hay referencias al tratamiento de la construcción en gramáticas del xix menos célebres que las de Salvá y Bello (Calleja, Ortiz del Casso, Salleras, Toro Gómez, Nonell y Mas) y que, incluso, algunas de ellas realizan aportaciones nuevas a las observaciones de Correas, como el hecho de que Nonell y Mas (1890) señale, posiblemente por primera vez, que el adjetivo y el sustantivo pueden llevar sufijo aumentativo. Además, también parece ser el primero en usar citas para ejemplificar el fenómeno, con la única excepción de Correas en su gramática castellana. Por último, también se ha demostrado que la Academia no solo prestó atención a estructuras similares, sino que mencionó esa misma construcción («artículo + adjetivo o sustantivo evaluativos + de + sustantivo») desde su primera edición:
Otras [veces] se usa [la preposición de] por gracia y propiedad de la lengua en dos sentidos, como quando decimos: el perro del criado vino con el perro de su amo: en cuya expresión puede entenderse que vinieron juntos dos perros, ó que vinieron juntos amo y criado. (GLE, 1771: 212)
Estos descubrimientos revelan la importancia de revisitar las investigaciones pasadas y de basarse en ellas con enfoques y objetivos diferentes para completar el conocimiento que aportaron en su momento.
En cuanto al ejemplo, el asno de Sancho no se prototipificó en la tradición española hasta tiempos muy recientes. Su alcance estuvo determinado exclusivamente por el alcance de la gramática trilingüe de Correas y su olvido gramatical se produjo en el momento en que Gayoso decidió no tomar ese ejemplo, sino el vellaco del ventero (transformado en el ladrón del ventero). Se recuperó durante el siglo xx con los estudios historiográficos, como el de Alarcos, y los históricos, como el de Lapesa. Parece reconocerse y prototipificarse como ejemplo clásico de la construcción atributiva a partir del V centenario de su gramática. Actualmente, parece haber culminado la prototipificación y la recuperación del ejemplo con su aparición prestigiada en la NGLE.
Lo que aquí se ha expuesto es la trayectoria de un ejemplo gramatical dentro de la historia de la gramática española; por lo tanto, el corpus de obras analizadas está limitado en principio a estudios de gramática diacrónica o sincrónica. Desde luego, parece que los estudios historiográficos y el trabajo de reedición de obras clásicas pueden influir de manera determinante en la revitalización de ejemplos y vale la pena tenerlos en consideración. Asimismo, quizás se hallen más datos relevantes para trazar mejor la historia del ejemplo en otras gramáticas no analizadas, en otros tipos de textos metalingüísticos (diccionarios, ortografías, manuales, artículos de prensa, etc.) o, incluso, en textos no metalingüísticos. Hay que tener en cuenta que las relaciones de intertextualidad no solo se dan entre textos del mismo género discursivo y que, sin duda alguna, los ejemplos gramaticales —especialmente los heredados y los citados— pueden tener relación todo tipo de textos.
Por último, a tenor de los datos expuestos hasta el momento, a la pregunta de si el asno de Sancho es un ejemplo heredado se puede responder que quizás en algunos casos concretos pueda considerarse como tal (¿quizás en Díaz Hormigo, 2022, o en Marqueta, 2022?), pero no se puede afirmar que pertenezca a la tradición ejemplificativa española en el sentido de que sea un ejemplo que se haya usado de manera más o menos continua a lo largo de la historia de la gramática. Tampoco se ha citado recurrentemente en las gramáticas hasta una época muy reciente. En cambio, sí es un ejemplo prototípico por su singularidad y por aparecer en la NGLE, y es clásico por aparecer en la prestigiada primera gramática del español.
Entonces, ¿es el asno de Sancho un ejemplo tradicional de la historia de la gramática española o un clásico moderno? Parece más bien lo segundo, aunque pronto podría llegar a considerarse también como lo primero; solo es cuestión de tiempo y de las decisiones de los futuros gramáticos.
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[1] Agradezco al profesor Esparza Torres sus comentarios y sugerencias: sus apuntes sobre posibles influencias extragramaticales en el uso del ejemplo el asno de Sancho abren vías de estudio que no me había planteado en un inicio; sus recomendaciones bibliográficas, especialmente la del trabajo de Alarcos García (1940-1941), me aportaron nuevos datos importantísimos para trazar mejor la historia del ejemplo.
