Rojas-Malagón, K. – Pensar en voz alta resistencia académica frente a la lógica …
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conocimiento se han convertido en los nuevos pilares del poder, mientras que las
plataformas digitales reconfiguran las subjetividades y moldean comportamientos.
Este panorama, que combina la promesa de innovación con profundas desigualdades,
impone desafíos inéditos, especialmente a las nuevas generaciones, quienes, como
advierte Sassen (2015), enfrentan exclusiones sistémicas que los empujan a márgenes
económicos y sociales cada vez más pronunciados.
De acuerdo con lo anterior, lo más significativo en la actualidad no radica
únicamente en la posesión de la información, sino en la capacidad de procesarla,
interpretarla y actuar con base en ella. Plataformas como Meta, X (antes Twitter) o
TikTok han instaurado nuevos modos de interacción y representación social,
moldeando comportamientos, hábitos comunicativos y estructuras de deseo.
Nuestras vidas están cada vez más mediadas por dispositivos electrónicos y redes
sociales, que reorganizan nuestras nociones de tiempo y espacio, generando
identidades digitales donde el deseo de inmediatez se vuelve norma. Como señala
Shoshana Zuboff (2019), en la era del capitalismo de la vigilancia, la experiencia
humana se transforma en materia prima que es capturada y procesada para predecir y
condicionar el comportamiento.
En este marco, el acceso a la información se ha acelerado a niveles impensables: lo
que antes requería meses de búsqueda ahora se obtiene en segundos. Además, el
concepto mismo de espacio ha mutado; ya no es únicamente físico, sino una extensión
digital integrada a nuestros dispositivos cotidianos, redefiniendo los límites entre lo
público y lo privado, lo íntimo y lo expuesto.
Las dinámicas digitales y tecnológicas han transformado profundamente las
relaciones sociales, económicas y culturales, lo cual ha generado tanto tensiones como
oportunidades. Harari (2024) destaca cómo las redes de información se han
convertido en herramientas de control político y social, especialmente a través de la
inteligencia artificial. Por su parte, Santos (2024, citado en Oquendo, 2024), critica las
desigualdades que enfrentan los ciudadanos del sur global en plataformas
tecnológicas, donde la regulación de la desinformación y los discursos de odio es
desigual. En línea con estas preocupaciones, se deben resaltar los desafíos de la
inteligencia artificial en Europa, subrayando la urgencia de cerrar la brecha de talento
para mantener la competitividad en la industria tecnológica. Asimismo, Sádaba (2024,
citada en Cadena SER, 2024), describe la desinformación como una pandemia social,
llamando a respuestas coordinadas para mitigar sus efectos en la salud mental y la
cohesión social. Finalmente, Hon (2024) denuncia cómo la gamificación es utilizada
para manipular emocionalmente tanto a empleados como a consumidores,
evidenciando el papel de las empresas tecnológicas en estas prácticas.
Estas transformaciones no solo alteran la vida cotidiana y las formas de interacción,
sino que también reconfiguran el poder global, al generar nuevas jerarquías entre
Cuestiones Pedagógicas. Revista de Ciencias de la Educación, 34(2), 1-19
ISSN0213-7771 -e-ISSN 2443-9991