[2] Los primeros estudios que abordan la ejemplificación gramatical como objeto de estudio autónomo surgen en la segunda mitad de la década de los setenta y principios de los ochenta en Francia (Chevalier, 1976a, 1976b, 1983; Marchello-Nizia y Petiot, 1977). El lector interesado en profundizar en la ejemplificación gramatical desde un punto de vista historiográfico puede consultar el número monográfico editado por Fournier (2007), las tesis doctorales de Esteba Ramos (2005) y Kistereva (2015) o, más recientemente, el volumen monográfico de Pietrobon y Polo (2022), entre muchos otros. Asimismo, recomiendo el artículo de Swiggers (2023), que incluye unas páginas preliminares con una excelente aproximación teórica al ejemplo de lengua en general.
[3] El término es una adaptación de léxico posiblemente heredado con el que Esteba Ramos (2005: 109) alude a la coincidencia del léxico usado en la ejemplificación de distintas obras y que podría indicar la existencia de influencias. El adverbio posiblemente manifiesta la dificultad de discernir cuándo la presencia de un ejemplo (o del léxico de un ejemplo) en varias gramáticas es fruto de la influencia y cuándo es producto de la casualidad.
[4] No obstante, Kistereva (2015: 305-306) incluye los ejemplos heredados como un subtipo de ejemplo citado.
[5] Véase que no son categorías estancas: en primer lugar, no está claro cuándo un ejemplo, heredado o tomado, que se modifica puede considerarse una creación del gramático. En segundo lugar, no es fácil determinar cuándo un ejemplo ha sido heredado de la tradición y no se ha tomado de una gramática anterior en concreto. Por último, un ejemplo tomado de una obra canónica —como el Quijote— o tomado del acervo popular —como un refrán— puede llegar a pasar de una gramática a otra como ejemplo heredado de la tradición. Sobre la clasificación tripartita de los ejemplos según sus fuentes (creados, heredados y tomados), los subtipos y los problemas de delimitación, véase Escudero Paniagua (2024: 151-171). Para otras clasificaciones de ejemplos según su procedencia véanse Chevillard et al. (2007: 25-27) o Kistereva (2015: 301-310), y para una subclasificación de los ejemplos-citaciones véase Esteba Ramos (2016: 134-136).
[6] Que Nebrija sea el creador del asno de Sancho como ejemplo gramatical no implica que no fuese un ejemplo tomado o inspirado a su vez de otra fuente ajena a lo gramatical y lo lingüístico. Como me señaló el profesor Esparza Torres, quizás Nebrija encontró inspiración en la paradoja de el asno de Buridán (asinus Buridanis), que se citaban en manuales de ética y de lógica.
[7] Como se señala más adelante, García-Page denomina la construcción con el nombre el asno de Sancho. En la NGLE el ejemplo denomina uno de los tres subtipos de aposición de sentido enfático (NGLE, 2009: §12.14) y, además, es el primero de los ejemplos que ilustran los grupos nominales apositivos del tipo «A de B». Con respecto al uso del ejemplo como nombre de una construcción o fenómeno gramatical, esta práctica no resulta nada extraña desde el punto de vista histórico. Como señala Auroux (1998: 191-192), existe intercambiabilidad entre el ejemplo y la regla que ilustra, y en la gramática escolar latina se ha utilizado los (inicios de los) ejemplos como nombres de las reglas (menciona el caso de la regla si dives fuissem, non avarus fuissem). Tampoco es extraño este fenómeno desde un punto de vista gramatical; un ejemplo es, en definitiva, un signo autónimo y, por lo tanto, funciona como un sustantivo (véase Rey-Debove, 1978: 57-162; Castillo Peña, 1998, 2001, 2005; Authier-Revuz et al., 2003). Curiosamente, el propio sintagma «la construcción el asno de Sancho» sería un sintagma nominal en la que el asno de Sancho sería una aposición.
[8] Esta gramática fue publicada en 1831, aunque en su portada aparezca la fecha de 1830. El lector interesado en los motivos de este desajuste temporal puede consultar los trabajos de Lliteras (1988: 99, 2011: 313).
[9] Además de evaluativos, la NGLE también se refiere a estos adjetivos y sustantivos como valorativos o ponderativos (NGLE, 2009: § 12.14b).
[10] Se han consultado las ediciones jalón de la gramática académica señaladas por Garrido Vílchez (2008). Como excepción está la GRAE de 1796, que no es jalón sino «nueva edición», porque incluye novedades importantes en los ejemplos de la construcción en cuestión. Tampoco es jalón la GRAE de 1924, sino una reimprensión de la de 1920, a su vez nueva edición del jalón de 1917. El motivo de haber consultado la GRAE de 1924 es que no me había sido posible consultar ni la de 1917 ni la de 1920 al realizar la investigación. Tras haber podido consultar a posteriori la edición de 1917, se avisa al lector que todo lo que se diga sobre la GRAE 1924 puede aplicarse a la de 1917.
[11] Como las GRAE tienden a repetir la ejemplificación, solo se mencionan aquellas que aportan ejemplos nuevos. Por lo tanto, desde GRAE 1796 hasta al menos GRAE 1880 incluida no se ha encontrado ejemplificación académica nueva sobre la construcción.
[12] En el Arte de la lengua española castellana (1625) utiliza otros ejemplos similares, La mula del canónigo y La burra de Ximena, catalogables como reformulaciones o variantes.
[13] Todos los ejemplos de Correas (1627) fueron tomados íntegramente por Benito de San Pedro.
[14] Correas solo usó una cita de Francés de Zúñiga como ejemplo.
[15] Los nuevos ejemplos son los que permanecen aún en la decimoquinta acepción de la preposición de en el DLE: «15. prep. U, para reforzar un calificativo. El bueno de Pedro. El pícaro del mozo. La taimada de la patrona».
[16] Para este trabajo he consultado su artículo «Los casos latinos: restos sintácticos y sustitutos en español» (Lapesa, 1964), pero la construcción la estudió particularmente en «Sobre las construcciones “El diablo del toro”, “El bueno de Minaya”, “¡Ay de mí!”, “¡Pobre de Juan!”, “Por malos de pecados”» (Lapesa, 1964), al que no he conseguido tener acceso.
[17] Como el corpus de este estudio está formado por trabajos en los que se trata la construcción (desde un punto de vista diacrónico o sincrónico) y, por tanto, en los que puede usarse el asno de Sancho como ejemplo para ilustrarla, los trabajos exclusivamente historiográficos y las ediciones de las obras como las mencionadas no forman parte del del corpus de estudio.
[18] Téngase en cuenta que he manejado la octava edición. La fecha original de la gramática es de 1975, poco después de que el Esbozo de la RAE mencionase el ejemplo y mucho tiempo antes del V centenario de la gramática castellana.
[19] También aparece el ejemplo el babau de Joan en un trabajo de Sancho Cremades para ejemplificar la construcción en catalán (Sancho Cremades, 1996). Si bien cualquier elemento de una ejemplificación puede influir de muchas formas en la ejemplificación posterior y, en este sentido, el de Correas afecta a la prototipificación del léxico que lo compone (bobo y Juan), no creo que las coincidencias señaladas deban considerarse influencia directa o de herencia de la obra de Correas. Más bien creo que se debe a una coincidencia por la unión de dos elementos léxicos heredados y, a la vez, prototípicos. Teniendo esto en cuenta, se podría decir que Correas participó (como muchos otros) en la prototipificación del sintagma el bobo de Juan y de los elementos que lo componen. Y, entonces, sí se podría hablar de una sutilísima influencia indirecta de Correas, que participa e influye en la conformación de la tradición ejemplificativa de la gramática de esa estructura (en una o en varias lenguas) como el primer grano de arena en la formación de una playa.
[20] No obstante, como me señaló Esparza Torres, durante el periodo del olvido del ejemplo gramatical, sí se conocía la fórmula el asno de Sancho, a través del tópico cervantino de llamar asno a Sancho, por ejemplo, en el capítulo XXV de la primera parte y el XXVIII de la segunda del Quijote o en la siguiente cita: «Venid, mochachos, y veréis el asno de Sancho Panza más galán que Mingo, y la bestia de don Quijote más flaca hoy que el primer día» (segunda parte, capítulo LXXIII. La negrita es mía). Cabe preguntarse si existe alguna conexión entre el ejemplo gramatical y esta cita de la obra cervantina. Asimismo, debe contemplarse la posibilidad de que el mantenimiento de la estructura el asno de Sancho en la crítica literaria o el asno de Buridán en la filosofía (véase la nota 5) favoreciesen o influyesen de algún modo en la recuperación del ejemplo en la gramática.
[21] No he consultado a las investigadoras Díaz Hormigo y Marqueta si saben (o si sabían) que el ejemplo es de Nebrija. Aunque supongo que sí, lo cierto es que resultaría muy interesante que quienes lo usan o lo han usado no conozcan su procedencia, ya que sería un dato muy revelador sobre la rapidez con la que se puede llegar a asentar un ejemplo en la tradición gramatical y de lo rápido que un ejemplo inicialmente citado se puede acabar convirtiendo en un ejemplo heredado.